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domingo, 6 de junio de 2010

Roland Garros 2010, de octavos a la final: petardazo de Federer en cuartos ante un Soderling a palazo limpio pero que sucumbió frente al 'rey Nadal'


Tras un año en el que esa clase de afición española-deportiva de agoreros lo enterró y vaticinó su declive deportivo, el más humilde de los deportistas volvía reinar en París, en esa ciudad que se dice que los franceses no lo aman pero que él, el símbolo y brújula-guía de muchos chavales que comienzan en el deporte, ese que nunca ha tenido un mal gesto para con nadie -los vídeos e imágenes de cabreos y malos modos que salen por youtube son tan ambiguos- demostró que él sí adora la ciudad de las luces y mucho más su torneo, el cual lo ganaba por quinta vez en su carrera, unos números de campeón: 7 Grand Slams en su palmarés y encima tumbando con insultante suficiencia a aquel tenista-chuleta que hace un año le apeara de Roland Garros y lo festejara con un gesto como quitándole importancia a su victoria. Chulesco Soderling, ¡te crees muy bueno y lo eres, pero sigues sin ganar nada relevante!

Otro gran campeón que quizás no diera la medida deseada -obviando a los penosos Djokovic y Murray en este 2010- en la tierra parisina ha sido el mejor tenista de todos los tiempos y número uno mundial en estas dos semanas, el suizo Roger Federer, que tras caer en cuartos con Soderling, vio como no iba a defender su título, circunstancia que le llevaría a perder su trono mundial ante Nadal si este ganaba la final, cosa que sí sucedió. ¿Nos quedamos los aficionados al tenis con ganas de ver otra final de Grand Slam entre Nadal y Federer? Sinceramente sí, pero viendo el nivel del suizo ante el sueco, a toro pasado, mejor destacar que pudo haberse librado de una buena paliza, o cuando menos, severo correctivo del balear hacia el helvético.

Hasta octavos (explicado en la entrada anterior) apenas hubo alguna sorpresa destacable, únicamente el adiós por lesión del letón Ernests Gulbis (28º), que visto su espectacular progresión en tierra este año, podía ser un joven sopapo en el circuito, pero le salió 'la de que no'. Se jugaron interesantísimos choques fratricidas de octavos como los dos mejores suizos del circuito peleándose la supremacia de su país (y tal vez quien llevase la razón en tener que jugar o no la Davis desde el principio el año que viene, ya que en septiembre que Roger acuda a salvarles el culo se da por hecho) y que con algún semiapuro en un segundo set dilucidado en el tie-break se anotara el de siempre porque Wawrinka (24º) no encontrara el modo de explotar las lagunas de su 'jefe' o el de los españoles Verdasco (9º) y Almagro (21º), dos zotes capaces de lo mejor y de lo peor: 4 sets para pasar el testigo de segundo mejor tenista español del madrileño al murciano. Por lo demás, victorias más fáciles de las esperadas de Soderling (7º) ante Cilic (12º) y Berdych (17º) ante Murray (4º) en 4 y 3 sets respectivamente: aunque el croata, el más joven de los tenistas de octavos, ganase el primer set con autoridad al sueco, éste comenzó a lanzar sus peculiares zambombazos planos y si bien le costó doblegar al balcánico, acabó llevándose el duelo con jerarquía, carecterística que justo le falta a Murray en tierra, ya que si su tenis fue de siempre de pistas rápidas, lo mismo cabría decir de su oponente, el checo que en este 2010 dio un paso al frente y viene jugando genial en todas las superficies (aunque hasta ahora solo se haya jugado en pistas duras y tierra, Tomas está jugando espectacular en ambas, muy regular en cada torneo), por lo que no nos vale en Andy su excusa favorita de 'ay, es que la tierra no me va'. Berdych le mostró el camino de que si eres bueno y quieres jugar bien, da lo mismo el empedrado.

El ruso Mikhail Youznhy (14º) se beneficiaba del bajo nivel físico del animal Tsonga (10º), quien una vez más maldijo su super musculatura, esa que le forzó al abandono con un solo set jugado, y perdido por 6-2. La última esperanza gala se retiraba y que Djokovic y Nadal avanzasen de ronda no dejaba de ser anecdótico. Rafa se cargaba a un brasileño prometedor, Belluci (29º), en tres implacables sets, pero Novak ya daba sítomas de su empanada al dejarse un set ante el 98 del mundo, el estadounidense Robby Ginepri. Y en el partido más flojo de esta ronda, fue del que sería más adelante una de las revelaciones del torneo, el austríaco Jurgen Melzer (27º), ya que también se iba al cuarto set contra un 114 del mundo, pero por lo menos estaba en cuartos de final de un Grand Slam, su mejor actuación de nunca a punto de cumplir los 30 tacos. Algo que muchos tenistas ya quisieran.

Los cuartos de final de Roland Garros dejaban dos 'cadáveres bonitos', dos piezas que todo el mundo quería verlos en semis (y dar así un mayor empaque al cuadro) pero que ellos mismos no se lo ganaron en absoluto. Porque si alguna similitud encuentro en la manera en que tanto Federer (1º) como Djokovic (3º) perdieron estrepitosamente ante Soderling (7º) y Melzer (27º) respectivamente fue que los dos confiaron siempre en su estatus para resolver el duelo y que no forzaron en ningún momento en busca de la victoria. ¿Falta de ganas o engreimiento? Las dos cosas y en ambos tenistas, aunque la disputa fue bien diferente. Mientras que el suizo caía por 3-6, 6-3, 7-5 y 6-4 ante un Robin que le remontaba por primera vez en todos sus enfrentamientos (y que cortaba la espectacular racha de Federer de hacer 23 semis consecutivas en los grandes desde 2004) con síntomas de apatía final, la vergonzosa remontada que se autodejo infligir (quizás esta expresión no exista, pero ¡qué coño! es mi blog y escribo lo que me salga de... ya saben) el serbio a 5 sets (3-6, 2-6, 6-2, 7-6 y 6-4), cuando iba con dos sets arriba y break a favor en el tercero, denota cierto pasotismo por parte del payaso oficial del circuito.

Mientras tanto, Berdych (17º) se merendaba con pasmosa facilidad a Youznhy (14º) y Nadal (2º) hacía lo mismo con Almagro (21º), aunque obligándole al máximo, como indican dos tie-breaks y juegos larguísimos y cabezones por parte de ambos, tanto al saque como al resto.

Si la temporada de tierra batida en los Masters 1000 previos había dejado siempre unas semis hiperespañolas, con 3 españoles de 4 tenistas posibles, esta vez no habría representantes del mundo contra hispanos, sino representantes del circuito contra Rafa, ya que con la caída de Federer, ya comenzaba a flotar en el ambiente la supremacía de Nadal. Un austríaco, un sueco y un checo eran los ¿invitados de piedra?, pues sí, a tenor de los resultados. No obstante, el primer epílogo de este último fin de semana en París fue una semifinal realmente apasionante entre dos cañoneros de verdad, Soderling (7º) vs Berdych (17º) que acabaría 6-3, 3-6, 5-7, 6-3 y 6-3, es decir, remontada del nórdico que fue la vez que más cerca estuvo de irse fuera, pasándolo incluso peor que contra Federer.

En la otra semi, Nadal (2º) dio lo suyo a Melzer (27º) por 6-2, 6-3 y 7-6, con una plasticidad sublime, como si fuese su trabajo de oficinista. El mallorquín iba quemando rondas y como plato final ya se encontraba donde quería el segundo domingo del Roland Garros, el primer domingo de junio, esto es, en la central del torneo parisino. E iba a tener al otro lado de la red a una de sus bestias negras, un tenista que venía de tumbar a Federer y con la moral por las nubes. Pero lo del sueco no eran solo apariencias, sino que tenía motivos justificados: un primer saque que si entraba iba plano, duro, recto y como un misil de rápido, normalmente a más de 220 km/h y muy colocados también, a lo que unía una derecha invertida letal y aguante para los peloteos. Todo presuponía que iba a ser un duro hueso para el menorquín, pero hete ahí que a Robin le pudieron los nervios de verse en una final de un 'Major', que no es lo mismo que unos octavos o en el 'Round Robin' de un Masters, incluso en una exhibición, la de Abhu Dhabi en enero. Finalmente se daba un 6-4, 6-2 y 6-4 algo sorpresivo porque nadie contaba con que la presión jugara otra mala pasada al sueco en su segunda final consecutiva de Roland Garros, después de que tampoco inquietara el año pasado a Roger Federer.

http://es.eurosport.yahoo.com/tennis/roland-garros-masculino/masculino/p1/
http://www.youtube.com/watch?v=zoH0QetOAsw

domingo, 30 de mayo de 2010

Roland Garros 2010 hasta octavos: Roddick, Ferrer, Monfils, Ferrero, Gulbis, Fernando González o Ljubicic, entre los que no llegan a la segunda semana


Arrancaba justo hoy hace una semana, un domingo, el segundo Grand Slam del año, quizás el más tradicional de todos ellos, ya que entre la arcilla parisina y la hierba londinense se disputan el título honorífico de quedar en la retina de los aficionados como el torneo de mayor solera; ¿otra lucha más entre franceses e ingleses como marca toda la historia de ambas naciones? Y la competición se emprendía con ilustres ausentes, como los eternos lesionados esta temporada, esos Del Potro (6º) y Davydenko (5º) -que están lesionados desde hace meses y por la defensa de puntos, se han invertido las posiciones en el ranking- o la enésima esperpéntica lesión de Nalbandian (149º), empeñado en volver a jugar sin estar del todo recuperado.

Pero de entre los que sí estaban disponibles jugaron todos los buenos, hasta un Andy Roddick (8º) que es más bien un pato en tierra batida, como lo marca el hecho de ser superado sin paliativos en tres cortos sets por el ruso Teimuraz Gabashvili (114º), sin resultados este año (en la Davis contra India dio pena) pero que venía con la confianza de ir ganando partidos tras partidos de la previa. Después de una maravillosa gira norteamericana en marzo en Indian Wells y Miami, Andy apenas jugó en tierra este año, no compareció ni en Montecarlo ni en Roma, en Madrid sufrió un virus estomacal y en París solamente ganaba dos partidos pero a la mínima que alguien le plantó cara se fue a la calle. 'A-Rod' ha sido uno de los ilustres tenistas que no ha llegado a la segunda semana de buen tenis de este Grand Slam, y junto a él también caían otros a los que se les presuponía en instancias más superiores: dos buenas espadas hispanas como Ferrer (11º) o Ferrero (18º) no pudieron con tenistas peleones pero sin resultados como el austríaco Jurgen Melzer (27º) y el estadounidense Robby Ginepri (98º) respectivamente. El alicantino llevaba el record de victorias este año y en tierra venía jugando muy bien, con semis en Montecarlo y Madrid (cayendo con los supercalses de Nadal y Federer) y final en Roma, pero en París se vió su peor cara para no dar ni una en los tres sets contra Melzer, mientras que el valenciano comenzó dos sets abajo ante Ginepri y no pudo culminar su remontada en el quinto set. De las derrotas de Feliciano López (31º) y Tommy Robredo (26º) en primera ronda en tres sets con claros síntomas de impotencia, mejor ni hablar.

Otros buenos tenistas que ya piensan en los próximos torneos de hierba son el galo Monfils (15º), el chileno González (13º), el letón Gulbis (28º) o el croata Ljubicic (16º), entre otros. Ninguno de los cuatro se caracterizan por ser unos 'hachas' en tierra pero por tenis, nombre y rivales que les eliminaron, se esperaba algo más de ellos y se pueden catalogar como sorpresas sus derrotas. Por un lado, el francés llevaba una temporada malísima, con pocas apariciones debido a una rodilla semi-tocada y solamente acudió a su ciudad natal con la preparación de Madrid unas semanas antes. La lluvia interrumpió su partido a 5 sets ante el italiano Fabio Fognini (92º) y en un choque parejísimo caía por 9-7 en el set final de su segunda ronda del torneo. Una ronda más, hasta la tercera, llegó el croata, campeón este año de Indian Wells, pero perdió con contundencia en tres sets ante el brasileño Belluci (29º), partido al que llegaba después de un 10-8 en el quinto set ante Mardy Fish (97º) de dos días antes. Por su parte, el chileno tampoco llevaba una buena campaña en tierra y tras caer en segunda ronda contra el ucranio Dolgopolov (56º), no podrá defender las semis que firmó el año pasado en la capital parisina ante el sueco Soderling (7º).

No obstante, el sorpresón del torneo lo daba el letón Ernets Gulbis (28º) al retirarse por molestias en un tendón en su partido de primera ronda contra el francés Benneteau (38º) cuando iba dos sets abajo, y al inicio del tercero decía basta. Hijo de un millonario, llamado a ser un superclase desde hace varias temporadas pero que hasta este año no había explotado, este tenista de 21 años venía de realizar una temporada de tierra primordial, con semis en Roma donde obligó al gran Nadal a ir hasta el tercer set y con duras peleas contra Federer también en la temporada de la arcilla europea, por lo que en París se le imponía la vitola de 'outsider' a algo importante. Pero la esperanza de muchos se rompía pronto y nos quedábamos sin el tenista que este año más al límite ha llevado a Nadal en tierra.

Por lo demás, esta primera semana de tenis en Paris, donde se han jugado tres rondas, ha dejado excelentes partidos de tenis como los Murray (4º) - Gasquet (45º) -partidazo a 5 sets entre el ganador de Niza, que se puso con un tenis primoroso dos sets arriba pero acabó desfondado en el quinto contra un escocés que parece haber dado con la tecla en tierra- y Hewitt (33º) - Chardy (46º) en primera ronda, los Kohlschreiber (35º) - Seppi (66º) y Bahgdatis (30º) - Granollers (87º) de segunda ronda o los Cilic (12º) - Mayer (57º), Youznhy (14º) -Troicki (41º), Berdych (17º) - Isner (19º) -de lo que se esperaba un choque parejo entre dos cañoneros resultó una rápida paliza del checo al americano- o Tsonga (10º) - De Bakker (50º) en tercera ronda o dieciseisavos, donde todos los que perdieron dieron la cara en todo momento e hicieron sudar la victoria a los ganadores.


En cuanto a los grandes nombres del tenis actual, aunque alguno se haya dejado algún set por el camino, destacar que los Federer (1º), Nadal (2º), Djokovic (3º), Murray (4º), Soderling (7º), Verdasco (9º), Tsonga (10º) y Cilic (12º) están en octavos jugando cada uno a su nivel, por lo que la mayoría de cabezas de series han accedido a la segunda semana con buen tenis, únicamente Verdasco ha llegado a trompicones. Lo mejor empieza ahora, esta segunda semana y junto a los ya citados se encuentran en octavos tenistas tan buenos como Wawrinka (24º), Berdych (17º), Youznhy (14º), Almagro (21º) -ojo, puede ser el gran tapado- o Belluci (29º), por citar a los de más nombre.

De este modo los emparejamientos en octavos de Roland Garros serán para empezar un duelo entre suizos, entre Federer (1º) y Wawrinka (24º), dos tenistas que se conocen muy bien, que son amigos y que hace poco en Madrid ya jugaron juntos, con mini-humillación de Roger a Stan. Después jugarían Soderling (7º) y Cilic (12º), todo un partidazo entre dos gallitos y que visto la trayectoria en tierra de cada uno puede ser una batalla de las buenas, como lo será fijo el Murray (4º)-Berdych (17º). Para acabar hoy el primer día de octavos jugarán Tsonga (10º) y Youznhy (14º), una pelea que se antoja también muy apasionante. Para mañana lunes quizás queden los cuatro duelos menos parejos de esta ronda, ya que en los Melzer (27º)-Gavashvili (114º), Djokovic (3º)-Ginepri (98º), Almagro (21º)-Verdasco (9º) y Nadal (2º)-Belluci (29º) todo apunta a que los primeros pasen de ronda sin mayores complicaciones, aunque seguramente no obtengan ninguna facilidad de sus adversarios.

http://es.eurosport.yahoo.com/tennis/roland-garros-masculino/masculino/p1/

domingo, 23 de mayo de 2010

Niza para Gasquet y la Copa de Naciones para la Argentina de Zeballos y Mónaco


A una semana vista de Roland Garros, todos los 'buenos' tenistas velaban armas en la capital parisina, descansando y entrenando sin desgastarse. Pero como la voracidad del calendario ATP es tanta, por primera vez se programaba un torneo de categoría 250 la semana previa al segundo Grand Slam de la temporada 2010, un torneo como el de Niza, nuevo este año y que contó con una participación nada desdeñable, caso de los Soderling (7º), Monfils (15º), Baghdatis (29º) o el polémico finalista, Verdasco (9º), 'don liante' a partir de ahora. ¡Qué manera de pirársele la pinza! Y para aderezar esta semana tan atípica de tenis (la final de Niza se jugó en sábado, ya que el domingo empezaba Roland Garros), se jugaba en Düsseldorf (Alemania) una nueva edición de la Copa del Mundo de Naciones, un devaluado campeonato que este año se apuntó la Argentina liderada por Juan Mónaco (30º) y Horacio Zeballos (49º) compitiendo con tenistas serbios, estadounidenses, alemanes o australianos, entre otros.

En la capital de la Costa Azul, precioso enclave del sureste francés a orillas de un en mayo siempre reluciente Mediterráneo, destacaron primeramente partidazos como el del argentino Leonardo Mayer (59º) contra el brasileño Thomaz Belluci (28º) -un facilísimo 6-4 y 6-1 para el gaucho- y el del sueco Robin Soderling (7º) contra el belga Olivier Rochus (60º) -tres interminables sets, con remontada por 2-6, 6-4 y 6-4 para el tenista más bajito del circuito- en octavos, o algún duelo de cuartos como el perdido por 7-6 y 6-2 por el francés Gael Monfils contra el italiano Potito Starace (63º) y el parón de Baghdatis (30º) en tal instancia por 5-7, 6-3 y 6-4 contra la 'mini-revelación' del torneo, un Leo Mayer (49º) que, no obstante, caía en semis con Verdasco (9º), aunque no sin antes 'obligar' al madrileño a ganar por 7-6 y 7-5.

Por el otro lado del cuadro el francés Richard Gasquet (68º) no había tenido un camino fácil (más por sus lagunas mentales que le llevaron a recibir roscos en contra que por el nivel de los oponentes) pero accedía a su segunda final del año, tras aquel de Sydney en enero, y daba carpetazo a su lento retorno a la elite, después del esperpéntico caso de dopaje por cocaína que le hizo estar parado el año pasado entre marzo y agosto, entre los Masters 1000 de Miami y Canadá. Por lo tanto, a menos de dos meses vista del duelo franco-hispano en cuartos de la Davis, se escenificaría un choque entre tenistas que bien pudieran estar en ese cruce, y la combinación del patetismo de ciertos fanáticos forofos (elevado a la máxima potencia en los 'gabachos') entre el público con la rapidez de pérdida de nervios en la pista por uno de los jugadores, montó el quilombo (ver vídeo). Deportivamente, tras dos duras semis por parte de ambos (Richard hubo de ganarse esta final tras dos tie-breaks ante Starace), Fer lo tuvo todo en su mano para ganar y acabó quedándose con cara de tonto por 6-3, 5-7 y 7-6 en un último set donde no supo hacer lo que le dio ventajas en el primer parcial: recuperar posiciones tras ataques débiles y adelantarse a los golpes de Gasquet.

Vayámonos del sureste francés al oeste alemán para centranos en el torneo del que menos se habla en todo el circuito ATP. Vale que no es la competición por excelencia entre países, que esa distinción se la quita de largo la Davis, que los tenistas punteros reniegan de ella y que ni Dios se ocupa de ella, pero la estructura y la manera en la que está ideada la Copa del Mundo por Naciones resulta muy pero que muy atractiva: dos grupos, el azul y el rojo, con cuatro países cada uno, donde juegan una liguilla (tipo Masters) al mejor de 3 duelos (primero los dos individuales y por último un dobles) el mismo día. Este año los participantes eran España, Argentina, Serbia, Alemania, Estados Unidos, Australia, Francia y la República Checa, y si bien los Nadal (2º), Del Potro (5º), Djokovic (3º), Roddick (8º) o Tsonga (10º) no jugarían por sus países, sí que saltarían a la cancha tenistas como Kohlschreiber (35º), Berdych (17º), Querrey (21º), Chardy (47º), Troicki (40º), Hewitt (33º) o Almagro (22º).

Tras varios duelos apasionantes y días de tenis entre los diferentes 'segundas espadas' de los países allí presentes, la final la jugaron Argentina y Estados Unidos, con triunfo final para los sudamericanos por 2-1 ante los norteamericanos, quienes ganaron el dobles último pero que ya habían perdido el campeonato en los dos singles, donde Mónaco (30º) ganaba por 1-6, 6-2 y 6-3 al gigantón Querrey (21º) con una muñeca tocada que quiere operarse en cuanto acabe la temporada de tierra batida. Tras este primer punto, el héreo argentino y quien certificaría esta cuarta Copa del Mundo por Naciones en el palmarés de los argentinos fue el joven Horacio Zeballos (49º) al ganarle a Roby Ginepri (98º) por 6-4, 6-7(7) y 7-5 en un parejísimo duelo y en donde ambos demostraban no ser hombres de la arcilla.