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viernes, 29 de julio de 2011

Cuartos de la Copa Davis en julio 2011 con España asustando a los 'yankees' sin Nadal, los serbios cumpliendo en Suecia, Argentina arrasando a los kazajos y Francia humillando a Germania

Maravilla de juego, en esta ocasión por países, es decir, deporte de equipo. Vale, al principio son puntos individuales, pero la mente siempre está pensando en el compañero, en ofrecerle ya algún punto de ventaja, para que juegue menos presionado con el marcador a favor. Por eso esta competición es tan singular y ofrece momentos de tensión, tanto en jugadores como en público. Los duelos esta vez eran un Argentina-Kazajistán que acabó en aplastante 5-0 para los sudamericanos (con Nalbandian una vez más lesionado, fueron Del Potro y Monaco los estiletes), un Suecia 1-Serbia 4 con Soderling que no jugó y Djokovic que solo se rodó (y perdió) en el dobles, otro emparejamiento donde Francia sorprendió a domicilio a Alemania, lo mismo que hizo una España sin Nadal ante Estados Unidos, invicta en casa desde hace décadas pero que demostró como languidece su tenis en los últimos tiempos, con jugadores tan veteranos como Mardy Fish teniendo que tomar una responsabilidad que le venía grande.

En septiembre las semis enfrentaran a Serbia contra Argentina en tierras europeas, mientras que España ya prepara la revancha de los humillantes cuartos del año pasado ante Francia. Los verdaderos cocos no suelen esforzarse mucho en esta competición, pero una vez en semis, los Del Potro (19º), Nalbandian (28º), Djokovic (1º), Nadal (2º), Tsonga (16º) o Gasquet (13º) seguro que ofrecen un espectáculo de altura. Por contra, gente como Berdych (8º), Soderling (5º), Roddick (12º) o Melzer (18º) ya están eliminados, mientras que figuras como Federer (3º) o Murray (4º) intentarán ascender a la elite o no caer en un pozo más bajo.



La elección musical esta vez fue para un tipo de rock clásico pero fresco y penetrante en melodías, ya que los estribillos y acordes del 'We are not gonna take it' (1984) de los Twisted Sister, el 'Since you been gone' (1980) de Rainbow y el 'Radio wall of sound' (1991) de los Slade son himnos rockeros de antaño que siempre perdurarán en la memoria de los buenos (y no los pseucopacotilleros que se apuntan al rock por temporadas y hits temporales) aficionados al rock.

http://www.daviscup.com/es/portada.aspx
http://es.atpworldtour.com/Rankings/Singles.aspx
http://www.youtube.com/watch?v=_SpLemjQRrE

martes, 5 de abril de 2011

Primavera tenística en los Masters 1000 de Indian Wells y Miami al son del pop sesentero 'yankee'


Hay un nuevo capo en el circuito tenístico, se llama 'Nole' y juega divino; salvando las distancias, la frase anterior buscaba el mismo impacto que aquel anuncio de cierta colonia, aunque al serbio quizás habría que empezar a llamarle '6-0 Djokovic', debido al tenis voraz y tanteos apabullantes que endosa a sus rivales, incluso a top tens. Lleva Novak ganados los 4 torneos disputados este año (Australia, Dubai y el dueto primaveral 'yankee' de costa a costa de Indian Wells y Miami) y lo está haciendo con una sensación tenística y un aura de imbatible, demostrando que ya dió esos pasos hacia arriba que le asemejan al nivel de los monstruos Nadal (1º) y Federer (2º), si es que no está por encima del español y el suizo.



El 'partener' de los tenistas por el desierto Californiano y la húmeda Florida lo componen tres clásicos del pop de melodías pegadizas estadounidenses de la década de los 60, donde la frescura musical era la nota predominante. Dos versiones y una canción original componen el reparto, con la obertura a cargo de los bostonianos The Lemonheads versionando el mítico 'Mrs Robinson' (1992) de Simon & Garfunkel, el 'Wouldn´t it be nice' (1966) de los Beach Boys de interludio y el irreverente homenaje de Sid Vicius, líder los Sex Pistols, al 'My Way' (1979 ) del gigantesco Frank Sinatra como cierre.

http://es.eurosport.yahoo.com/tenis/atp-ranking/2011/calendar/


http://es.atpworldtour.com/Rankings/Singles.aspx


http://www.youtube.com/watch?v=4OBNIPjS1Nk

lunes, 27 de diciembre de 2010

La temporada tenística 2010 al análisis y en imágenes con el 'Free Bird' de Lynyd Skynyrd o el 'Highway Stars' de Deep Purple: Nadal y Federer eternos

La temporada tenística 2010 fue de lo más emocionante y pródiga en todo tipo de emociones: desde los combates deportivos en los torneos punteros entre la elite (Grand Slams y Masters 1000 principalmente entre los top 20 de la ATP), con la guinda del resto de torneos de menor rango para aquellos tenistas de tercera y más filas atrás. Cabría destacar que el año arrancó y termino bien para Federer (2º), pero que el resto del año fue para Nadal (1º). Djokovic (3º) muy por debajo de lo esperado y solamente dejó chispazos hacia el final, Murray (4º) a pesar de anotarse dos Masters 1000 no subió de nivel, mientras que Soderling (5º) y Berdych (6º) se presentaron como dos 'matagigantes' ocasionales y elevaron el nivel de los torneos. Del Potro (hundido en la ATP más allá del 200 por su lesión en la muñeca), Fernando González (11º, por un virus raro mezclado con molestias en los abdominales y cadera) y Davydenko (6º) desaparecieron del mapa, Tsonga (13º) y Monfils (12º) no inquietaron demasiado, mientras que Cilic (14º) no tuvo gasolina más que para un par de meses. Melzer (11º) y Youznhy (10º) les tomaron el relevo, mientras que Roddick (8º) mantuvo el tipo y los españoles Verdasco (9º) y Ferrer (7º) anduvieron cerca, pero nunca remataban ante los mejores.


El primer envite serio, el Open de Australia, se lo anotaba Federer (2º) ante Murray (4º), quien en cuartos jugó fenomenal ante Nadal (1º), hasta que este se retiraba por molestias en la rodilla, con lo que el manacorí perdía muchos puntos y descendía de golpe y porrazo en el ranking ATP. Fue el verano austral el batacazo moral y físico para los dos finalistas del Masters de meses antes, ya que Davydenko (6º ese mes) no pudo aguantar la presión del favoritismo y ser el coco gracias a su estilo de juego de ventilador, mientras que Del Potro (5º aún en enero) se empecinó en alargar su agonía de octavos ante Cilic (14º y revelación del torneo) y se destrozaba la muñeca para todo el año. Djokovic (3º) se vería sorprendido por un buen Tsonga (10º, llegaría hasta semis) pero al final quedaba la sensación de que retornaba la hegemonía-Federer: salía el suizo de las Antípodas en plan mandón y recuperando su cetro mundial.

Pero en febrero contraería cierta enfermedad pulmonar y para la gira norteamericana de marzo en Indian Wells y Miami llegaba ciertamente debilitado el helvético. Estos dos torneos conocieron ganadores inesperados como el croata Ljubicic (26º) en California y el 'yankee' Roddick (8º) en Florida, justo los dos tenistas que en semis habían apeado a un recuperado Nadal (3º). Se confirmaba el hundimiento de los eternos aspirantes Djokovic y Murray, mientras que empezaban a asomar la cabeza Soderling (7º) y Berdych (25º), a la vez que Nalbandian (en su ranking más bajo, 150º o por ahí) dejaba coletazos de su clase haciendo sudar al mismísimo Rafa. Éste recuperaría la senda de los triunfos al encadenar el denominado 'Slam Rojo' (Masters 1000 de Montecarlo, Roma y Madrid de una tacada) ante Verdasco (9º), Ferrer (11º) y Federer (1º), con los únicos quebraderos de cabeza del agónico partido de semis a 3 sets con que le castigó Gulbis (40º) en la capital italiana y que relanzaba al joven valor letón.

Esta inercia ganadora del balear no paró en París y allí de la misma destronaba a Federer (1º y que había sucumbido en cuartos ante el Soderling que un año antes también había finiquitado a Rafa en el mismo escenario) de la primera plaza del ranking ATP y recuperaba su adorado Roland Garros, conquistándolo por quinta vez. Y es más, la sensación de que nadie sabía como parar a Rafa se extendería aún muchos meses más, ya que en la hierba londineses conquistaría su segundo Wimbledon ante Berdych (13º), verdugo del gran Roger en su jardín. Pero indudablemente, el momento estelar de las dos semanas del tenis añejo que se respira en el All England Tennis Club fue el partido de primera ronda entre el gigantón americano Isner (19º) y el galo Mahut (148º), dos primorosos sacadores que se valieron de la rapidez de la hierba para tardar tres días en resolver un duelo con un quinto set antológico que acabó con un tanteo de 70-68 para el americano. Serán amigos para siempre y tendrán una batallita digna de contar a sus nietos algún día.


Tomándose el mes de julio para recargar pilas de cara a la segunda parte del año donde ya todo iba a ser pista rápida, primero al aire libre en Estados Unidos y después indoor en Asia, la tendencia del año dominador de Nadal (1º) se mantuvo donde había de mantenerse. Dada la superioridad de Rafa en Flushing Meadows, cuesta comprender su penoso saque en los Masters 1000 de agosto en Toronto y Cincinatti, torneos conquistados por Murray (4º) y Federer (2º) ante el suizo el escocés y ante Fish (21º) el suizo. Como por arte de magia, Nadal mejoró con un cambio de empuñadura un servicio lento, logrando un cañón, y mejoró horrores el revés, tanto como para tumbar a un excelente Djokovic (3º) en una final a 4 sets (y con parón de la lluvia el lunes que se disputaba la final, porque las semis ya venían retrasadas por la mala climatología), y eso que 'Nole' había despachado en 5 buenos sets en semis a Federer (2º), victoria que haría que el suizo y el serbio se anduvieran repartiendo el segundo escalafón mundial los siguientes meses, dependiendo de sus actuaciones.

El suizo parecía que renacía en la gira asiática pero Murray (4º) le daba una severa paliza en la final de Shanghai y en las semis de París-Bercy (torneo que nunca han ganado ni Rafa ni Roger) jugaría el partido más ajustado del año ante Monfils (14º), ya que el tanteo sería de tres tie-breaks seguidos para el galo, quien se vació en esa semi y no dejó ningún arma para la final ante Soderling (5º). Nadal hizo una buena gira asiática (semis en Bangkok, título en Tokyo y tropezón en Shanghai en octavos ante Melzer) y llegaba a las ATP WORLD TOUR FINALS descansado, con el objetivo de redondear el año con uno de los pocos torneos que le quedaban por conquistar, pero obviando su colada de protestar al árbitro cierta jugada un día de Round Robin, Rafa deleitó una vez más con uno de sus partidazos épicos, el de las semis ante Murray (4º), un excelente ejercicio de suspense y emoción de tres sets, el último resuelto en un tie-break que pudo caer del lado de cualquiera. Pero el balear también es humano y su físico llegó justito de fuerzas a la final, donde le esperaba Federer (2º), lo que suponía la mejor manera de cerrar el año para los aficionados al tenis: con el mejor partido posible entre los dos mejores del mundo, y claro, como el destino gusta de equiparar las cosas para ofrecer motivos de seguir soñando para siguientes ocasiones, esta vez el triunfo se lo llevaría el suizo, dejando claro así que a pesar de contar ya con 28 años, aún le quedan tenis y ganas para discutirles las cosas a los tenistas más jovencitos que él, y a esa parte de la prensa que se obstina en retirarlo. GRANDE Federer, aguanta a tu máximo todo lo que puedas, porque los que también son enormes (Nadal, Djokovic, Murray y demás) te esperan con ganas el año que viene.

Y para disfrutar en imágenes lo contado en las líneas de arriba, el mejor rock americano de los 70 a su servicio, con los sureños Lynyrd Skynyrd cantando a la libertad individual del ser humano y los Deep Purple enamorándose de cualquier coche que merezca la pena.

http://es.eurosport.yahoo.com/tenis/atp-ranking/2010/calendar/

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http://www.youtube.com/watch?v=KvxCbuql8dI

domingo, 28 de noviembre de 2010

Federer evoluciona a Maestro por quinta vez en su vida sometiendo en tres sets a un fatigado Nadal, mientras Djokovic piensa más en la Davis

Y Murray excelente, ya que estuvo a pocas bolas de tumbar a Nadal en unas semis larguísimas y con dos tie-breaks electrizantes; esta podría ser la continuación del titular y que resume someramente lo más destacado de la semana tenística en Londres, en el recinto futurista de la foto de abajo, por fuera, y donde por dentro la pista era mayoritariamente azul y la iluminación de las gradas se oscurecía o se dejaba en penumbra para no molestar a los tenistas.

El torneo más diferente a todos, basado en una liguilla, programaba dos partidos diarios, uno a las 15 horas y el otro a las 21 horas. Dos sesiones bien diferentes por tanto e increíblemente el ídolo local comenzaría su andadura un domingo en la sesión vespertina, con lo que los organizadores primaron el hecho de arrancar el torneo con Murray en pista a que se pudiera conseguir más aforo en la sesión nocturna. Otra especifidad bien pensada de la dinámica del Round Robin es que hubo únicamente sorteo para separar en dos grupos de cuatro a los 8 tenistas y para decidir el orden de la primera jornada, pero no se sortearon el segundo y tercer partido de cada grupo y tenista, sino que astutamente (para mantener el interés del torneo y para que ningún tenista llegase eliminadísimo a la última jornada) se enfrentarían en la segunda jornada los dos ganadores de la primera y viceversa con los perdedores, con lo que se posibilitaba, en función de los sets ganados y perdidos, que un tenista que hubiera perdido los dos primeros match, contase todavía con opción de pasar a semis.

En principio, aunque Soderling (4º) llegase incrustado en el 'Big Four' por su reciente triunfo en el Masters 1000 de París-Bercy, ya en el partido inaugural fue barrido por Murray (5º) y se acrecentaba más la sensación de que si bien Soderling (4º), Berdych (6º), Ferrer (7º) y Roddick (8º) no eran ningunas comparsas, su nivel de tenis distaba horrores de la jerarquía y habilidad de los Nadal (1º), Federer (2º), Djokovic (3º) y Murray (5º). Y justamente así pasó, ya que no hubo sorpresas ni carambolas y los 4 últimos, los 4 mejores a día de hoy, se plantaron en semifinales y ofrecían el mejor espectáculo posible, el sueño de cualquier organizador y también de los aficionados, que veían como el simbólico torneo que quiere decidir al mejor del año -¿como un Campeonato del Mundo de tenis?- representaba a la perfección ese papel. El torneo también contó con un acto de homenaje-despedida al gran Carlos Moyá (515º), convaleciente de una lesión en el pie este último año y que la no competición (intentó volver en la tierra de Madrid pero vio que su tiempo ya había pasado) le obligó a retirarse a sus 34 años, después de haber sido el primer número 1 ATP que tuvo el tenis español. 'Charly' estuvo comentando para Teledeporte la previa de la gran final del domingo de este Masters y todo apunta que quizás en el futuro se le vea como comentarista.

En lo meramente deportivo el primer grupo era considerado el de la muerte, ya que estaba formado por el suizo Federer (2º), el sueco Soderling (4º), el escocés Murray (5º) y el español Ferrer (7º), quien apuntaba a ser la perita en dulce del grupo. David luchó lo indecible, como en él es habitual, cada partido ante esos tres monstruos pero, también como en él es habitual, no encontró la regularidad necesaria de argumentos consistentes para tumbarles. Cuando en el primer partido Murray (5º) aplastó a Soderling todo parecía indicar que el escocés había encontrado la fórmula que le hace invencioble algunas semanas (su fugurante final de 2008 y sus exhibiciones de este año en Toronto y Shanghai), pero tras ver con qué insultante facilidad Federer (2º) empequeñecía al escocés, el coco pasaba a ser Roger, primero de grupo con tres victorias sin ceder ni siquiera un set, mientras que Murray pasaría segundo ya que Soderling aún sigue evidenciando que le falta un escalón para consagrarse entre la superelite.

Mientras, el otro grupo lo formaban el español Nadal (1º), el serbio Djokovic (3º), el checo Berdych (6º) y el norteamericano Roddick (8º), siendo estos dos últimos quizás los teóricos débiles. Pero ojo, aunque Rafa y 'Nole' fueran infinitamente superiores, a Tomas y Andy también hay que ganarles, hay que sudar y luchar y muestra de ello fue el primer partido del manacorí en Londres. El número uno del mundo llegaba a Londres sin competir desde que en octavos de Shanghai lo despachase Melzer (12º), allá por mediados de octubre y desde entonces, en un mes largo, había desistido por competir en el Masters 1000 de París-Bercy para no sobrecargar un hombro, creo que el izquierdo. A eso se sumaba el hecho de que el año pasado, en este mismo torneo e instalación, perdió los tres partidos que jugó y que no se anotó ni siquiera un set, con lo que los periodistas-agoreros se ponían pesimistas cuando Nadal (1º) perdía el primer set ante un Roddick (8º) más dictatorial; Rafa se sobrepuso al cañonero de Nebraska, incluso no se dejó despistar por la excentricidad de turno de Djokovic (3º) de irse a vestuarios casi siete minutos por problemas con una lentilla y tampoco lo descentraron -aunque casi- cuando el árbitro brasileño Bernardes se la liaba con un punto que debía repetirse pero que se lo otrogaba a Berdych (6º).

Con Novak segundo de grupo tras sí jugar su tenis ante Berdych (6º) y Roddick (8º) pero montar el show contra Nadal (1º), la primera de las semifinales de estos ATP WORL TOUR FINLAS entre el español Nadal (1º) y el escocés Murray (5º) será recordado como uno de los partidos más épicos de esta temporada tenística 2010: el marcador de 7-6 (5), 3-6 y 7-6 (6) indica una igualdad tremenda entre ambos tenistas y que en pista se tradujo en tensión de la máxima; el escocés aumentó su nivel y esto le valió para casi noquear al balear, pero este tiró de su casta para llevarse la primera manga, sin breaks de por medio para ninguno de los dos. El partido marchaba atrancado por los dos y es que ni siquiera se concedían opciones de ruptura, hasta que Murray -por cierto, horrorosa camiseta de rombos a la altura del pecho, la de Rafa sí que molaba- encontró la divina inspiración hacia el final del segundo set y encadenó los juegos necesarios para llevarlo todo al tercer parcial. Allí Rafa se puso arriba pronto pero la cabezonería de su rival lo llevó todo al desempate, donde Nadal se encontró dos mini-breaks abajo, pero cual hormiguita fue rascando los contra mini-breaks que le hacían falta de cada turno de dos saques de su rival y cerrar el choque con un 'drive' profundo que sellaba otra gesta más del ya no solo ídolo de los aficionados españoles, sino de muchos amantes del tenis. COMO DEBE DE SER.


En contraste de la primera semifinal, la segunda entre Federer (2º) y Djokovic (3º) defraudó en exceso, ya que no se vió ni por asomo ninguna igualdad ni tensión. El suizo noquearía al serbio por 6-1 y 6-4, y esó que Novak se puso de salida en el segundo set 3-0 arriba. Pero toda esta semana el helvético venía aplastando a todos sus rivales con insultante superioridad y su perseguidor en el ranking fue uno más que se llevaría un severo correctivo. Cabría destacar que el serbio infringió en septiembre en semis del US Open la derrota más dolorosa posible al considerado mejor tenista del mundo y desde entonces Federer ha ido maniatando cual rodillo a Djokovic cuando se han cruzado, como ha sido en semis de Shanghai en octubre y en la final de Basilea en noviembre. Aunque dudo mucho que al payasete del circuito -con cariño- le doliera esta derrota, dado que en su mente está alzar la Davis la semana que viene ante Francia y sumar una muesca a su palmarés para cerrar la puerta del tenis de naciones como principal prioridad y centrarse en cu carrera individual. Llama la atención que en todo 2010 Djokovic no se haya anotado ningún Masters 1000, ya que ni siquiera ha llegado a ninguna final de este tipo. Sintomático.

Y el domingo a las 18.30 horas española, una hora menos en las Islas Británicas, con toda la familia de ambos en las gradas y con invitados de lujo como el dios futbolista Diego Armando Maradona o el Rolling Stones Ronnie Wood (a sus 60ypico años lucía una vigorosa caballera y de aspecto sospechosamente juvenil, ¡¡¡no quiero decir más!!!), los amantes al tenis nos congratulábamos por poder asistir a la enésima final entre Nadal (1º) y Federer (2º), la primera indoor y con los antecedentes de dos semis entre ambos ya en Copa Masters años atrás, las dos para el suizo. En esta ocasión, el español no pudo emplear su táctica favorita contra el suizo de mandarles bolas altas y botonas bien al revés bien a la derecha del suizo (una estrategia ruín a mi entender, ya que si consideramos esto un deporte de caballeros donde se juega con honor, escoger la opción de ir a molestar al juego del otro no es lo más ético) y esto unido a su supuesto cansancio ya a final de temporada y el palizón de semis, hizo que Federer (2º) batiera a Nadal (1º) por 6-3, 3-6 y 6-1, con el único espejismo del segundo set, donde el balear se revolvió y apuró las últimas fuerzas que le quedaban. El suizo lograba así su quinta coronación como Maestro en esta década pero seguro que le hincha más de satisfacción haber sabido parar los pies en una final a su gran archienemigo deportivo, ya que ahora todos se van de vacaciones con el estigma de que es Federer (2º) quien acabó el año bien, dominando, y esta sensación es la que más dura a estas alturas de la temporada, que se acaba, ya que hasta el Australian Open quedan casi dos meses largos, uno de mix de vacaciones y pretemporada y otra de competición.

http://www.atpworldtour.com/posting/2010/605/mds.pdf
http://www.youtube.com/watch?v=GgZecGCnW1g

lunes, 15 de noviembre de 2010

¡¡¡Qué bien os sienta París, amigo Soderling!!! El sueco tumba mazo a mazo a un 'batallas' Monfils que venía de apear a Federer en semis de Bercy


Bajo la impresionante figura de la foto, que es el Omnisports de París, se jugó los últimos siete días el noveno y último Masters 1000 de esta temporada tenística 2010 y ciertamente podría ya empezar a darse por hecho el idilio que vive con la capital francesa el sueco Robin Soderling (5º pero que con los mil puntos que se llevó a la buchaca adelanta al escocés Murray y se coloca cuarto del mundo), quien ya saltara a la fama en la Ciudad de la Luz en la tierra batida de Roland Garros del año pasado al convertirse en el único tenista capaz de parar a Nadal (1º) en dicho torneo y ya repeitió gesta este año con Federer (2º), aunqe en ambas ediciones perdiera finalmente la final. Puede parecer que el escandinavo llega en su mejor momento al Torneo de Maestros de Londres, con su primer gran título y su mejor ranking en el bolsillo, pero a mi entender este torneo lo ganó el menos malo de los dos tenistas que se plantaron en la final; siempre defendí que un torneo lo gana el mejor esa semana, pero en esta ocasión por el camino quedaron muchos tenistas de manera particularmente rara y una vez el domingo tanto Soderling (5º) como Monfils (14º) jugaron a no perder y a esperar que el rival les acercara el trofeo de ganador.

No obstante, sin menoscabo de los méritos de estos dos tenistas podría argumentar que se dejaron todos y todísimos sus cartuchos en dos semifinales vibrantes y que allí sí que se ganaron su pase y admiración de todo el mundo ante Llodrá (34º) y Federer (2º) respectivamente. Desde luego fue gloriosa la jornada del sábado, cuando desde las 15 horas y hasta poco menos de las 20 horas los aficionados disfrutamos de los seis sets máximos posibles, tres en cada duelo de semis, con la guinda de que cinco de ellos fueron al tie-break: emoción a borbotones como no se veía desde hace meses (quizás desde aquellas semis de Tokio donde Troicki casi tumba a Nadal o también la penúltima ronda del US Open entre 'Nole' y Roger). Sin embargo, palito que hay que darle a Teledeporte porque se vanaglorian de hacer un seguimiento exhaustivo a los Masters 1000 (el programa que dirige Xavi Díaz junto a Arseni Pérez, Nacho Calvo y Tomás Carbonel a los comentarios es de lujo) pero la segunda semifinal la emitieron en diferido porque primaba más el directo del baloncesto: ¿hubieran dado una cobertura tan pésima si Verdasco (7º) o Ferrer (8º) se hubieran estado jugando el alcanzar el Masters? La respuesta es un claro NO, pero claro, una vez más el patriotismo acérrimo vuelva a afectar y a influir en el deporte, y más en el tenis, que si bien los mentores de TVE saben que somos legión, en el momento que se solapan con las motos o cualquier otro deporte de representación hispana amplia, ¡se jodió!. Y es que el tenis es un deporte internacional y su circuito es mundial, por mucho dominio y representación española que exista.

Y como siempre, este indoor parisino volvió a resultar gafe para los tenistas llamados del conclave 'Big Five': esos tenistas dominadores que marcan época no se sabe si fallan siempre aquí o se dejan ir pensando en ser Maestros, pero lo que es cierto que en el último lustro (intervalo de tiempo que se estima oportuno para marcar tendencias) y exceptuando el año pasado a ese cachondo maravilloso de Djokovic (3º), ningún tenista del top alto ha sido capaz de alzarse con este torneo parisino; los dos monstruos dominadores del circuito, Nadal (1º) y Federer (2º), no lo tienen en sus vitrinas y Murray (4º) volvió a atascarse una vez más, aunque la razón fundamental era no forzar más de lo necesario de cara al gran objetivo que se le presentará en unos días ante su público. A Soderling (5º) aún no se le puede considerar alguien que esté marcando época y los Roddick (9º), Davydenko (11º) y Nalbandian (25º) parece que ya han vivido sus mejores tardes en cuanto a esa regularidad de ser mes a mes el tenista a batir, pero es admirable la capacidad de todos ellos de seguir guerreando por el circuito y en una buena tarde aún pueden sorprender a cualquiera.


Tal como ya se estila en París-Bercy, las primeras rondas estuvieron marcadas por la lucha por ocupar las tres plazas que aún restaban por repartir de cara al Torneo de Maestros. Los cinco primeros, es decir, Nadal, Federer, Djokovic, Murray y Soderling ya estaban clasificados y lo que nunca, que todavía faltaran tres nombres, tenía a todos asombrados. Finalmente, con la derrota de Verdasco (7º pero que salía noveno de París y sin ganas de ser suplente en la capital inglesa) en octavos ante Monfils (14º), con la retirada por una espalda magullada de Youznhy (10º) ante Gulbis (26º) en segunda ronda y a pesar de los esfuerzos denodados de Melzer (12º) por prolongar sus pocas posibilidades, finalmente fueron el checo Berdych (6º y quien se hubiera clasificado pese a perder todos los partidos), el estadounidense Roddick (9º) y el español Ferrer (8º) quienes obtendrían el billete, estos dos últimos adelantando a un Verdasco (7º) que lleva más de dos meses en una espiral de su ya habitual 'no tenis' temporal.

Las dos primeras rondas de este Master 1000 de París-Bercy ofrecieron grandiosos espectáculos tenísticos como los Giraldo (66º)-de Bakker (47º), Simon (43º)-Golubev (36º), Bellucci (30º)-Kohlschreiber (33º) o el Monaco (24º)-Querrey (20º), algunos por lo parejo del ranking y otros por la extensión de las mangas. Ya para octavos habían caído ilustres como el argentino Nalbandian (25º que jugó primordial el primer set pero se dejo remontar por un Murray al que acabó llamando 'llorón' por estar jugando horrendo antes de pedir al fisio para su muñeca y salir escopetado hacia el triunfo tras ese lapsus), el croata Ljubicic (17º) era finiquitado por el suizo Wawrinka (22º), mientas que el estadounidense Isner (19º) era de los primeros que iba a sufrir la combinación del estado de gracia más la ultra-rapidez de la cancha del local Llodrá (34º), el plan reivindicativo de cara a la final de la Davis que Francia jugará como visitante en Serbia a inicios de diciembre.

Roddick (9º), Berdych (6º) y Cilic (15º) no llegarían a semis, pero bien poco que les importaba y en la lucha por los 8 mejores de la semana Federer (2º) paraba en seco las ganas de Melzer (12º) por ser el primero en estar tanto en singles como en dobles en el Masters (para individuales suena como suplente) y miraba con inquietud a su posible rival para semis, que apuntaba a Murray (4º), de infausto recuerdo últimamente (finales de Toronto y Shanghai en agosto y octubre) para el helvético, pero Monfils (14º) contó con el inestimable apoyo del público para en en tes sets convertirse en un matagigantes, ya que en semis en casi tres horas y tres muertes súbitas ganaba por primera vez en su vida al astro suizo y tras salvar 5 bolas de partido en un agónico penúltimo juego. La otra parte del cuadro presentaba a un Djokovc (2º) ultrafavorito pero su excentricidad de salir en octavos con gafas, pajarita y bigotes gigantes a lo Groucho Marx ante Llodrá (34º) le duró hasta que cedió la primera manga al tie-break y acto seguido empezó a pensar en no desgastarse más de la cuenta, ya que aún le queda por jugar más que nadie entre los cocos: Masters y Davis, con lo que al verse abajo ante un ciclón local como Llodrá (34º) y teniendo que remontar y más tras la temporada tan cargada que lleva ('Nole' venía de perder la final de Basilea), el serbio intelgentemente se apartó, cosa que nunca hubiera hecho si esa primera manga hubiera sido suya. Con todo, por esa parte del cuadro Berdych (6º) y Davydenko (11º) no inquietaron en demasía y Soderling (5º) se la jugaba todo ante Llodrá (34º), y por momentos fue el tenista que remó a contracorriente y era totalmente superado, pero finalmente la mayor experiencia en momentos de tensión pudó más en favor del sueco que del galo. Y ¡ah!, en parejas no me decantaría por cual es más guapa, si Jenny Monstro (la de Robin) o si Camile Llodrá.


La gran final se jugaba entre dos tenistas que venían de unas semifinales antológicas por parte de ambos, como demuestran los marcadores de 6-7 (0), 7-5 y 7-6 (6), de Soderling (5º) a Llodrá (34º) y el 7-6 (7), 6-7 (1) y 7-6 (4) que Monfils le endosó a Federer (2º). Pero en la final no hubo color, ya que el francés se mostraba más fatigado que el sueco y rápidamente cedía dos servicios en la primera manga y se ponía en desventaja, e incluso fue por abajo en la segunda manga, aunque remontó y consiguió igualar la contienda para acabar sepultado por 6-1 y 7-6 (1) a manos de un Soderling (5º) que conquistaba así el sexto título de su carrera y el segundo de este año tras aquel ya lejano de Rotterdam en febrero. Viendo las prestaciones de la quinta raqueta del mundo todo el año, no es definitivo que sus dos entorchados hayan sido indoors, porque ha realizado grandes torneos tanto en tierra como en hierba, pero sí que lo postulan como alguien a tener en consideración en cada torneo y no considerarlo solamente un tenista de racha momentánea; y tampoco será ningún bluf de tenista si no consigue concretar su tenis en los Grand Slams o en todo el año que viene, porque todo lo que nos ha regalado ya merece la pena por si solo.

http://www.atpworldtour.com/posting/2010/352/mds.pdf

http://es.atpworldtour.com/Rankings/Singles.aspx?d=08.11.2010&c=&r=1

lunes, 8 de noviembre de 2010

Federer reconquista Basilea ante el Djokovic que se lo birló el año pasado y Ferrer se anota su Valencia como copropietario para poner rumbo a Londres

Dos han sido los aspectos más llamativos de esta pasada primera semana de tenis de noviembre: por un lado, parece que estemos en plena temporada de 'lucky losers', ya que si la semana pasada fue el austríaco Andreas Haider-Maurer (115º) el que se benefició de tal tesitura para plantarse en la final de Viena y hacérselas pasar canutas al ídolo local de dicho torneo -un Melzer (12º) que sudó mucho esa victoria-, esta pasada semana fue el catalán Marcel Granollers (67º) el que no pudiendo pasar la previa y gracias a la baja de última hora en Valencia del galo Tsonga (13º), primero aprovechó una parte del cuadro asequible y después con la confianza que da ganar a buenos tenistas acceder a la final y soñar por momentos con ganar su torneo más grande; pero en frente tenía a un David Ferrer (8º) y precisamente aquí sobresale el segundo aspecto llamativo, el de que en los dos torneos de la semana, en Basilea y Valencia, triunfaron los dos jugadores más locales posibles, ya que Roger venció en su ciudad natal y David es copropietario, junto a Ferrero (24º y que no jugó por una lesión duradera que arrastra desde el verano en muñeca y rodilla), del torneo levantino que se disputa en el futurista Ágora de la Cidad de las Artes y las Ciencias de la capital valenciana.

En las pistas suizas, con una curiosa central de tapete tirando rojo difuminado, el cemento fue el mejor aliado del campeón helvético, quien si dos semanas antes en Estocolmo sumaba su tercer título del año (tras Australia en enero y Cincinnati en agosto) y empataba con Sampras en número de torneos, con este ya asciende a 65 su cuenta en alrdedor de la docena de años que lleva de profesional. La nómina de tenistas en Basilea no era nada desdeñable y como un ATP500 en vísperas de un Masters 1000 que marca el fin del año, se reunieron como primeros cabezas de serie los números 2 y 3 del mundo, el suizo Federer y el serbio Djokovic (que se verían las caras en la final), además del checo Berdych (6º) y el 'yankee' Roddick (9º) de entre los del top ten. Siguiendo en su línea de resultados desastrosos los últimos meses, el checo caía a las primeras de cambio ante un Tobias Kamke (72º) que apunta a ser uno de los jóvenes a explotar pronto y para 'A-Rod' iba a ser su vuelta a las pistas tras un mes recuperándose de una de sus rodillas; demostraría ser un tenista que coge rápidamente la forma y firma buenos resultados a la vuelta de las lesiones, es decir, que no se atasca en las primeras rondas durante meses, como le está pasando últimamente a Davydenko (11º).

Tras unas primeras rondas y partidos donde destacaron partidazos como los Tipsarevic (46º)-Istomin (42º), Stepanek (38º)-de Bakker (45º), Roddick (9º)-Querrey (22º) y el Isner (19º)-Llodrá (35º), con victoria de los primeros, en octavos caerían dos tenistas que se les preveía más en forma: el finés Nieminen (41º) un asiduo de los cuartos y semis de los torneos en semanas anteriores, no pudo con un 'Nole' contundente, mientras que el croata Cilic (15º) se anotaba el primer set ante Nalbandian (29º) pero después se atascaba como su toda temporada. El 'Rey David' sigue también con su dinámica de 'parece que si pero no' cuando se cruza con un tenista firme y de los cocos, lo que le pasó contra Roddick (9º), mientras que lo fascinante de cuartos iba a ser un Troicki (32º)-Gasquet (27º) que posibilitaba al primero ser el rival de su amigo Novak y firmar una semi serbia del todo, y es ás, Viktor obligaba al número uno de su país hasta un tie-break antes de ceder. En la otra semi, Roddick (9º) nunca encontró la clave ante Federer (2º) y eso que venía de unos cuartos ante Nalbandian (29º) donde su saque fue demoledor, pero el genio suizo supo neutralizarlo, lo mismito que haría en la final del domingo ante Djokovic (3º): por un tanteo de 6-4, 3-6 y 6-1 el quinto entorchado de Basilea para Roger fue posible gracias a unos movimientos dinámicos en la pista del suizo y aunque el serbio reaccionó con sus palazos y su clase en el segundo parcial, se desfondaba en la tercera manga y el grito de rabia de Roger al consumar el 'match-point' denota toda la importancia que tenía este torneo para el suizo, que si ya se vengó de la derrota ante Novak de las semis del US Open en las semis del Masters 1000 de Shanghai semanas antes, con la del domingo se logró vengar del 'hurto' que 'Nole' le hizo el año pasado en su propia casa: '¡¡¡¡este año quien tendría que sonreir hipocritamente en la foto al lado del campeón ibas a ser tú, payasete del circuito!!!!' debió de pensar el marido de Mirka Vavrinek.

Mientras, el ATP500 de Valencia presentaba al escocés Murray (4º) y al sueco Soderling (5º) como principales cabezas de serie pero con los españoles Verdasco (7º) y Ferrer (8º) en plan supuestos animadores del cotarro, por aquello de meterse en el zurrón los puntos que les permitan acudir al Torneo de Maestros de Londres. El primero lo lograría de la mejor de las maneras, con convicción y ganas de jugar al tenis, mientras que el segundo parece que anda inmerso y pero que bien metido en una espiral totalmente negativa, ya que desde la segunda semana del US Open no da una a derechas. Por su parte, el francés Tsonga (13º) anunciaba su baja por uno de sus eternos problemas musculares y que daba por terminada ya su temporada, renunciando a pelear esta próxima semana por intentar meterse en Londres y lo que es más clarividente, que 'Ali' quiere parar y recuperarse bien del todo, ya que también renunciaba a la final de la Davis, mientras que el ruso Youzhny (10º) tampoco estaba para defender su final del año pasado. Por el resto del cuadro levantino estaban también repartidos tenistazos como el francés Simon (52º), el ruso Davydenko (11º) o el suizo Wawrinka (21º), pero los que más salsa iban a dar al torneo serían el argentino Monaco (25º) y el francés Monfils (14º), sin olvidar a la gran revelación y sorpresón de la semana, el catalán Granollers (67º).

La gran hazaña del Pipo Monaco (25º) consistió en tumbar en segunda ronda a un anodado Andy Murray (4º y que pretendía defender corona), que arrancó ese duelo dormido y para cuando quiso emparejar la cosa se percató de que era tarde y que gastó demasiadas fuerzas en el segundo set, algo que lo dejó fundido para la tercera manga. Precisamente ambos tenistas ya se habían cruzado en semis del Masters de Shanghai semanas antes y el argentino lograba tomarse la revancha, aunque el premio se quedó en nada ya que en cuartos ese subidón y favoritismo no le sirvió para derrotar a un Granollers enrachado, que también noquearía a un Simon (52º) que no digirió bien sus victorias ante Verdasco (7º) y Davydenko (11º) rondas atrás, ya que debió entender que estos dos últimos vienen últimamente en franca decadencia. Con el gran favorito y coco del torneo eliminado, todas las miradas se centraban en la otra parte del cuadro, la cual presentaba quizás un lucha más encarnizada entre tres duros huesos: por un lado, Monfils (14º) venía en plan ciclón tras su título de Montpellier la semana antes y después de zafarse en octavos de Wawrinka (21º) como quiso, hubo de verse pagado por la misma moneda por Soderling (5º), que a la chita callando estaba jugando muy mandón, como a él le gusta y recordando al Robin intratable de las tardes en las que ha conseguido noquear hasta a los dos grandes del tenis actual Nadal (1º) el año pasado y Federer (2º) este mismo año, pero ambos en Roland Garros. Pero en semis ante Ferrer (un duelo ya repetido los úlltimos meses en la gira asiática, en Pekín y en Shanghai, con una victoria para cada uno) solamente se gustó en la segunda manga y eso ante un cabezón de la talla del piernacas de Ferrer (8º) es demasiado. La final mantuvo una igualdad sorprendente entre el 8 y el 67 del mundo, e incluso con 5 iguales en el primer set el milagro de Granollers (67º) se antojaba factible, pero finalmente Ferrer (8º) se alzaba con el noveno título de su carrera por un marcador de 7-5 y 6-3, recogiendo la copa de vencedor de manos de su amigo y copropietario del torneo, el también valenciano Juan Carlos Ferrero (25º), algo que quizás hubiera de haberle correspondido hacer al propio David si no hubiera sido de la partida al inicio de una semana de fantástico tenis en un marco incomparable pero que por muy nuevo que sea aún debe solucionar pequeños problemas e inconvenientes que presenta el ágora valenciano y como es esa luz que molesta a primera hora de la tarde a los tenistas. Por lo demás, la excelencia del torneo se ve refrendada por su salto de categoría en poco de tiempo de la tierra al indoor de cemento y también en puntos.

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http://es.atpworldtour.com/Rankings/Singles.aspx?d=01.11.2010&c=&r=1

lunes, 11 de octubre de 2010

Nadal y Djokovic afilan sus garras en Tokio y Pekín de cara a la parte final de la temporada

En la única semana del circuito profesional de tenis en el que confluyen a la vez los mismos siete días dos torneos ATP500, se daba la dicha de ver proclamarse ganadores a dos supercampeones de la talla del español Rafa Nadal (1º) y el serbio Novak Djokovic (2º), casi dos jovencitos en esto del tenis (24 y 23 años respectivamente) pero que llevan años ya destilando buen tenis y que en la madurez de su carrera se encuentran en el punto álgido del juego de ambos, ya que para algo son los dos primeros del ranking. El francés Gael Monfils (15º) y el español David Ferrer (11º) jugaron un muy buen tenis toda la semana en las capitales nipona y china cada uno, pero no fue suficiente para plantarles una cara real a los dos supermonstruos vencedores. Obviando que el suizo Roger Federer (3º) aún sigue de 'vacaciones-entrenamiento-sin competir' tenísticas y a saber por donde anda el escocés Andy Murray (4º) -porque su caída sin paliativos en dos sets en el Abierto de China ante Ljubicic (17º) resultaba sorprendente-, estos dos torneos fueron un preludio ideal para discernir a los tenistas que se podrán ver en forma o no en el próximo Master 1000 de Shanghai (China), a jugar esta misma semana, y que con su partidos matinales para Europa cerrará una vibrante gira asiática que está siendo más concurrida que nunca.

Si bien estamos en temporada de torneos indoor -para prevenir imprevistos como la lluvia-, tanto en Tokio como en Pekín las pistas centrales, y mucho menos las exteriores, no eran cubiertas y eso jugó más de una mala pasada. En la capital nipona la participación, en cuanto a tenistas de renombre y punteros en el ranking, era quizás algo más floja que en la china, ya que los tres principales cabezas de serie eran Nadal (1º) y Roddick (10º), con gente como Tsonga (12º), Melzer (13º) o Monfils (15º) a la expectativa. Gasquet (30º), Chardy (60º) o Seppi (58º) cedían en octavos y de los duelos de cuartos cabría destacar el impresionante 7-6, 4-6 y 7-6 con el que Monfils (15º) batía a Roddick (10º) con monumentales smashes de fuerza o que el checo Stepanek (37º) frenase a uno de los finalistas del torneo anterior, al finés Nieminen (48º).

La revancha de Nadal (1º) ante García-López (39º) no iba a darse en semis porque el serbio Troicki (54º) batía al último verdugo del mallorquín en tres sets y uno de los tenistas que en diciembre aún seguirá jugando tuvo dos bolas de partido en semis ante Nadal (1º), pero Troicki (54º) se chocó contra el muro que es el número uno mundial, que sacó adelante otro de sus partidos milagrosos (7-6, 4-6 y 7-6 en un duelo con breaks y contrabreaks puntuales), y eso que el serbio jugó el partido de su vida; después en la final, un desfondado Monfils (15º) que venía de aplastar por un doble 6-3 en semis a Stepanek (37º) fue un juguete en las manos de Rafa y solo disputó el segundo set, para acabar cediendo por 6-1 y 7-5 con un espectacular golpe para lograr el break definitivo en la segunda manga. Tokio representa el título 'más pequeño' del año para Rafa, acostumbrado hasta ahora a ganar Masters 1000 y Grand Slams y con su séptimo título del año y el 43 de su carrera enfila la parte final del año con la sensación de ser el tenista imbatible del momento, aunque más bien Rafa lleva subido en esa nube desde la temporada de tierra: ¡¡¡¡increíble y emocionante la pasmosa superioridad del tenista balear!!!!.

Mientras tanto, el mismo domingo que si la lluvia parecía que podría estropear la Fórmula 1 en Suzuka (Japón) y si Tokio se libró de tal inclemencia meteorológica, quien sí sufrió las consecuencias de una severa tromba fue la final del China Open, ya que con 3-1 y break a favor de Djokovic (2º) ante Ferrer (11º), hubo de suspenderse el partido y el título se decidió en lunes, con el consiguiente trastorno para la participación de ambos tenistas en el Masters 1000 de Shanghai. Al inicio de la semana, este ATP500 de Beijing presentaba una amplia nómina de tenistas top tens:Djokovic (2º) defendía la corona ante gente como Murray (4º), Soderling (5º), Davydenko (6º) y Berdych (7º), mientras que tenistas como Fish (19º), Simon (39º), Ferrer (10º) o Isner (20º) se postulaban a darles guerra. Dolgopolov (55º), Almagro (16º) y Kohlschreiber (32º) no sobrepasaban la frontera de los octavos y en cuartos de final el cuadro era realmente espectacular: Djokovic (2º)vs Simon (39º), Davydenko (6º) vs Isner (20º), Ferrer (10º) vs Soderling (5º) y Ljubicic (17º) vs Murray (4º).

Los organizadores suspiraban por unas semis de los cuatro principales cabezas de serie, pero únicamente 'Nole' los complacía, ya que Andy, Robin y Nikolay fueron ampliamente batidos por Ivan, David y John -¡¡¡qué flipada y cercanía me marcó con los nombres propios!!!- en dos sets con aparente facilidad. El máximo favorito, Novak, hacía buenos los pronósticos y se desembarazaba del cañonero Isner (20º) en semis gracias a su efectividad en el primer tie-break y su rival en la final iba a ser un lanzado Ferrer (10º) que tras ganar bien a Soderling (5º) en cuartos sufría a tres sets ante el croata Ljubicic (17º) en semis, pero se plantaba en su cuarta final del año (perdió en febrero en Buenos Aires ante Ferrero y en mayo en Roma ante Nadal, mientras que ganaría en Acapulco en febrero de nuevo ante Ferrero). La lluvia suspendería dicha final entre Djokovic (2º) entre Ferrer (10º) el domingo hacía el mediodía con 3-1 y break a favor ya para el serbio cuando las inclemencias meteorológicas ya habían retrasado el duelo, y en lunes ya Novak fue una apisonadora para ganar por 6-2y 6-4 su segunda final de año (en febrero ganaría en Dubai ante Youznhy) y se anotaba el decimoctavo torneo de su carrera. Es más, con su presencia en la final certificaba su presencia en el torneo de Maestros de Londres y lograba defender los puntos cosechados en la parte final de 2009, donde fue junto a Davydenko (6º) uno de los tenistas más en forma. Ahora le toca defender los 500 puntos de Basilea (que ganaba en la final al mismísimo Federer) y los 1000 de París-Bercy (batía in-extremis a Monfils), aunque Novak parece ser uno de esos tenistas que no se preocupa mucho o nada por los puntos cosechados el año anterior.

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martes, 14 de septiembre de 2010

Nadal toca la gloria al ganar su primer US Open con 24 años a un correoso Djokovic y completa el Grand Slam, en donde ya lleva 9 'Majors'

En otra demostración más de los vuelcos que da el tenis, y por ende la vida, Rafael Nadal conquistaba esta pasada madrugada su noveno título de Grand Slam y completaba precisamente ese camino de conquistar los 4 grandes: posee 5 Roland Garros (2005, 2006, 2007, 2008 y 2010), dos Wimbledons (2008 y 2010), un Australian Open (2009) y desde hace unas horas el US Open 2010, lo que unido a sus tres Copas Davis con España (2004, 2008 y 2009) hace que solo le falte ser Maestro y conquistar los cuatro Masters 1000 que aún se le resisten (Miami en marzo, Cincinnati en agosto, Shanghai en octubre y París-Bercy en noviembre), ya que prácticamente todo lo demás destacable del mundo del tenis lo posee a sus 24 años este mallorquín de tez a lo indio americano de las películas. Y todo este momento de parabienes de Nadal se da cuando hace poco más de un año se le daba por muerto y acabado a causa de sus maltrechas rodillas, que si bien le dieron otro susto en enero al tener que retirase en cuartos del Open de Australia ante Andy Murray, después le ha hecho firmar una temporada maravillosa, con tres Majors (el resto de los que quedaban) y varios Masters 1000 (los de tierra eso sí, ya que en las otras superficies se ha rodado a lo Federer, practicando sin forzar a tope) que le asientan en el olimpo del tenis actual.

Con Murray (4º), Davydenko (6º), Berdych (7º) y Roddick (9º) eliminados de cara a la segunda semana de competición, según iban pasando las rondas se acrecentaba el morbo de otra final entre los dos grandes dioses de la raqueta de hoy día, y los organizadores suspiraban por una final entre Federer (2º) y Nadal (1º), único grande que aún no ha vivido un último partido de lo más míticos que se pueden conocer en la actualidad. Y el tenis que desplegaba el suizo presagiaba que iba a ser muy factible, pues su solvencia ante Melzer (15º) y Soderling (5º) no hacía presagiar su bajón en semis ante Djokovic (3º), a quien siempre había batido en Nueva York, hace ters años en la final y los dos últimos años en semis, pero esta vez 'Nole' se tomaba su revancha a cinco sets y ganándole por tenis, corazón y físico.

Mucho antes, en octavos lo más destacado habían sido dos duelos fratricidas entre españoles y franceses, donde el ranking prevaleció, ya que Monfils (19º) maniató a Gasquet (38º) en tres sets, mientras que Verdasco (8º) remontó un partido épico a Ferrer (12º) en cinco mangas. En esta ronda caía la esperanza 'yankee', un Mardy Fish (21º) ampliamente superado por Djokovic (3º) que iba ajustando su tenis; para cuartos ya se empezaba a vislumbrar al ruso Mikhail Youznhy (14º) como la sorpresa del torneo, ya que se colaría en semis en detrimento del suizo Wawrinka (27º), verdugo de Murray (4º) dos rondas antes. El viento influyó en en el juego y el saque de varios tenistas pero no impidió la disputa ni la demora de ningún partido; con el paso de las rondas Nadal iba acercándose al único gran reto que le faltaba y además el camino parecía quedarle expedito, ya que al caer eliminado el escocés, los demás contrincantes no dieron la talla ante un Rafa que llegó a la final sin haber perdido un solo set en todo el torneo, con una nueva dinámica de saque -cambió la empuñadura y estaba sacando mucho más potente- y con solo dos breaks en contra.


¿Y el rival de Rafa en esa final quien iba a ser y como llegó? Todo buen aficionado al tenis, o el 99% de los mismos, mentirían si dijeran que no deseaban una final entre los dos grandes astros y que no les inquietó la presencia de Novak en la final, que dicho sea de paso, fue totalmente merecida. El balcánico llevaba un año de lo más errático y otro tanto le pasaba los últimos meses al suizo, aunque su semifinal no fue nunca un duelo de mancos: con un resultado de 5-7, 6-1, 5-7, 6-2 y 7-5 a favor del que era 3 del mundo ante el 2 del ranking y que por consiguiente le birlaba esa plaza en el escalafón tenístico, se completaba una de las sorpresas mayúsculas del torneo y el genio helvético que por enésima vez este año debía salir cabizbajo de uno sus otrora feudos predilectos (Wimbledon y US Open representaban dos de los jardínes favoritos de Roger que ahora son coto de Rafa).

Con las semis en el supersábado -único grande que los plantea en sábado, ya que los otros tres se inclinan por programarlos en viernes y prolongar el descanso de los tenistas-, la Arthur Ashe corría el riesgo de que pasara lo de las dos últimas ediciones: el estadio de tenis más grande del mundo con una capacidad para 22.000 aficionados que no puede cerrarse y si a la lluvia le da por merodear Nueva York, una tormenta de verano que retrasa la final al lunes, como les pasó a Andy Murray en 2008 y Juan Martín del Potro en 2009, perdedor uno, ganador el otro, ante Federer. Y precisamente por esa lluvia suspiraba el serbio Djokovic y así ganar una jornada más de descanso para su duelo contra Nadal, y si bien la providencia se lo concedió, 'Nole' perdía la tercera final de un grande que disputaba (ya perdió en 2007 aquí ante Federer y había ganado en 2008 en Melbourne a Tsonga) por un tanteo de 6-4, 5-7, 6-4 y 6-2 en casi 4 horas de choque. El balcánico ya posee algunos triunfos sobre el español a lo alrgo de la carrera de ambos, y como siempre que le ha ganado, intentó plasmar aquella dinámica: sus triunfos sobre Rafa siempre han sido arrolladores y en pistas rápidas, es decir, todo partido que fuera igualado entre ambos caía del lado del mallorquín, como pasó en esta ocasión, aunque una interrupción por lluvia le diera un soplo de esperanza al balcánico, que tuvo fases de jugar en plan vendaval pero que Nadal supo capearlos y pasar su rodillo a continuación.

http://es.eurosport.yahoo.com/tennis/us-open-masculino/masculino/p1/
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http://es.atpworldtour.com/Rankings/Singles.aspx

lunes, 6 de septiembre de 2010

US Open 2010, hasta octavos: fulminados Murray, Berdych o Davydenko; Nadal y Federer superfavoritos para la única final 'grande' que no han jugado aún

Siete jornadas de tenis en las pistas de Flushing Meadows en Nueva Yorka han dejado fuera de combate a muchos y muy buenos tenistas, que por unas circunstancias u otras, no se encuentran entre los 16 mejores que se van a enfrentar de octavos de final en adelante en el último Grand Slam del año. Como destacables son las derrotas del escocés Andy Murray (4º), el ruso Nikolay Davydenko (6º) o el checo Tomas Berdych (7º), pero también han sido apeados otros cabezas de serie que tuvieron problemas en hacer valer su ranking, como han sido Andy Roddick (9º), Marin Cilic (13º), Marcos Baghdatis (18º), Ernests Gulbis (26º) o David Nalbandian (33º). Teniendo en cuenta las prestaciones tenísticas de todos ellos las semanas anteriores, se antojan sorprendentes sus eliminaciones, no así que Almagro (16º), Ljubicic (17º), Isner (20) o Bellucci (28º) no llegaran a la cuarta ronda de este US Open 2010.

De entre los que sí siguen en el cuadro, sobresalen historias para todo: entre las sorpresas generales habría que mencionar los seis tenistas que la Armada Española ha colado en la segunda semana, cuatro de ellos por la misma parte del cuadro que aseguran un tenista español en semifinales: con Montañés (23º) y Robredo (41º) por la parte baja del cuadro y ante rivales de enjundia -contra Soderling (5º) el tarraconense, frente a Youznhy (14º) el gerundense-, entre Nadal (1º), Feliciano López (25º), David Ferrer (12º) y Fernando Verdasco (8º) lograron apear a gente de tanto nivel como el francés Simon (42º), los ucaranianos Dolgopolov (45º) y Stahkovsky (36º) o ese gordo maravilloso del argentino Nalbandian (33º). Aún quedan rondas para que destaque el típico tenista sorpresa que avanza partidos sin que nadie se lo espere, pero por ranking y nivel de tenis ofrecido, todo apunta que tal honor recaerá o que por lo menos saldrá de la terna del francés Richard Gasquet (38º), el suizo Stanislas Wawrinka (27º) o el 'yankee' Sam Querrey (22º).


De entre los gallitos, con tres cocos como Murray, Davydenko y Berdych fuera ya, el binomio de absoluto poder desde hace muchos años que forman Nadal y Federer se postulan como los máximos favoritos a regalarnos otra final de las antalógicas, porque tanto Rafa como Roger han disputado ya finales en los otros 'majors' pero aún les falta y nos falta a todos los amantes del tenis por ver una final Nadal versus Federer en Nueva York. Djokovic (3º) no parece traer una buena dinámica de juego, ya que este 2010 está siendo deplorable para el balcánico, cediendo siempre antes de tiempo y con problemas de aclimatación al calor del verano estadounidense. Del resto del top ten únicamente quedan el sueco Robin Soderling (5º) -muy capaz él de apabullar a todos excepto en la final- y el poco fiable andar del madrileño Fernando Verdasco (8º).

Con tres rondas jugadas en siete días, el primer día en este US Open se saldó con las eliminaciones del australiano Leyton Hewitt (34º y ganador de este grande en 2001, cuando estaba en la elite, ahora desgrana su clase a cuentagotas, como cuando sorprendió en la hierba de junio en Halle a Federer) a manos del galo Paul-Henri Mathieu (109º), la confirmación del calvario que está viviendo el chileno Fernando González (29º y que no podrá igualar aquellos buenos cuartos del año pasado cuando obligó a Nadal a tener que ganarle dos tie-breaks seguidos antes de que la lluvia lo congelase) o los cinco sets que hubieron de jugar los top ten Djokovic o Soderling ante Tipsarevic (44º) el primero y un semidesconocido austríaco el segundo. Después caerían el letón Ernests Gulbis (26º y que si bien este año encadenó derrotas siempre en primera ronda de los 4 'Majors', está siendo la temporada de su consagración) ante Chardy (64º) en un partidazo -de tres sets fáciles para el galo- para ser primera ronda o el chipriota Marcos Baghdatis (18º), quien se despistó a 5 sets contra otro francés, Arnaud Clement (68º); otro fdel país vecino y buen doblista como Michael Llodrá (35º) mandaba para casita al checo Berdych (7º) y le 'regalaba' días gratis de preparación para las semis de la Davis.

En los dos primeros días se jugarían interesantes partidos como el del austríaco Melzer (15) contra el ruso Tursunov (481º) -5 sets donde el semifinalista de Roland Garros casi se va para casita-, el del ruso Andreev (121º) contra el argentino Zeballos (61º) donde se demostró de la valía de anotarse el tercer set cuando cada uno se repartió los dos anteriores (o más bien la muestra del golpe psicológico de ponerte 2-1 abajo en sets tras un tie-break) o el del ruso Youznhy (14º) contra el kazajo Golubev (40º) y que el primero dominó con insultante superioridad (ah, no tengo especial fijación con los rusos, solo que los partidos más parejos en nombres y calidad tenística eran los suyos). No obstante, lo más significativo de los primeros días fue, sin ninguna duda, el tantazo que se marcó el suizo Roger Federer (2º) en su partido de primera ronda contra el argentino Brian Dabul (96º), repetición de aquel que clavará el año pasado en semis de este mismo torneo a 'Nole' y que se puede gozar en uno de los links de más abajo.


Con algunos favoritos adaptándose a las pistas y con los lógicos problemas de acople a su tenis, en segunda ronda siguieron marchándose a casa gente como Roddick, Cilic o Davydenko, entre otros. 'A-Rod' se las prometía muy feliz con las semis que firmó semanas antes en Cincinnati ante su amigo Fish (21º) pero llevaba un verano extraño, porque si bien no acudió a Toronto alegando una mononucleosis que debía tenerle agotado, el buen papel de Roddick (9º) en el Masters 1000 previo a este US Open indicaba que dicho virus estaba olvidado, algo que el serbio Janko Tipsarevic (44º) se encargó de desmentir al remontar en cuatro sets y con tie-break final. Por su parte, el croata Marin Cilic (13º) lleva desaparecido desde las magníficas semis que hizo en enero en el Australian Open y no podrá dar de nuevo una campanada igual a la del año pasado, cuando en octavos despachó a todo un Murray, ya que el japonés Kei Nishikori (147º) lo desquició al birlarle dos ajustados tie-breaks y lo deprimió hasta el punto de que cediera la quinta manga por 6-1. Finalmente, el ruso Nikolay Davydenko (6º) ni se enteró del correctivo que le dió en tres cortos sets el francés Richard Gasquet (38º) y demuestra tener problemas para coger la forma tras los meses de parón por su muñeca dolorida. Gente como el alemán Kohlschreiber (31º), los franceses Chardy (64º) y Benneteau (37º, muy mala pinta tiene la muñeca destrozada de éste para el dobles de los galos en la Davis), el rumano Hanescu (54º) o el brasileño Bellucci (28º) también cedían en esta segunda ronda, mientras que seguían adelante, además de los favoritos y gallitos de renombre, tenistas como el francés Simon (42º, remontando a 5 sets su partido ante Kohlschreiber, quien acogotara a Nadal en Toronto semanas antes, y que justamente Simon probaría a intentar hacer lo mismo contra Rafa), el ucranio Stahkovsky (36º, ganador una semana antes en New Haven y que remontaba a 5 sets a la nueva promesa 'yankee', un Ryan Harrison (220º) de 18 añitos y geniales fundamentos tenísticos), la esperanza local Mardy Fish (21º), ese tenista que sin estrategia que solo busca el fallo del rival que es el francés Gael Monfils (19º) o el holandés Thiemo de Bakker (48º) que lleva torneos con exquisitos argumentos en su raqueta.

Para la tercera ronda o los dieciseisavos de final sobresalían dos partidos por encima del resto, ya que tenía inmiscuidos a 4 cabezas de serie de distinto rango y pelaje pero tenis de sobra para que se pudiera dar cualquier resultado posible: por un lado, en el Verdasco (8º) vs Nalbandian (33º) el madrileño tenía su primera referencia sería en Nueva York tras dos partidos ante rivales ínfimos, mientras que el cordobés venía de ahogarse casi el primer día contra un qualy sudafricano a 5 sets y de barrer a Serra (66º) en su segundo día, pero al español le bastó con orden y concentración para minar el saque del argentino, que si bien ajustó su tenis en el segundo parcial, a la mínima que vió que sus golpes no dañaban a su oponente, se dejó ir para empezar a pensar en la Davis (Nalbandian es más un jugador Davis si hay dicha competición por en medio y a doce días de enfrentarse a Francia no sería nada descabellado que antepusiera el rodaje físico al desgaste de este tipo de pistas), mientras que Fer bien haría en no crecerse por este triunfo, ya que ganar a David al amparo del calor y estando éste errático tampoco es un triunfo para echar cohetes; por otro lado, en el Wawrinka (27º) vs Murray (4º) saltaba la mayor de las sorpresas hasta el momento, ya que el mayor favorito a torpedear una final entre los dos primeros del mundo se ahogó en un maratoniano partido que se solventaba por 6-7, 7-6 y doble 6-3 para el helvético; lo cierto es que las dos primeras mangas tuvieron varios denominativos comunes, como que se anotará el set al tie-break quien fuera toda la manga por debajo en el marcador y a remolque en cuanto a sensaciones; pero a mediados del tercer set ambos parecían fundidos, requerían al fisio y si bien el muslo del suizo era fuertamente vendado, finalmente Stan le hacía un enorme favor a su compatriota Roger, ya que en duelos directos el número dos del mundo se ha mostrado últimamente -en la final de Toronto en agosto no, en Australia en enero sí- incapaz de frenar a Andy.

Por lo demás, un día antes tanto Djokovic (3º), como Soderling (5º) y Federer (2º) habían finiquitado sin excesivos apuros a sus contrincantes y después de varios abandonos significativos con españoles como beneficiarios -el francés Llodrá (35º) se retiraba ante Robredo (41º) aquejado por sus cervicales y también torpedea el dobles de su país para la Davis o que el ucranio Stahkovsky (36º) no pasara del segundo set ante Feli-, el cuadro quedaba de la siguiente manera para la ronda de octavos de final: por la parte baja, la de los tres cocos citados al inicio de este párrafo y la que se juega antes, dos galos se disputarán algo más que el pase a cuartos -que es lo que a ellos de verdad les interesa, lo otro dudo mucho que se lo planteen hasta dentro de unos días-, ya que de cara a las semis de la Davis ante Argentina queda por saber el nombre del número dos francés y todo ello saldrá del Monfils (19º)-Gasquet (38º); el duelo estrella de esta ronda se presupone que será el Djokovic (3º)-Fish (21º), donde confluirán la clase de uno y los excelentes resultados cosechados los últimos tres meses, desde la temporada de hierba, del que esperan que sea la baza norteamericana; después, en los duelos Soderling (5º)-Montañés (23º) y Federer (2º)-Melzer (15º) hay favoritos claros a priori pero en Australia ya sorprendió el catalán al sueco, mientras que el austríaco puede ser un buen espejo para Roger en el que encontrarse defectos, ya que basa mucho de su juego en el saque y la presión en la red. Por la parte alta del cuadro, los Youznhy (14º)-Robredo (41º) y Querrey (22º)-Wawrinka (27º) representarán la lucha de los tenistas de tercera fila que aspiran a dar guerra y que se repartirán el billete de enfrentarse en semis a un español que saldrá de los duelos Ferrer (12º)-Verdasco (8º) y Nadal (1º)-Feliciano López (25º). Como siempre, las circunstancias del calor o qué partidos vayan en el turno de noche, a expensas de los parones por viento o lluvia, serán las variantes que reflejen un resultado u otro, pero lo mínimo a esperar por todos los amantes del tenis es que haya igualdad y algún inacabable y agónico partido a cinco sets, que curiosamente se dilucidará al tie-break -en esta edición ya ha habido varios-, ya que el US Open es el único Grand Slam que pone límite al quinto set y no sigue la norma del Australian Open, Roland Garros y Wimbledon de tener que ganar el quinto set por dos juegos de diferencia mínima y no al tie-break como los restantes sets.

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lunes, 23 de agosto de 2010

Federer conquista en Cincinnati su segundo título del año en una final larguísima ante el sorpresón de Fish

No es como el Ave Fenix que resurge una y otra vez de sus cenizas, pero casi. También habrá quien diga que los otros gallitos, esos del 'Big Five', se lo pusieron en bandeja (en cuartos a casita que se fueron Nadal, Murray y Djokovic) pero a fuerza de ser sinceros, el tenis de Federer en Cincinnati fue espectacularmente mejor que en Toronto, y lo fue porque parecía que volvía a creer en sus golpes y no cabizbajeaba (desconozco si me acabo de inventar un verbo o no, ¿a quien le importa eso? A mí no) y siempre ofrecía recursos para hacer frente a las adversidades.


Tras la imagen un poco de impotencia de la final en Canadá ante Murray de unos días antes, a Roger le parecía sonreir la suerte, ya que en sus dos primeros duelos apenas se desgastaba: el uzbeko Denis Istomin (53º) se torcía el tobillo con 5-2 abajo en el marcador antes de retirarse mientras que en tercera ronda el germano Kohlchsreiber (33º, ese que acogotó a Rafa una semana antes guindándole un set) ni siquiera se presentaba al partido aduciendo dolores lumbares, con lo que Roger se presentaba en cuartos teoricamente descansado y supo que esta arma de doble filo no le causase más problemas de lo normal. Y con esto el suizo ya ha disputado dos semanas consecutivas de tenis de alto nivel, con lo que su puesta a punta para el US Open -sus verdaderos objetivos ya solo son los Grand Slams- parece marchar por la buena senda.

Si en el post anterior me congratulaba por la vuelta de los cocos Djokovic y Murray al buen tenis y a las rondas definitivas de los torneos, Cincinnati le metió un buen ostión a esa teoría: parece que 'Nole' juega fatigado todos los partidos desde el inicio de los segundos sets y si el calor abrasa se convierte en un jugador renqueante y gesticulante que parece al borde del mareo, y si bien esta treta le sirvió para tumbar en octavos al argentino David Nalbandian (37º, otro al que el físico ya le juega malas pasadas), Roddick(13º) resultó ser mucho escollo para el balcánico. El torneo arrancó con excelentes cruces como los Wawrinka (26º)-Almagro (16º), Baghdatis (20º)-Cilic (12º), Fish (36º)-Simon (34º), Gasquet (41º)-Youznhy (14º) o el de Bakker (50º)-Mónaco (31º) en primera ronda, mientras que en segunda ronda lo más destacable iba a ser los partidazos a tres sets con victorias de Soderling (5º) y Gulbis (27º) ante Hewitt (30º) y Melzer (15º) respectivamente, además del avance de los gallitos con algún que otro sudor de más.

La Armada Española siguió el mismo camino que una semana antes en Toronto, es decir, a las primeras de cambio todos a la calle, incluso Verdasco (8º), y únicamente Ferrer (11º) acompañó una ronda más, hasta octavos, al de siempre, a Nadal (1º). Quedando claro que los españoles aún deben adaptarse mejor a las canchas rápidas, en la antesala de los cuartos hubo choques realmente espectaculares: Rafa Nadal (1º) hubo de sudar hasta el tercer set ante un aguerrido Julien Benneteau (32º) después de tener la sensación de que iba a perder en los dos primeros parciales; el chipriota de moda se merendó al checo enrachado (por si alguien no cae en la adivinanza, Baghdatis y su 20º a Berdych y su 7º) con dos breaks puntuales en cada set; el alicantino David Ferrer (11º) cedía también en tres mangas ante el ruso Nikolay Davydenko (6º y que parece estar recuperando el tenis que aniquilara a los mejores en la parte final del año pasado) en un partido loco con alternancias y que los breaks se sucedían a cada rato; el letón Gulbis (27º) exigía al escocés Murray (4º) hasta el tie-break del tercer set antes de caer, pero recuperaba el nivel que en primavera le llevo a ser un tenista temido, hasta por los grandes.

Pero fue entre los cuartos y la final donde los cocos dieron el petradazo y donde saltarían las sorpresas. Para empezar, todo estaba dispuesto para otras semis con las cuatro mejores raquetas del mundo, como ya pasara siete días antes en Canadá, pero este mismo privilegio ya lo vivió en 2009 el mismo Cincinnati, así que como el destino es muy poco proclive a conceder tantos 'regalitos' a los torneos, tres de los cuatro primeros sucumbieron en sus duelos, y cabe decir que con todo merecimiento: el primero en despedirse fue Murray (4º) ante el local y sensación del torneo, Mardy Fish (36º), de nuevo a tres mangas y en el juego de desempate, pero esta vez un agotadísimo escocés no encontró soluciones al gran servicio del 'yankee'; Nadal (1º) se atascó contra Baghdatis (20º), quien conseguía doblegarle a la séptima (en Indian Wells de este año también tumbó a Federer en su séptimo emparejamiento), y acrecentaba las dudas del entorno del mallorquín de cara a Flushing Meadows, mientras que Djokovic (3º) daba toda una lección de impotencia frente al cañonero de Nebraska y posibilitaba una semi entre amigos estadounidenses, Fish (36º) versus Roddick (13º) que tenía un antecedente significativo: en el mismo torneo pero en la final de 2003 'A-Rod' se impuso con contundencia y parecía llevar camino de repetirlo si la lluvia no se hubiese interpuesto; hasta dos veces hubo de suspenderse el duelo y en ambas tuvo una incidencia destacable en el devenir del encuentro, ya que a la vuelta de vestuarios el giro fue radical: si en la primera interrupción el marcador era de 5-4 favorable a Andy pero con saque de Fish -iban a ritmos de saques-, tras la lluvia Mardy salía frío y perdía su saque y el set, hasta el punto de desconcentrarse y ponerse 5-2 abajo en el segundo, hasta que la lluvia lo salvó; esta vez, con la lección aprendida, salió mucho más enchufado y remontó la manga hasta llevárselo en el tie-break, salvando bolas de partido incluso; ya no habría más parones por la lluvia y la inercia ganadora favoreció a Fish.

Mucha menos historia tuvo la segunda semi, ya que Federer (2º) recordó la derrota ante el chipriota en el desierto californiano de marzo y constantemente acosó el servicio de Baghdatis (20º) hasta superarlo en dos cómodos parciales. Para la final entre el 36 del mundo y sorpresón del torneo y la magia suiza del dos del ranking ATP no se esperaba la igualdad que hubo y por poco no se lo jugaron todo a tres tie-breaks corridos: ninguna pérdida del servicio -aunque el más cercano estuviera el suizo, nunca pudo quebrarle- posibilitó dos tie-breaks electrizantes, jugados impecablemente por cada uno que los empató en el marcador cara al set definitivo: Fish (36º) estaba jugando muy sólido apoyado por el público y siempre pareció llevar la batuta del juego, con un Federer (2º) que iba a chispazos pero sin meterse en ninguno de los agujeros negros tan habituales en él, hasta que con empate a 4 en el tercer set y saque de Mardy, Roger dispuso de bola de break; debió de pensarse el barbas que su potente saque le ayudaría a recuperar esa bola -una y otra vez había sucedido eso a lo largo del encuentro- pero Federer consiguió poner la bola en juego y mover de lado a lado al oponente -no como el cásico ventilador que aplica Davydenko, pero sí más sutilmente- y logró el 5-4 más saque que denotaba el fin, como bien lo significó el gesto de Fish de llevarse las manos a la cabeza al verse quebrado.

Tras esta gira norteamericana veraniega, las conclusiones para el US Open pueden ser contradictorias, ya que el cansancio de unos y el nivel de otros pueden revertirse en la semana que queda para que arranque el cuarto Grand Slam del año, es decir, ningún tenista de lso del top ten ha dado muestras concluyentes de superioridad ni de alarmanate bajón tenístico .

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lunes, 16 de agosto de 2010

Murray reconquista Canadá ante un Federer de lo más incosistente; Nadal sufriendo hasta semis y Djokovic muy fallón

Lamenablemente el nivel del tenis que está ofreciendo el suizo Roger Federer (3º esta semana en Toronto pero que amanece hoy lunes 2º, ya que el año pasado caía en octavos de Canadá) en este 2010 desde que ganara el Australian Open es a todas luces deprimente; esta debería ser una entrada de absoluta loa para el escocés Andy Murray (4º), quien se tomaba la revancha precisamente de aquella final de Melbourne de enero y que su año estaba siendo flojísimo también, y aunque parece haber recuperado ese tenis que desde precisamente agosto de 2008 y prácticamente casi todo 2009 le llevara ser considerado un tenista enrachado e imbatible, la pena que está dando el supuestamente mejor jugador de tenis de la historia le quita cierto mérito a Andy. ¿Se está arrastrando Federer todos estos meses? Desde luego, el helvético ha sido enterrado profesionalmente infinidad de veces y siempre ha vuelto, pero en este 2010 solamente ofrece algún que otro destello a cuentagotas: llevamos todo el año viéndole muy flojo, jugando como sin ganas, fiándolo todo a su clase y al supuesto canguelo del rival, y su devenir lleva ya tanto tiempo siendo renqueante que como siga así -sin disfrutar del tenis y agonizando en casi todos los golpes y juegos contra los tenistas potentes- su futuro se presenta oscuro oscuro oscuro.

Si hasta este mes de agosto los Masters 1000 de este año se habían caracterizado primero por tener ganadores sorpresa (que en Marzo triunfasen Ljubicic en Indian Wells y Roddick en Miami, dos tenistas no habituales en tales instancias, presuponía un cambio de tendencia en los ganadores) y después por el abrumador arrollo de Nadal en tierra, con la absoluta desaparición del serbio Djokovic y el escocés Murray para dar nivel a la cosa (aunque el sueco Soderling y el checo Berdych les remplazaran en esa labor de ser los segundones con aspiraciones a todo), con las semis de 'Nole' y el triunfo de Andy en Toronto, el círculo del 'Big Five' parece estar prácticamente cerrado, a expensas de que el argentino Juan Martín del Potro (8º) se reincorpore ya al circuito y olvide esa muñeca que se destrozó en el primer Gran Slam del año.

Si bien esta gira americana sobre el asfalto estival se toma por muchos como preparatorio para el US Open de septiembre, los gallitos ya suelen empezar a descubrir sus cartas y a afinar su tenis. Con la salvedad del francés Tsonga (10º) y el cañonero local Andy Roddick (11º y por primera vez desde hace mucho tiempo fuera del top ten) por una extraña dolencia que le causa agotamiento físico pero que espera erradicar las próximas semanas, arrancaba en la zona de Ontario (seis horas menos que en Europa, con lo que los partidos se jugaban entre las 17 horas y altas horas de la madrugada española) este sexto Masters 1000 del año con varios partidazos de nivel que ganarían los primeros: los Troicki (51º)-Cilic (13º), Nalbandian (45º)-Ferrer (12º), Gulbis (28º)-Belluci (26º), Youznhy (14º)-Simon (32º) o Chardy (72º)-Baghdatis (20º) constituían en primera ronda un regalito para los aficionados y duelos que bien quisieran tener en sus finales muchos torneos menores.


Las primeras sorpresas no tardarían en llegar y los primeros en llevarse un bofetón bien grande fueron los de la Armada Española: si seis eran de la partida, cinco ya se despedían del torneo para el segundo día y únicamente Rafa -el de siempre- se mantenía en el cuadro; que Ferrer (12º) luchara infructuosamente contra Nalbandian (45º) a tres sets entraba dentro de la lógica, y también que el mismo argentino (ganador días antes en Washington y que más adelante contra Murray jugase con los plomos fundidos, eso sí, tras remontar y tumbar milagrosamente a Soderling) apease contundentemente a Robredo (38º), pero el pobre espectáculo ofrecido por Feliciano López (25º), Fernando Verdasco (9º) y Nicolás Almagro (16º) ante el holandés Thiemo de Bakker (46º), el francés Jeremy Chardy (72º) y el galo Michael Llodrá (35º) respectivamente ante tenistas de ranking más inferior pero con más hambre, fue lo que ya se dijo: pobre, por no decir pobrísimo.

Por lo demás, destacar las dificultades que muchos de los gallitos vivieron en sus partidos iniciales ante tenistas de tercera fila, producto quizás de estar más de un mes inactivos y enfrentados a jugadores que llevaban todo el mes de julio castigándose al sol entre torneo y torneo. Djokovic mareado y azotado por golpes de calor, Federer habiendo de jugar por lo menos un tie-break en todos sus duelos y Nadal costándole imponer su ley, denotaban cierta equidad entre los llamados a jugárselo todo en semis, a donde llegarían los 4 mejores. Pero antes de eso, buenos tenistas como Berdych (7º) o Soderling (5º) habían sudado lo suyo en octavos, hasta el punto de que el primero por los pelos no caería ante el ucranio Dolgopolov (49º) y el segundo fue víctima del undécimo triunfo seguido de Nalbandian (45º): pero Tomas no acabó por aplastar a tres sets cuando pudo a Federer en cuartos y David ni se enteró contra Andy. Nadal (1º) vivió en cuartos contra el alemán Kohlschreiber (37º) uno de esos partidos en los que sales frío, no te sale nada, el rival con lo poco que hace te domina del todo, siempre vas por detrás en marcador y sensaciones, como haciendo la goma y agonizando, hasta que más allá de la mitad del choque el cansancio hace mella en el contrario y el clic del duelo te favorece por galones. Buen susto de Rafa, justo lo que no dejó Djokovic (2º) que pasara ante Chardy (72º), una de las gratas confirmaciones del torneo.

Con los cuatro primeros del 'Big Five' peleando en semis entre ellos, el 1º contra el 4º y el 2º contra el 3º -en esa semi se jugaban además el segundo puesto-, el sábado ofreció dos partidos de tenis donde tras horas de juego la sensación era que los ganadores eran más no perdedores que triunfadores, y me explico: siendo el tenis un deporte donde te suman como puntos igual tus aciertos como los errores del rival, tanto Murray como sobre todo Federer llegaron a la final por la infinidad de imprecisiones del rival, es decir, en más de un 70% (cutre estimación mía, ya que esta no es más que mi salchichera opinión) el pase de ronda se concretó vía error, dejando al acierto como meramente testimonial; no obstante entre cuatro tenistas que jugaban más a no perder que a ganar, los menos malos en cuanto a fallar (Murray Federer contra Nadal y Djokovic, rozando el paquetismo estos dos) demostraron algo más de tenis y convicción en sus golpes. Dicen que Rafa únicamente tiene entre ceja y ceja el Flushing Meadows y que por eso no se exprimira en esta gira y sobre Novak, ¿qué decir?: es un genio y sin saque todo depende de cuando consiga salir de esa espiral de juego errático que lo inunda. Una vez en la final, el antitenis: Murray es quien mejor balance entre defensa-ataque hace del circuito, mientras Federer tiene tenis para exportar, por tanto acabé desconcertado por saber si la sucesión de breaks y contrabreaks (se supone que el servicio es una arma ventajosa a más no poder) era más producto de lo bueno que es el rival que gracias a sus múltiples armas consigue anulartelo o si por el contrario ambos tenistas andaban flojos a más no poder. El resultado final marcó un doble 7-5 a favor del escocés, quien se adaptó mejor a las tres interrupciones por la lluvia que sufrió la final en su segundo set, mientras que Federer sigue abandonando cabizbajo casi todos los torneos y pistas, demasiadas tal vez.

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lunes, 9 de agosto de 2010

Nalbandian resurge para los torneos ATP aplastando a todos sus rivales en una semana de fantástico tenis en Washington

El argentino David Nalbandian (1-1-1982 y 117º del ranking ATP esta semana pasada) daba por fin una alegría a sus millones de admiradores, entre los que me encuentro -si leen algunas de las entradas de este blog, descubrirán que este gordo golfo es una de mis debilidades-, y tras meses de penurias, viéndole jugar a ratos y recaer de alguna lesión por precipitarse en jugar, esta primera semana de agosto fue antológica. Habría que recordar qué tipo de tenista es Nalbandian: probablemente será el jugador con más clase y técnica del circuito actual, tras Federer y Djokovic, aunque esto no quiere decir que sea el mejor; hoy día el mejor es Nadal y eso no admite discusión, pero lo de David es enigmático, hasta el punto de admirable que atrae sin remedio. Nalbandian fue Maestro en 2005 y no ha ganado ningún Grand Slam aún por su inconsistencia en ser un profesional del tenis 'full time' y todo esto le hace ser capaz de lo mejor -barrer en dos torneos seguidos a los tres primeros del ranking- y de lo peor -competir sin el nivel mínimo y rozar el ridículo ante muchos tenistas.

Con 10 títulos en su palmarés hasta mayo del año pasado, de pronto su excesivo sobrepeso y esa famosa barriguita le jugaron una mala pasada. Siempre se dijo que le sobraban unos 10 kilos para estar más fino, y el tener que arrastrar esos kilos de más le resintió la cadera, que hubo de operarse y perderse más de la mitad de la temporada 2009, viendo como Del Potro no sabía tirar de Argentina como él siempre hizo en la Davis y descendiendo hasta el pozo en el ranking. En diciembre reaparecía en unas exhibiciones y la cadera se recuperó perfectamente, hasta el punto de querer reaparecer en enero en Auckland, lo que se quedó en una simple intención: se rompía algo en los abdominales y se quedaba sin Australian Open, pero volvía a forzar para Buenos Aires a mediados de febrero y se volvía a romper ese abdominal; no se sabe cómo, milagrosamente volvía a jugar en marzo en Suecia en la Davis para otorgar el punto definitivo a los suyos y entre algodones se presentaba en Indian Wells y Miami, donde Melzer (15º) y Nadal (1º) le mandaban para casa en octavos. Para entonces ya había perdido casi todos los puntos que ganó en la primera parte del año pasado y se hunddía del 150 hacia atrás en el ranking. En Montecarlo llegaba a cuartos para caer con Djokovic (2º) tras un épico partidazo ante Youznhy (14º) pero se volvía a romper los abdominales y tras la espantada de Madrid, tomaba la decisión más inteligente: parar dos meses, olvidarse de la hierba y Wimbledon -su obsesión y torneo que ganará algún día, tras aquel que perdió en 2002 ante Hewitt (30º)- y en cuartos de la Davis en Moscú fulminar a Rusia.

Con estos antecedentes -espectacular en la Davis y chispazos fugaces en los torneos ATP mientras las lesiones no le inquietaran, como tutear al mismísimo Rafa en Miami- Nalbandian recibía una invitación de los organizadores de Washington para jugar estos siete días, y menudo ojazo el del directivo que se arriesgó en invitar a David. El camino del cordobés a la final del domingo puede figurarse que fue plácido, a tenor de los resultados que cosechó, pero nada más lejos de la realidad: el tenis desplegado por David en Washington fue sublime, casi rayando la perfección, con esos antológicos reveses cruzados a dos manos y las derechas anguladas que soltó en todo momento, y la sensación era que todo un maestro estaba impartiendo verdaderas clases magistrales de tenis y lo hizo ante buenos tenistas, como Wawrinka (23º), Simon (33º), Cilic (13º) o Baghdatis (25º), pero por el camino hubo mucho sudor y sufrimiento, a veces por culpa del propio Nalbandian. No le quita valor que ningún gallito del 'Big Five' o del top ten no se le cruzara por el camino, aunque bien sabemos que esta próxima semana en Toronto no será lo mismo, ya que por cansancio David caerá pronto, porque su físico siempre ha sido su gran handicap; si fuera por mí, descartaría jugar el Masters 1000 de Canadá -donde debe debutar ante Ferrer (12º)- y prepararía el US Open en Cincinatti.

Sin pretender que toda la entrada sea una loa a Nalbandian, entre el resto de tenistas que competían en este ATP500 de Washington destacaban como cabezas de serie el checo Tomas Berdych (8º) y el local Andy Roddick (9º), junto a otros renombrados que daban bastante lustre a la competición: el kazajo Andrey Golubev (37º) venía de imponerse en Hamburgo, aunque en tierra, el letón Ernests Gulbis (28º) quería olvidar sus percances físicos aunque acabaría recayendo, o el australiano Leyton Hewitt (30º), con la moral por las nubes tras un buen curso en hierba; a ellos se unía un inconsistente Verdasco (10º) o la horda de cañoneros 'yankis' asiduos de este tipo de torneos como eran el gran triunfador de julio con dos torneos, Mardy Fish (35º), el ganador una semana antes en LA, Sam Querrey (20º), o el maratoniano John Isner (19º), pero defraudaban a sus paisanos al dejar en cuartos sin representación a Estados Unidos, ronda en la que el belga Xavier Malisse (62º) ya empezó a mostrarse como la sorpresa del torneo, ya que apeó a Isner (19º9 y Berdych (8º) antes de ceder en semis ante Baghdatis (25º). Por el otro lado del cuadro destacaban el serbio Janko Tipsarevic (41º) o el croata Marin Cilic (13º), junto al francés Gilles Simon (33º), los dos últimos víctimas del Rey David con paliza incluida, aunque el galo fuese el único que le birló a Nalbandian un set, en un despiste de los típicos del argentino.

Y a esa final, como dije antes, Nalbandian llegaba tras aplastar a Ram (153º), Wawrinka (23º), Chiudinelli (63º), Simon (33º, el único que le obligó a tener que remontar un partido) y Cilic (13º), endosando a todos marcadores cortos, mientras que el camino a la final del chipriota Marcos Baghdatis (25º) fue más irregular y espinoso, tanto en juego -aunque por tenis mostraba argumentos suficientes- como por marcadores -partidos largos e igualados más de uno-, y los apeados por el finalista del Australian Open de 2006 fueron Zeballos (52º, en dos apretadísimos tie-breaks), Marchencko (73º, a tres largos parciales), Verdasco (10º, ya empezaba a depurar los partidos) y Malisse (62º, superando incluso una torcedura de tobillo con el mismo marcador a favor que Nalbandian le endosaría a él, 6-2 y 7-6). Tras tres entorchados de Roddick en la capital 'yankee' y después de que las dos últimas ediciones las ganara otro argentino, Juan Martín del Potro (7º), la final de 2010 arrancaba con un break rápido para el argentino hasta que el chipriota se entonó y hostigo los saques de Nalbandian, pero sin éxito; David se encontraba cómodo y siempre poseyó el mando del partido, pero el segundo set lo encaró dormido y al principio ambos dieron una lección de ineficacia al saque, ya que los breaks y contrabreaks iban y venían, hasta que más adelante ambos se asentaron; Marcos tiraba del marcador y si en el primer set nunca tuvo bolas de break a favor, en el segundo set acumuló hasta 11, y por momentos hasta estuvo muy cerca de alargar el partido al tercer set, pero una vez en el juego de desempate, la mayor experiencia del de Unquillo le dio una clara ventaja de 5-0 que supo administrar para acabar imponiéndose por 7-4 después de una derecha del chipriota que salió entre largo y desviado. De este modo, David cumple con su racha de ganar por lo menos un título cada año; y ahora, una vez dejado de lado su larga travesía de retorno a los torneos de ATP, a intentar arañar algo en algún grande y a centrarse en las semis de la Davis de septiembre en Francia.

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http://es.atpworldtour.com/Tennis/Tournaments/Washington.aspx
http://www.youtube.com/watch?v=Xtj34OdEL5Y