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domingo, 6 de junio de 2010

Roland Garros 2010, de octavos a la final: petardazo de Federer en cuartos ante un Soderling a palazo limpio pero que sucumbió frente al 'rey Nadal'


Tras un año en el que esa clase de afición española-deportiva de agoreros lo enterró y vaticinó su declive deportivo, el más humilde de los deportistas volvía reinar en París, en esa ciudad que se dice que los franceses no lo aman pero que él, el símbolo y brújula-guía de muchos chavales que comienzan en el deporte, ese que nunca ha tenido un mal gesto para con nadie -los vídeos e imágenes de cabreos y malos modos que salen por youtube son tan ambiguos- demostró que él sí adora la ciudad de las luces y mucho más su torneo, el cual lo ganaba por quinta vez en su carrera, unos números de campeón: 7 Grand Slams en su palmarés y encima tumbando con insultante suficiencia a aquel tenista-chuleta que hace un año le apeara de Roland Garros y lo festejara con un gesto como quitándole importancia a su victoria. Chulesco Soderling, ¡te crees muy bueno y lo eres, pero sigues sin ganar nada relevante!

Otro gran campeón que quizás no diera la medida deseada -obviando a los penosos Djokovic y Murray en este 2010- en la tierra parisina ha sido el mejor tenista de todos los tiempos y número uno mundial en estas dos semanas, el suizo Roger Federer, que tras caer en cuartos con Soderling, vio como no iba a defender su título, circunstancia que le llevaría a perder su trono mundial ante Nadal si este ganaba la final, cosa que sí sucedió. ¿Nos quedamos los aficionados al tenis con ganas de ver otra final de Grand Slam entre Nadal y Federer? Sinceramente sí, pero viendo el nivel del suizo ante el sueco, a toro pasado, mejor destacar que pudo haberse librado de una buena paliza, o cuando menos, severo correctivo del balear hacia el helvético.

Hasta octavos (explicado en la entrada anterior) apenas hubo alguna sorpresa destacable, únicamente el adiós por lesión del letón Ernests Gulbis (28º), que visto su espectacular progresión en tierra este año, podía ser un joven sopapo en el circuito, pero le salió 'la de que no'. Se jugaron interesantísimos choques fratricidas de octavos como los dos mejores suizos del circuito peleándose la supremacia de su país (y tal vez quien llevase la razón en tener que jugar o no la Davis desde el principio el año que viene, ya que en septiembre que Roger acuda a salvarles el culo se da por hecho) y que con algún semiapuro en un segundo set dilucidado en el tie-break se anotara el de siempre porque Wawrinka (24º) no encontrara el modo de explotar las lagunas de su 'jefe' o el de los españoles Verdasco (9º) y Almagro (21º), dos zotes capaces de lo mejor y de lo peor: 4 sets para pasar el testigo de segundo mejor tenista español del madrileño al murciano. Por lo demás, victorias más fáciles de las esperadas de Soderling (7º) ante Cilic (12º) y Berdych (17º) ante Murray (4º) en 4 y 3 sets respectivamente: aunque el croata, el más joven de los tenistas de octavos, ganase el primer set con autoridad al sueco, éste comenzó a lanzar sus peculiares zambombazos planos y si bien le costó doblegar al balcánico, acabó llevándose el duelo con jerarquía, carecterística que justo le falta a Murray en tierra, ya que si su tenis fue de siempre de pistas rápidas, lo mismo cabría decir de su oponente, el checo que en este 2010 dio un paso al frente y viene jugando genial en todas las superficies (aunque hasta ahora solo se haya jugado en pistas duras y tierra, Tomas está jugando espectacular en ambas, muy regular en cada torneo), por lo que no nos vale en Andy su excusa favorita de 'ay, es que la tierra no me va'. Berdych le mostró el camino de que si eres bueno y quieres jugar bien, da lo mismo el empedrado.

El ruso Mikhail Youznhy (14º) se beneficiaba del bajo nivel físico del animal Tsonga (10º), quien una vez más maldijo su super musculatura, esa que le forzó al abandono con un solo set jugado, y perdido por 6-2. La última esperanza gala se retiraba y que Djokovic y Nadal avanzasen de ronda no dejaba de ser anecdótico. Rafa se cargaba a un brasileño prometedor, Belluci (29º), en tres implacables sets, pero Novak ya daba sítomas de su empanada al dejarse un set ante el 98 del mundo, el estadounidense Robby Ginepri. Y en el partido más flojo de esta ronda, fue del que sería más adelante una de las revelaciones del torneo, el austríaco Jurgen Melzer (27º), ya que también se iba al cuarto set contra un 114 del mundo, pero por lo menos estaba en cuartos de final de un Grand Slam, su mejor actuación de nunca a punto de cumplir los 30 tacos. Algo que muchos tenistas ya quisieran.

Los cuartos de final de Roland Garros dejaban dos 'cadáveres bonitos', dos piezas que todo el mundo quería verlos en semis (y dar así un mayor empaque al cuadro) pero que ellos mismos no se lo ganaron en absoluto. Porque si alguna similitud encuentro en la manera en que tanto Federer (1º) como Djokovic (3º) perdieron estrepitosamente ante Soderling (7º) y Melzer (27º) respectivamente fue que los dos confiaron siempre en su estatus para resolver el duelo y que no forzaron en ningún momento en busca de la victoria. ¿Falta de ganas o engreimiento? Las dos cosas y en ambos tenistas, aunque la disputa fue bien diferente. Mientras que el suizo caía por 3-6, 6-3, 7-5 y 6-4 ante un Robin que le remontaba por primera vez en todos sus enfrentamientos (y que cortaba la espectacular racha de Federer de hacer 23 semis consecutivas en los grandes desde 2004) con síntomas de apatía final, la vergonzosa remontada que se autodejo infligir (quizás esta expresión no exista, pero ¡qué coño! es mi blog y escribo lo que me salga de... ya saben) el serbio a 5 sets (3-6, 2-6, 6-2, 7-6 y 6-4), cuando iba con dos sets arriba y break a favor en el tercero, denota cierto pasotismo por parte del payaso oficial del circuito.

Mientras tanto, Berdych (17º) se merendaba con pasmosa facilidad a Youznhy (14º) y Nadal (2º) hacía lo mismo con Almagro (21º), aunque obligándole al máximo, como indican dos tie-breaks y juegos larguísimos y cabezones por parte de ambos, tanto al saque como al resto.

Si la temporada de tierra batida en los Masters 1000 previos había dejado siempre unas semis hiperespañolas, con 3 españoles de 4 tenistas posibles, esta vez no habría representantes del mundo contra hispanos, sino representantes del circuito contra Rafa, ya que con la caída de Federer, ya comenzaba a flotar en el ambiente la supremacía de Nadal. Un austríaco, un sueco y un checo eran los ¿invitados de piedra?, pues sí, a tenor de los resultados. No obstante, el primer epílogo de este último fin de semana en París fue una semifinal realmente apasionante entre dos cañoneros de verdad, Soderling (7º) vs Berdych (17º) que acabaría 6-3, 3-6, 5-7, 6-3 y 6-3, es decir, remontada del nórdico que fue la vez que más cerca estuvo de irse fuera, pasándolo incluso peor que contra Federer.

En la otra semi, Nadal (2º) dio lo suyo a Melzer (27º) por 6-2, 6-3 y 7-6, con una plasticidad sublime, como si fuese su trabajo de oficinista. El mallorquín iba quemando rondas y como plato final ya se encontraba donde quería el segundo domingo del Roland Garros, el primer domingo de junio, esto es, en la central del torneo parisino. E iba a tener al otro lado de la red a una de sus bestias negras, un tenista que venía de tumbar a Federer y con la moral por las nubes. Pero lo del sueco no eran solo apariencias, sino que tenía motivos justificados: un primer saque que si entraba iba plano, duro, recto y como un misil de rápido, normalmente a más de 220 km/h y muy colocados también, a lo que unía una derecha invertida letal y aguante para los peloteos. Todo presuponía que iba a ser un duro hueso para el menorquín, pero hete ahí que a Robin le pudieron los nervios de verse en una final de un 'Major', que no es lo mismo que unos octavos o en el 'Round Robin' de un Masters, incluso en una exhibición, la de Abhu Dhabi en enero. Finalmente se daba un 6-4, 6-2 y 6-4 algo sorpresivo porque nadie contaba con que la presión jugara otra mala pasada al sueco en su segunda final consecutiva de Roland Garros, después de que tampoco inquietara el año pasado a Roger Federer.

http://es.eurosport.yahoo.com/tennis/roland-garros-masculino/masculino/p1/
http://www.youtube.com/watch?v=zoH0QetOAsw

lunes, 19 de abril de 2010

Masters 1000 de Montecarlo: la tierra batida devuelve los palizones de Nadal a todos y cada uno de los tenistas, independiente de su ranking

Unos pensarán que vuelve la tiranía; otros que se impuso la lógica; y hasta habrá quienes argumenten la falta de varios renombrados top tens en liza en este recién disputado Masters 1000 de Montecarlo para justificar las exhibiciones, cinco en total, que dio a lo largo de la semana pasada el manacorí Rafael Nadal. Después de estar casi un año sin ganar un gran título, desde Roma en mayo del año pasado, y ver que no podía imponerse a ningún tenista de los punteros en torneos de superficie rápida, liquidó de un plumazo esa ansiedad que ya le estaba carcomiendo de ¿haber entrado en decadencia? y con la temporada de arcilla en marcha, recordó al de otros tiempos.

¿Será imbatible Rafa en los siguientes torneos sobre tierra batida? Todo parece indicar que sí y por dos sólidos motivos: su tenis ya era buenísimo en Indian Wells y Miami (quizás le fallaba un poco la cabeza y la presión por volver aganar) y sobre todo, no parece haber hoy en día ningún tenista de su nivelazo sobre tierra batida. Sí que hay jugadores que juegan, se esfuerzan y completan grandes actuaciones, pero ninguno se le puede comparar al menorquín. Rafa ha destrozado en Montecarlo a todo sus oponentes, ha endosado hasta tres roscos, uno de ellos en la final, no ha perdido ningún set, ha solventado todos sus duelos por la vía rápida, con infinidad de breaks a favor (conseguidos con una facilidad pasmosa), y lo más importante: ha vuelto a sonreir, tanto tenísticamente como anímicamente.

Aparte de Rafa, este Masters 1000 de Montecarlo destacó por otras dos principales razones: una fueron las ausencias o renuncias a jugar de varios top tens, que o bien estaban lesionados, como el caso del argentino Juan Martín del Potro (5º), el ruso Nikolay Davydenko (6º) o el sueco Robin Soderling (8º), o bien optaron por no acudir al Principado monegasco ante la no obligatoriedad de disputar este primer Masters 1000 de tierra del año, como el suizo Roger Federer (1º) o el estadounidense Andy Roddick (7º); en esta misma tesitura se encontraba el escocés Andy Murray, quien en un principio no tenía pensado jugar en Montecarlo pero que a última hora se apuntó al torneo (como si no lo hubiera hecho, vaya pena que dio). Cierto es que ninguno de estos tenistas destaca por sus supinas cualidades en tierra, ganan muy poco en esta superficie y contra Nadal la mayoría tiene balances negativos (por no decir que ninguna victoria, únicamente Federer o Soderling), pero por nombre siempre son tenistas muy a tener en cuenta.

Por tanto, ¿qué tenistas pueden plantarle cara a Nadal en tierra batida? Evidentemente o los argentinos o cualquiera de los españoles. Porque menudo nivelazo mostrado por la Armada Española en Montecarlo. Con decir que en cuartos, entre los 8 mejores del torneo, 5 eran españoles, queda todo dicho de la superioridad y jerarquía de batalladores como Ferrer, Verdasco, Ferrero, Montañes, Almagro o Feliciano, los dos últimos apeados mucho antes pero que por norma pertencen al mismo grupito que casi siempre está ahí. Iban superando ronda tras ronda con autoridad y aplomo, hasta que no quedó otra que eliminarse entre ellos. Siempre estuvimos acostumbrados a ver de partida a muchos tenistas españoles jugando todos los torneos, copando diferentes partes de los cuadros y al final solamente Nadal llegaba hasta las últimas instancias, aunque jugara mal siempre estaba ahí. Pues bien, esta vez la supremacia del tenis español quedó claro y la verdad que asusta su nivel de cara a los torneos de abril y mayo sobre esta superficie.

El primer gran derrotado sería Andy Murray (4º), que en otra demostración de su impotencia en arcilla, lo que unido a lo que parece ser que está inmerso en una espiral de juego pobre, sin poder sacar todas sus cualidades que el año pasado por estas fechas le hacía imbatible, completó en segunda ronda, en su primer partido del torneo, una colosal actuación, pero colosal de mala y penosa, ante el alemán Philipp Kohlschreiber (33º): 6-2 y 6-1 en contra de un Andy que acabó argumentando que veía la pista más pequeña que nunca y que en ningún momento pudo practicar su tenis. Bueno, las pelotas sí que se le iban asombrosamente afuera pero dudo mucho que fuera eso lo que le inculca Alex Corretja. Y el segundo en torpedear, otro con buena fama pero sumergido en esa fase de no-tenis sería el croata Marin Cilic (9º): venía de ganar su primer partido apuradísimo en 3 sets ante el ruso Igor Andreev (50º) y en octavos cedería por un doble 6-4 ante el español Albert Montañés (32º), que a sus 30 años está viviendo una segunda juventud y que con garra y carácter desquicia a tenistas mucho mejores que él.

Pocas más sorpresas hubo en el torneo, ya que los demás cabezas de serie de renombre si que se plantaron en octavos, ronda en la que caían cuatro tenistas que quizás pudieran tener algún argumento sólido y de consideración para ser tenidos en cuenta: por un lado, el checo Tomaz Berdych (15º) venía de tener su 'semana de oro' en Miami y visto el 6-2 y 6-0, con restos estratosféricos, que endosó una ronda antes al galo Richard Gasquet (75º) todo hacía presagiar que se encontraba aún en estdo de gracia, pero en su tercer emparejamiento consecutivo, tras los de Indian Wells y Miami 2010, con el español Fernando Verdasco (12º), en otra dura batalla, éste conseguía revertir la tendencia y por 5-7, 6-3 y 6-2, remontaba a un checo que quizás acusó la torcedura de uno de sus tobillos al inicio del segundo parcial. Por otro lado, el croata Ivan Ljubicic (14º) caía por 6-0 y 7-6 ante el español David Ferrer (17º), se despedía de esa suerte que en muchas fases de los partidos le hace apostarlo todo al tie-break y no soñaría con repetir en su domicilio de adopción la gesta de un mes antes en el desierto californiano de Indian Wells.

Mientras, el vencedor de una semana antes del ATP250 de Casablanca, el suizo Stanislas Wawrinka (20º), veía frenada su racha por un desconcertante (después veremos porqué) Novak Djokovic (2º) por un doble 6-4 en el choque que supuso el olvido de los fantasmas por parte del serbio. Tras el fiasco de la gira norteamericana sobre pista dura de un mes antes, 'Nole' venía jugando atrancado, se atascaba contra cualquier tenista de mucho menos nivel que él y su tenis era errático, por no decir insulso. En segunda ronda sufría mucho en el juego, aunque no en el marcador, ante el francés Florent Serra (67º), y necesitaba apear a algún rival de enjundia para armarse de moral. Otro que se armó de moral hasta el máximo de su tope fue el levantino Juan Carlos Ferrero (16º), ya que eliminó en estos octavos al preferido del público, al francés Jo-Wilfred Tsonga (10º) por 6-1, 3-6 y 7-5 en un duelo marcado por aquel de la misma ronda de Miami unas semanas antes, donde el francés aplastó por un doble 6-2 al español: pero 'Juanqui' supo sacar provecho al cambio de superficie y tan solo el apoyo del gentío parecía mantener con vida a 'Ali', pero con 5 iguales en el tercer set un break del español definía el porqué un jugador de superficies prevalece casi siempre.

Se llegaba a unos cuartos que ofrecían emparejamientos tan atractivos como el Nalbandian (151º)-Djokovic (2º), Verdasco (12º)-Montañés (32º), Ferrer (17º)-Kohlschreiber (33º) o el Nadal (3º)-Ferrero (16º). Un duelo sin españoles y del resto se aseguraban el estar un tenista español en semis, con juchas opciones de que uno llegase al partido decisivo, produciéndse una final todo de españoles. Vayamos por partes. El primero en saltar al ruedo ese viernes sería el alicantino Ferrer y liquidaba en un duro choque por 7-5 y 7-6 al germano, que si bien se caracteriza por ser un jugador incordio que en un buen día puede dar más de una sorpresa, qué decir de la rocosidad del de Javea, todo pundonor y ganas. El segundo en colarse en semis, fue el de siempre, nuestro Rafa Nadal, que venía de ganar por 6-0 y 6-1 y al revés al holandés Thiemo De Bakker (77º) y el alemán Michale Berrer (51º): acogotó por 6-4 y 6-2 a Ferrero en un partido marcado por el parón de la lluvia y el viento cuando Ferrero se recuperó de un 0-2 en contra con 3 juegos seguidos; viendo Rafa que todo estaba en su contra, 'provocó' en una actitud de mandamás (más bien de estatus en el circuito, lo digo a buenas) que el árbitro decretase la suspensión del duelo, cortase la dinámica del levantino y a la vuelta salió como un toro de disparado para marcharse en el marcador.

El cuarto duelo del día (con el tercero me quiero explayar tranquilamente, más adelante) también tuvo su historia, un compendio de despropósitos por ambos tenistas: Verdasco era el favorito y Montañés bastante hacía con disfrutar jugando unos cuartos de todo un Masters 1000. Pero sin embargo, este era el límite o frontera que siempre frenaba al madrileño, un jugador con sambenito de cuartos, ya que el año pasado había llegado en infinidad de ocasiones hasta cuartos y siempre se quedaba en ellas, y lo mismo parecía que pasaría este año tras sus cuartos de Miami. Fer comenzó mandando y parecía que tenía el partido en el bolsillo, con 6-3 y 5-1 a favor, es decir dos breaks a favor, dos saques suyos con los que definir: perdió una de esas ventajas y los nervios le llevaron a un tie-break que jugó fatal, hasta el punto de irse a los vestuarios a meditar antes del tercer parcial. Con todas las sensaciones negativas sobre sus hombros, Verdasco vio la luz cuando incomprensiblemente Montañés se quedaba sin gasolina y ya en los primeros juegos del tercer set vaticinaba con rabia a su entorno que se hundía, que dificílmente conseguiriía anotarse algún juego. Así fue, rosco en contra del catalán, y el madrileño que se colaba en sus primeras semis de un Masters 1000.

Por último, en el tercer turno del viernes de los cuartos de final se medían dos de los tenistas con más clase y calidad tenística del circuito, el serbio Novak Djokovic, dos del mundo a pesar de estar fatal, y el argentino David Nalbandian, hundido más allá del top100, debido a su inactividad de 9 meses por la cadera y en franca progresión en su vuelta a la elite. El argentino estaba imbatido este año en tierra, aunque este era un dato engañoso: dos partidos en Buenos Aires en febrero y no se presentó a su duelo de cuartos allá por un contratiempo abdominal, mientras que en las pistas del Montecarlo Country Club había apeado hasta tres rivales con mejor ranking que él: al alemán Andreas Beck (55º) por 6-3 y 6-1 con un juego demoledor, a todo un cabeza de serie del torneo monegasco como el ruso Mikhail Youznhy (13º) por 4-6, 6-3 y 7-6 en un choque largo y con alternativas, donde parecía que lo tenía todo perdido y se recuperaba milagrosamente, y en donde parecía estar cerca de la victoria pero se dejaba nivelar sorprendentemente, y en octavos al gerundense Tommy Robredo (23º) por 6-3 y 6-4 en un partido de tenis-control. Pero el agotamiento y el físico siguen siendo los grandes handicaps de David y en el 6-2 y 6-3 que le endosó el serbio en cuartos pasó que los 11 primeros puntos del partido fueron para el europeo, al que le entraba todo, mientras que David lo fallaba todo, tanto que al final del partido se fue hasta casi los 50 errores no forzados. Y así, estando tan fallón, no hay quien gane nada.


De este modo, Djokovic se encontraba como "representante del mundo" en semis de Montecarlo ante 3 españoles, como él mismo aseguró. La primera semi no tuvo historia, como apenas lo tuvieron cada partido de Nadal (3º) en Montecarlo. Ferrer (17º) le conoce muy bien, sabe en teoría lo que hay que hacer para hacerle daño, ya le puso en apuros semanas antes en Miami, obligándole a disputar un tie-break, pero Rafa es tan cabezón y martillo pilón que únicamente se descentró cuando sacaba para aplastar a su amigo por un doble 6-2; allí Ferrer quebraba, Rafa torcía el gesto y parecía decir 'ok, te vas a enterar' y le endosaba su contrabreak fulminante para acabar ganado por 6-2 y 6-3, con lo que Nadal ya superaba la barrera de las dos semis de Indian Wells y Miami de un mes antes que le producían tanta y tanta pero que tanta ansiedad. Victoria balsámica ante un amigo y en su sexta final consecutiva en los dominios del príncipe Alberto II de Mónaco, Rafa se aprestaba a hacer historia para el tenis, aunque más bien pensaba en volver a ganar para sí, que le dieran a la historia, él quería volver a morder de nuevo un trofeo de los buenos por él y todos los suyos.

Y en la segunda semi, entre Verdasco (12º) y Djokovic (2º) otro marcador hasta cierto punto sorprendente: doble 6-2 para el madrileño que cuajó por fin un partido redondo, sin altibajos, siendo superior siempre, sin lagunas, sin dejar que su rival pudiera recuperarse. El mérito de Verdasco fue innegable ya que sacó, voleó, movió en la pista a su rival, hizo dejadas, subió a la red y en definitiva empleó correctamente todos los argumentos que un buen tenista debe tener en su repertorio. Pero es que lo de Novak fue lamentable: si en cuartos ante Nalbandian estuvo inmenso y le entraban todas las bolas, si allí superaba la red siempre y apenas cometía errores no forzados, en semis ante Verdasco parecía otro tenista, ya que de 10 hasta 6 tiros (estadísticas mías así a ojo de mala hostía) se quedaban en la red y caminaba siempre a paso lento, como agotado en busca de la toalla, síntomas inequívocos de estar siendo ampliamente superado.

¿Ampliamente superado? Si fueramos al dicccionario de la RAE quizás al lado de esta denominación encontraríamos la foto de la final entre Nadal y Verdasco (vaya 'full' de ejemplo, simil, metáfora o lo que sea lo que escribí). Una paliza por 6-0 y 6-1 a otro buen amigo, donde la historia del partido fue que no hubo historia, que no hubo apenas lucha y en donde se veía quien era el verdadero capo. Lo mismo que 'Nole' con Nalbandian y Fer le pasó al propio Fer con 'Nole' y Rafa: venir de disputar un partidazo donde le salía todo y pasó a jugar otro choque donde lo fallaba todo. Tan solo hubo pelea en el sexto juego del segundo set, cuando con 6-0 y 4-1 para el balear, este sacaba y sufrió lo indecible para llevarse ese juego, el único donde Verdasco dispuso de las 5 bolas de quiebre de las que gozó en todo el partido, y en donde se vivió el mejor tanto de la final, con golpes increíbles de ambos, un largo peloteo que acabó qnotándose Fer y que le llevó a arrodillarse e implorar al cielo con los brazos en alto, con hasta el mismísimo príncipe Alberto aplaudiendo a rabiar.

No obstante, sexto título de Rafa en Montecarlo, el primero del año que rompe una sequía de 11 meses, el que supone el decimosexto Masters 1000 (dato combinado con los Masters Series de antaño) de Nadal, que empata así en este apartado con Federer y se queda a uno del record de los 17 de Agassi y el título número 37 de toda su carrera. Llega en un momento buenísimo, ya que su temporada preferida acaba de comenzar y viendo el bajo nivel de los demás top10, a día de hoy el capo del tenis y el que en mejor forma está es Rafa. Para los Masters 1000 el indudable favorito será Nadal y tan solo la leyenda impecable de Federer en los Grand Slams puede inquietar algo esta tendencia victoriosa del menorquín.

http://www.monte-carlorolexmasters.com/
http://es.eurosport.yahoo.com/tennis/monte-carlo-masters/masculino/p1/
http://www.youtube.com/watch?v=wT2xo2OQRNE

martes, 30 de marzo de 2010

Miami 2010, hasta octavos: Djokovic y Murray fuera, Nadal y Federer avanzan sin brillo y Ljubicic no repetirá gesta

Como la danza de los tiburones en un Aquarium cerrado, el con mucho bombo autodenominado 'Quinto Grande' (no sé por qué, tampoco es para tanto, sí un gran torneo pero no más que otros de su rango), el Masters 1000 de Miami se ha zampado en sus seis primeros días de competición (en los que van de primera ronda hasta la tercera ronda, en el límite de octavos de final) a muchos nombres ilustres. Si Indian Wells se caracterizó por el torneo de las sorpresas, que tenistas como Djokovic (2º) o Murray (3º) hayan caído en su primer partido en Florida, tan solo confirma la tendencia negativa de ambos o cuando menos que los tenistas de menor nivel ya saben como sorprender en un mal día (también en alturas de poco rodaje de los buenos en un torneo) a los favoritos, aunque en el caso del serbio y del escocés la cosa apunta más a baches temporales, ya que su regularidad en años anteriores está sobrádamente contrastada. Pero no deja de sorprender que los dos finalistas de este mismo torneo en 2009 ya se encuentren peloteando con la mira puesta en otras cosas y no en Miami aún, donde por nivel les correspondería estar aún. Nole y Andy, muy mal por vosotros eh, que no mola nada que os eliminen el primer día, apetece más veros por cuartos y semis.

Quien no volverá a dar la misma campanada que una semana antes en el desierto californiano, será el croata Ivan Ljubicic (13º), que con Indian Wells 2010 en el bolsillo y habiendo adelantado hasta 13 posiciones en el ranking ATP, optó por abandonar en primera ronda ante el alemán Benjamin Becker (39º) cuando ganaba fácilmente. ¿Causa? Tras años de travesía negativa por el circuito y acostumbrado a no disputar más de dos partidos por semana, la semana y media más los siete partidos, muchos de ellos disputadísimos, que hubo de jugar en California, lo dejaron vacío y agotado para Cayo Vizcaíno y en aras de volver pronto al top ten, su verdadero objetivo, decidía no forzar, con lo que ¿quien será el tenista sorpresa en Miami? O ¿alguno de los cocos querrá evitar esta pseudo-sublevación de los 'no habituales'?

Pues como tengan que ser Federer (1º) o Nadal (4º) los que deban sustentar el honor del los cracks, estamos apañaos. Por calidad, supremacía y tenis ambos irían sobrados de argumentos para reimplantar de nuevo la jerarquía del 'Big Five', pero por trayectoria en los últimos 45 días (en mi opinión, el tiemplo clave para determinar qué tipo de tendencia, positiva, regular o negativa, en el que lleva inmerso un tenista y que por tanto sirve para augurar su grado de opciones), tanto el suizo como el español no están muy finos. Roger porque después de anotarse Australia, mentalmente se relajó y un virus respiratorio le hace retornar a las canchas ciertamente débil, mientras que Rafa no engancha con su tipo de tenis espectacular al que acostumbraba dado que sus rodillas no le dejan alcanzar la regularidad de jugar 2 o 3 meses de torneos seguidos.

Miami arrancaba con la baja notable de sonados tenistas aún renqueantes, como el argentino Del Potro (5º) y el ruso Davydenko (6º), y con el escocés Murray (3º) como último vencedor, con toda la presión que ello conlleva en un deporte cruel que estresa hasta límites insospechados, pues la angustia de tener que defender puntos acogota a la mayoría de tenistas. Pero esa es otra cuestión, que quizás merezca otra entrada de este blog. Porque en Miami el primero que daba el petardazo (alargó su agonía un set más, pero estuvo a nada de sucumbir en el tie-break del segundos set) fue de nuevo Novak Djokovic (2º), que por 6-2, 6-7 y 6-4 perdió contra el belga Olivier Rochus (59º), el tenista más bajo del circuito y que en primera ronda ganaba también en tres sets al francés Richar Gasquet (74º), tenista de mayor renombre que él. Lo desastroso para Nole es que si en Indian Wells también caía pronto, en aquella ocasión lo tumbó el a la postre campeón del torneo (Ljubicic), mientras que en Miami Rochus sería apeado en la siguiente ronda por el brasileño Bellucci (32º). El serbio caía el viernes y el sábado, en la segunda jornada de la segunda ronda (los cabezas de serie están exentos de la primera ronda en los Masters 1000), también se despedía el 3 del mundo y vencedor en Miami 2009, el escocés Andy Murray (4º). Quien le tumbara fue un tenista que no está en el top 100 del ranking ATP pero que por tenis y temporadas anteriores, el norteamericano Mardy Fish (101º), ostenta bastante nivel, y más aún en los torneos de EE.UU, donde a semejanza de Roddick, brota su mejor tenis.

Quitando el enésimo desliz del francés Gilles Simon (24º), que esta vez caía frente al argentino Horacio Zeballos (58º) sin dar ni bola, la segunda ronda no dejaba nada más destacable que los duelos entre Roddick (8º)-Andreev (40º) o el Chardy (48º)-Querrey (25º), dado que en el resto los presumiblemente favoritos imponían su jerarquía. El cañonero de Nebraska apenas dio opción en dos sets al novio de la tenista Maria Kirilenko, mientras que en el duelo de tenistas de cuarta fila (esos tenistas más allá del top 20 con renombre y que tan solo son maquinas en contadas ocasiones) entre galo y americano, el de casa notaba toda la presión para caer en tres sets y siendo dolorosamente remontado. Pero Jeremy sería batido también en 3 sets por Almagro, mientras que el gerundense Tommy Robredo (22º) vería como el alemán Becker (39º) le remontaba un set para dejarlo con cara de tonto en el tie-break del tercer parcial. Y otros dos españoles que tenían dos cañoneros al otro lado de la red dieron buena cuenta de ellos, ya que Ferrer (17º) maniató a Karlovic (29º) con aparante solvencia, mientras que Ferrero (14º) se cargaba a una de las esperanzas del público local, un Isner (21º) que luchó en 3 sets pero que nunca pudo imponer su servicio.

Tsonga (10º) sudó bastante contra ese incordio de tenista que es el alemán Kohlschreiber (33º) para seguir en liza, lo contrario que Soderling (7º) contra Petzschner (53º), al que dio un palizón en toda regla. Dos bonitos duelos fueron el enfrentamiento de aires sudamericanos entre González (11º) y Mónaco (26º), y el suizo-ruso entre Wawrinka (23º) y Youznhy (15º). El chileno batía al aregntino con apuros pero mandando al final por 6-7, 6-4 y 6-2 en un partido de los que le gusta jugar a 'Gonzo', un duro y largo choque contra un buen tenista para de este modo coger moral. Por contra, el 1-6, 7-6 y 7-5 con el que Mikhail ganaba a Stanislas denota mucha más igualdad entre los contendientes pero que ¡oh extraño caso!, uno de esos momentos en los que la irregularidad supera a la estabilidad, sino contabilizen el número de juegos conseguidos por uno y otro. Que Feliciano López (34º) sucumbiera ante Fish (101º) no es sino otra muesca más de lo desesperante que es el tenis del toledano, mientras que su colega Verdasco (12º) a punto estuvo de seguir sus pasos ante el austríaco Melzer (28º) pero siempre demostraba tener recursos que sacar de su raqueta, no asi Feli, que parece haber puesto un muro en sus cuerdas que imposibilita que broten sus buenos golpes. Cilic (9º) ganaba bien a Baghdatis (30º), verdugo en Indian Wells de Federer pero que no pudo sorprender a otro top ten, mientras que Berdych (20º) también se comía al argentino Zeballos (58º), y queda a la espera de plasmar ante los grandes ese buen tenis que siempre saca a pasear ante peores tenistas que el checo.

Y por último, comentemos lo que vivieron Federer y Nadal , es decir, dos partidos dos victorias, entre fáciles y sufridas, hasta lo agónico ambos y pírricas por los resultados. Comenzando por el suizo, su andadura lo midió primero el ecuatoriano Nicolás Lapentti (102º), que tras no clasificarse en la fase previa por méritos propios, entró en el cuadro principal como 'lucky loser', después de que el francés Monfils (16º) causara baja antes de arrancar el torneo, y que en primera ronda batiera con aplomo al italiano Potito Starace (73º) para después únicamente ofrecer un suave entrenamiento a Roger y perder por un doble 6-3. Pero en tercera ronda y ante un Florent Serra (61º) que venía de desembarazarse del chileno Nicolás Massú (89º) primero con autoridad y después con dudas pero solventemente del español Albert Montñés (31º), Roger tuvo que jugar y ganar el duelo en dos tie-breaks, eso sí resueltos con diligencia en 2 y en 3 respectivamente. Pero lo curioso del caso no deja de ser que en ambos sets tuvo que resolverlos por 7-6 cuando disponía de ventajas y breaks a favor, pero que el helvético, en otra muestra más de sus semihabituales lagunas mentales, dejaba escapar y concedía los contrabreaks.

Y lo de Nadal viene convirtiéndose ya en un canto a la impotencia tenística. Está mal, muy mal el manacorí, pero ahí sigue, como su tipo de tenis, por `pesao' no se rinde y acaba desgastando a sus contrarios. Frente al estadounidense Taylor Dent (83º), quien venía de eliminar al germano Rainer Shüttler (87º) en dos sencillas mangas, apenas se desgastó Rafa y unos cuantos quiebres puntuales le daban el pase a tercera ronda, donde le esperaba un viejo amigo, y según cierta prensa, su 'bestia negra', el argentino David Nalbandian (161º). Y yo ja ja ja me rio hasta la extenuación. Ambos son amigos y colegas de la play en las horas muertas de los torneos desde hace muchos años y en aquel maravilloso final de 2007 el argentino le había batido, más bien apalizado, dos veces seguidas en apenas un mes, pero desde aquello ha llovido muchísimo, y prueba de ello estaba en los octavos de Indian Wells del año pasado, donde Rafa levantó hasta 5 bolas de partido para acabar imponiéndose por físico, un calco en varios aspectos a lo de este partido. Nalbandian venía de tumbar en dos sets al polaco Kubot (43º) haciendo lo que quiso y en tres sets al serbio Troicki (35º) pasándolas más canutas. Pero ante Rafa siempre se crece David, y mientras el físico y la frescura mental le acompañaron, le plantó cara jugando al ataque, ya que el cordobés no sabe jugar de otra manera. El primero en quebrar fue el español pero el argentino se recuperó y hostigaba todos los servicios del español, hasta llegar a un tie break donde ambos dispusieron bola de set pero que se lo anotó Nalbandian en 8. Nadal estaba atascado y con 2-2 en el segundo set y saque del español se produjo el momento clave: 15-40 para David que lo deja escapar, Rafa se crece, David se hunde físicamente y doble 6-2 para el español, es decir un 6-7, 6-2 y 6-2 para Nadal que no deja de ser un monumento al desquicio tenístico: parecía un tenis sin control, donde ambos jugaron muy por debajo de lo que se les presupone y que ganó el menos malo, porque ambos se merecían perder y ninguno ganar. Más bien lo perdió Nalbandian por su deplorable aguante físico y si Rafa sigue jugando así, muy poco tendra que oponer a Tsonga (10º) o Roddick (8º), los huesos de su parte del cuadro, ya que el francés se le vislumbra para cuartos y el americano para semis.

La lluvia apenas molestó estas seis primeras jornadas un par de veces y el retraso de los partidos no pasó de un par de horas cada vez que alguna inclemencia meteorológica impedía disputar los partidos. Y para octavos, los emparejamientos arrancan hoy martes por la parte de abajo del cuadro, la parte donde Nadal (4º), Roddick (8º) y Tsonga (10º) son los cocos, dejando la parte alta, para Federer (1º), Soderling (7º) o Cilic (9º). De este modo, el español Nicolás Almagro (38º) y el brasileño Thomaz Bellucci (32º) intentarán aprovechar el hueco dejado por Djokovic (2º) en esa parte del cuadro y seguramente pelearán encarnizadamente en busca de la mejor clasificación de ambos en un torneo de este nivel, ya que unos cuartos de todo un Masters 1000 no acostumbran a tenerlos a tal nivel. El norteamericano Andy Roddick (8º) lo tendrá presumiblemente fácil para apear al germano Benjamin Becker (39º) y seguir con su racha de triunfos en suelo americano, porque tras ceder en la final de Indian Wells y haciendo honor a su dinámica de lograr enormes resultados en casi cualquier torneo 'yankee', avanza sigilosamente por Miami. Lo malo para él, que es la historia de casi siempre: apenas pierde saques y por tanto sets, ante rivales inferiores, pero después no remata en las rondas finales.

Mientras, hasta tres españoles serán protagonistas más adelante. El levantino Juan Carlos Ferrero (14º) se enfrentará a uno de los tenistas interesantes de segunda fila que por tenis podría dar el salto a estar en el top five, el francés Jo-Wilfred Tsonga (10º), su progresiva recuperación a todos los niveles, desde tenis a títulos. Un representante de la Armada ya está asegurado para cuartos, ya que en el tercer turno de octavos se enfrentan el menorquín Rafa Nadal (4º) y el alicantino David Ferrer (17º), y vista la solvencia de 'Ferru' ante un sacador-cañonero como Karlovic (29º), unido a la superficie, donde Ferrer ya ganó dos duelos en 2007 a Nadal (US Open y Masters de Shanghai, lejos de la marca apabullante en tierra favorable a Rafa), hacen que el ex número 1 del mundo (el lunes amanece 3 seguro, y si gana el torneo sería el 2) no parta como claro favorito, únicamente favorito por galones.

Por contra, la parte alta del cuadro de esta ronda de octavos programa 4 partidazos muy pero que muy interesantes. Encenderán la mecha del buen tenis dos tenistas con alguna que otra cuenta pendiente: González (11º)-Soderling (7º) como revancha de aquella semifinal de Roland Garros 2009 perdido por el chileno a 5 sets cuando en el último parcial dejó escapar una superventaja de 4-1 para encajar 5 juegos seguidos en contra. Por su parte, Robin quiere demostrar ya con un título de renombre su nuevo estatus de coco en el circuito, aunque es capaz de lo mejor y de lo peor, y si tiene uno de sus buenísimos días uno de los pocos en poder pararle es 'Mano de Piedra'. Otro duelo empareja a tenistas de tercera fila, un Fish (101º)-Youznhy (15º) donde ambos vienen jugando bien, desembarazándose de rivales de nivel y con la moral a tope. El partido estrella de estos octavos será el Verdasco (12º)-Cilic (9º), un partido con aroma a tenistas top ten y que relanzará de una manera dimensional al que lo gane. Por último, y atendiendo al estatus de hiperestrella que atrae al mayor público posible, el Federer (1º)-Berdych (20º) se jugará en el turno de noche para cerrar la ronda con el mejor tenista de todos los tiempos a día de hoy.

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