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martes, 30 de marzo de 2010

Miami 2010, hasta octavos: Djokovic y Murray fuera, Nadal y Federer avanzan sin brillo y Ljubicic no repetirá gesta

Como la danza de los tiburones en un Aquarium cerrado, el con mucho bombo autodenominado 'Quinto Grande' (no sé por qué, tampoco es para tanto, sí un gran torneo pero no más que otros de su rango), el Masters 1000 de Miami se ha zampado en sus seis primeros días de competición (en los que van de primera ronda hasta la tercera ronda, en el límite de octavos de final) a muchos nombres ilustres. Si Indian Wells se caracterizó por el torneo de las sorpresas, que tenistas como Djokovic (2º) o Murray (3º) hayan caído en su primer partido en Florida, tan solo confirma la tendencia negativa de ambos o cuando menos que los tenistas de menor nivel ya saben como sorprender en un mal día (también en alturas de poco rodaje de los buenos en un torneo) a los favoritos, aunque en el caso del serbio y del escocés la cosa apunta más a baches temporales, ya que su regularidad en años anteriores está sobrádamente contrastada. Pero no deja de sorprender que los dos finalistas de este mismo torneo en 2009 ya se encuentren peloteando con la mira puesta en otras cosas y no en Miami aún, donde por nivel les correspondería estar aún. Nole y Andy, muy mal por vosotros eh, que no mola nada que os eliminen el primer día, apetece más veros por cuartos y semis.

Quien no volverá a dar la misma campanada que una semana antes en el desierto californiano, será el croata Ivan Ljubicic (13º), que con Indian Wells 2010 en el bolsillo y habiendo adelantado hasta 13 posiciones en el ranking ATP, optó por abandonar en primera ronda ante el alemán Benjamin Becker (39º) cuando ganaba fácilmente. ¿Causa? Tras años de travesía negativa por el circuito y acostumbrado a no disputar más de dos partidos por semana, la semana y media más los siete partidos, muchos de ellos disputadísimos, que hubo de jugar en California, lo dejaron vacío y agotado para Cayo Vizcaíno y en aras de volver pronto al top ten, su verdadero objetivo, decidía no forzar, con lo que ¿quien será el tenista sorpresa en Miami? O ¿alguno de los cocos querrá evitar esta pseudo-sublevación de los 'no habituales'?

Pues como tengan que ser Federer (1º) o Nadal (4º) los que deban sustentar el honor del los cracks, estamos apañaos. Por calidad, supremacía y tenis ambos irían sobrados de argumentos para reimplantar de nuevo la jerarquía del 'Big Five', pero por trayectoria en los últimos 45 días (en mi opinión, el tiemplo clave para determinar qué tipo de tendencia, positiva, regular o negativa, en el que lleva inmerso un tenista y que por tanto sirve para augurar su grado de opciones), tanto el suizo como el español no están muy finos. Roger porque después de anotarse Australia, mentalmente se relajó y un virus respiratorio le hace retornar a las canchas ciertamente débil, mientras que Rafa no engancha con su tipo de tenis espectacular al que acostumbraba dado que sus rodillas no le dejan alcanzar la regularidad de jugar 2 o 3 meses de torneos seguidos.

Miami arrancaba con la baja notable de sonados tenistas aún renqueantes, como el argentino Del Potro (5º) y el ruso Davydenko (6º), y con el escocés Murray (3º) como último vencedor, con toda la presión que ello conlleva en un deporte cruel que estresa hasta límites insospechados, pues la angustia de tener que defender puntos acogota a la mayoría de tenistas. Pero esa es otra cuestión, que quizás merezca otra entrada de este blog. Porque en Miami el primero que daba el petardazo (alargó su agonía un set más, pero estuvo a nada de sucumbir en el tie-break del segundos set) fue de nuevo Novak Djokovic (2º), que por 6-2, 6-7 y 6-4 perdió contra el belga Olivier Rochus (59º), el tenista más bajo del circuito y que en primera ronda ganaba también en tres sets al francés Richar Gasquet (74º), tenista de mayor renombre que él. Lo desastroso para Nole es que si en Indian Wells también caía pronto, en aquella ocasión lo tumbó el a la postre campeón del torneo (Ljubicic), mientras que en Miami Rochus sería apeado en la siguiente ronda por el brasileño Bellucci (32º). El serbio caía el viernes y el sábado, en la segunda jornada de la segunda ronda (los cabezas de serie están exentos de la primera ronda en los Masters 1000), también se despedía el 3 del mundo y vencedor en Miami 2009, el escocés Andy Murray (4º). Quien le tumbara fue un tenista que no está en el top 100 del ranking ATP pero que por tenis y temporadas anteriores, el norteamericano Mardy Fish (101º), ostenta bastante nivel, y más aún en los torneos de EE.UU, donde a semejanza de Roddick, brota su mejor tenis.

Quitando el enésimo desliz del francés Gilles Simon (24º), que esta vez caía frente al argentino Horacio Zeballos (58º) sin dar ni bola, la segunda ronda no dejaba nada más destacable que los duelos entre Roddick (8º)-Andreev (40º) o el Chardy (48º)-Querrey (25º), dado que en el resto los presumiblemente favoritos imponían su jerarquía. El cañonero de Nebraska apenas dio opción en dos sets al novio de la tenista Maria Kirilenko, mientras que en el duelo de tenistas de cuarta fila (esos tenistas más allá del top 20 con renombre y que tan solo son maquinas en contadas ocasiones) entre galo y americano, el de casa notaba toda la presión para caer en tres sets y siendo dolorosamente remontado. Pero Jeremy sería batido también en 3 sets por Almagro, mientras que el gerundense Tommy Robredo (22º) vería como el alemán Becker (39º) le remontaba un set para dejarlo con cara de tonto en el tie-break del tercer parcial. Y otros dos españoles que tenían dos cañoneros al otro lado de la red dieron buena cuenta de ellos, ya que Ferrer (17º) maniató a Karlovic (29º) con aparante solvencia, mientras que Ferrero (14º) se cargaba a una de las esperanzas del público local, un Isner (21º) que luchó en 3 sets pero que nunca pudo imponer su servicio.

Tsonga (10º) sudó bastante contra ese incordio de tenista que es el alemán Kohlschreiber (33º) para seguir en liza, lo contrario que Soderling (7º) contra Petzschner (53º), al que dio un palizón en toda regla. Dos bonitos duelos fueron el enfrentamiento de aires sudamericanos entre González (11º) y Mónaco (26º), y el suizo-ruso entre Wawrinka (23º) y Youznhy (15º). El chileno batía al aregntino con apuros pero mandando al final por 6-7, 6-4 y 6-2 en un partido de los que le gusta jugar a 'Gonzo', un duro y largo choque contra un buen tenista para de este modo coger moral. Por contra, el 1-6, 7-6 y 7-5 con el que Mikhail ganaba a Stanislas denota mucha más igualdad entre los contendientes pero que ¡oh extraño caso!, uno de esos momentos en los que la irregularidad supera a la estabilidad, sino contabilizen el número de juegos conseguidos por uno y otro. Que Feliciano López (34º) sucumbiera ante Fish (101º) no es sino otra muesca más de lo desesperante que es el tenis del toledano, mientras que su colega Verdasco (12º) a punto estuvo de seguir sus pasos ante el austríaco Melzer (28º) pero siempre demostraba tener recursos que sacar de su raqueta, no asi Feli, que parece haber puesto un muro en sus cuerdas que imposibilita que broten sus buenos golpes. Cilic (9º) ganaba bien a Baghdatis (30º), verdugo en Indian Wells de Federer pero que no pudo sorprender a otro top ten, mientras que Berdych (20º) también se comía al argentino Zeballos (58º), y queda a la espera de plasmar ante los grandes ese buen tenis que siempre saca a pasear ante peores tenistas que el checo.

Y por último, comentemos lo que vivieron Federer y Nadal , es decir, dos partidos dos victorias, entre fáciles y sufridas, hasta lo agónico ambos y pírricas por los resultados. Comenzando por el suizo, su andadura lo midió primero el ecuatoriano Nicolás Lapentti (102º), que tras no clasificarse en la fase previa por méritos propios, entró en el cuadro principal como 'lucky loser', después de que el francés Monfils (16º) causara baja antes de arrancar el torneo, y que en primera ronda batiera con aplomo al italiano Potito Starace (73º) para después únicamente ofrecer un suave entrenamiento a Roger y perder por un doble 6-3. Pero en tercera ronda y ante un Florent Serra (61º) que venía de desembarazarse del chileno Nicolás Massú (89º) primero con autoridad y después con dudas pero solventemente del español Albert Montñés (31º), Roger tuvo que jugar y ganar el duelo en dos tie-breaks, eso sí resueltos con diligencia en 2 y en 3 respectivamente. Pero lo curioso del caso no deja de ser que en ambos sets tuvo que resolverlos por 7-6 cuando disponía de ventajas y breaks a favor, pero que el helvético, en otra muestra más de sus semihabituales lagunas mentales, dejaba escapar y concedía los contrabreaks.

Y lo de Nadal viene convirtiéndose ya en un canto a la impotencia tenística. Está mal, muy mal el manacorí, pero ahí sigue, como su tipo de tenis, por `pesao' no se rinde y acaba desgastando a sus contrarios. Frente al estadounidense Taylor Dent (83º), quien venía de eliminar al germano Rainer Shüttler (87º) en dos sencillas mangas, apenas se desgastó Rafa y unos cuantos quiebres puntuales le daban el pase a tercera ronda, donde le esperaba un viejo amigo, y según cierta prensa, su 'bestia negra', el argentino David Nalbandian (161º). Y yo ja ja ja me rio hasta la extenuación. Ambos son amigos y colegas de la play en las horas muertas de los torneos desde hace muchos años y en aquel maravilloso final de 2007 el argentino le había batido, más bien apalizado, dos veces seguidas en apenas un mes, pero desde aquello ha llovido muchísimo, y prueba de ello estaba en los octavos de Indian Wells del año pasado, donde Rafa levantó hasta 5 bolas de partido para acabar imponiéndose por físico, un calco en varios aspectos a lo de este partido. Nalbandian venía de tumbar en dos sets al polaco Kubot (43º) haciendo lo que quiso y en tres sets al serbio Troicki (35º) pasándolas más canutas. Pero ante Rafa siempre se crece David, y mientras el físico y la frescura mental le acompañaron, le plantó cara jugando al ataque, ya que el cordobés no sabe jugar de otra manera. El primero en quebrar fue el español pero el argentino se recuperó y hostigaba todos los servicios del español, hasta llegar a un tie break donde ambos dispusieron bola de set pero que se lo anotó Nalbandian en 8. Nadal estaba atascado y con 2-2 en el segundo set y saque del español se produjo el momento clave: 15-40 para David que lo deja escapar, Rafa se crece, David se hunde físicamente y doble 6-2 para el español, es decir un 6-7, 6-2 y 6-2 para Nadal que no deja de ser un monumento al desquicio tenístico: parecía un tenis sin control, donde ambos jugaron muy por debajo de lo que se les presupone y que ganó el menos malo, porque ambos se merecían perder y ninguno ganar. Más bien lo perdió Nalbandian por su deplorable aguante físico y si Rafa sigue jugando así, muy poco tendra que oponer a Tsonga (10º) o Roddick (8º), los huesos de su parte del cuadro, ya que el francés se le vislumbra para cuartos y el americano para semis.

La lluvia apenas molestó estas seis primeras jornadas un par de veces y el retraso de los partidos no pasó de un par de horas cada vez que alguna inclemencia meteorológica impedía disputar los partidos. Y para octavos, los emparejamientos arrancan hoy martes por la parte de abajo del cuadro, la parte donde Nadal (4º), Roddick (8º) y Tsonga (10º) son los cocos, dejando la parte alta, para Federer (1º), Soderling (7º) o Cilic (9º). De este modo, el español Nicolás Almagro (38º) y el brasileño Thomaz Bellucci (32º) intentarán aprovechar el hueco dejado por Djokovic (2º) en esa parte del cuadro y seguramente pelearán encarnizadamente en busca de la mejor clasificación de ambos en un torneo de este nivel, ya que unos cuartos de todo un Masters 1000 no acostumbran a tenerlos a tal nivel. El norteamericano Andy Roddick (8º) lo tendrá presumiblemente fácil para apear al germano Benjamin Becker (39º) y seguir con su racha de triunfos en suelo americano, porque tras ceder en la final de Indian Wells y haciendo honor a su dinámica de lograr enormes resultados en casi cualquier torneo 'yankee', avanza sigilosamente por Miami. Lo malo para él, que es la historia de casi siempre: apenas pierde saques y por tanto sets, ante rivales inferiores, pero después no remata en las rondas finales.

Mientras, hasta tres españoles serán protagonistas más adelante. El levantino Juan Carlos Ferrero (14º) se enfrentará a uno de los tenistas interesantes de segunda fila que por tenis podría dar el salto a estar en el top five, el francés Jo-Wilfred Tsonga (10º), su progresiva recuperación a todos los niveles, desde tenis a títulos. Un representante de la Armada ya está asegurado para cuartos, ya que en el tercer turno de octavos se enfrentan el menorquín Rafa Nadal (4º) y el alicantino David Ferrer (17º), y vista la solvencia de 'Ferru' ante un sacador-cañonero como Karlovic (29º), unido a la superficie, donde Ferrer ya ganó dos duelos en 2007 a Nadal (US Open y Masters de Shanghai, lejos de la marca apabullante en tierra favorable a Rafa), hacen que el ex número 1 del mundo (el lunes amanece 3 seguro, y si gana el torneo sería el 2) no parta como claro favorito, únicamente favorito por galones.

Por contra, la parte alta del cuadro de esta ronda de octavos programa 4 partidazos muy pero que muy interesantes. Encenderán la mecha del buen tenis dos tenistas con alguna que otra cuenta pendiente: González (11º)-Soderling (7º) como revancha de aquella semifinal de Roland Garros 2009 perdido por el chileno a 5 sets cuando en el último parcial dejó escapar una superventaja de 4-1 para encajar 5 juegos seguidos en contra. Por su parte, Robin quiere demostrar ya con un título de renombre su nuevo estatus de coco en el circuito, aunque es capaz de lo mejor y de lo peor, y si tiene uno de sus buenísimos días uno de los pocos en poder pararle es 'Mano de Piedra'. Otro duelo empareja a tenistas de tercera fila, un Fish (101º)-Youznhy (15º) donde ambos vienen jugando bien, desembarazándose de rivales de nivel y con la moral a tope. El partido estrella de estos octavos será el Verdasco (12º)-Cilic (9º), un partido con aroma a tenistas top ten y que relanzará de una manera dimensional al que lo gane. Por último, y atendiendo al estatus de hiperestrella que atrae al mayor público posible, el Federer (1º)-Berdych (20º) se jugará en el turno de noche para cerrar la ronda con el mejor tenista de todos los tiempos a día de hoy.

http://www.sonyericssonopen.com/
http://es.eurosport.yahoo.com/tennis/miami-masters/masculino/p1/
http://es.atpworldtour.com/

miércoles, 17 de marzo de 2010

Indian Wells 2010, hasta octavos: cayeron Federer, Davydenko, Cilic y Verdasco, con Djokovic casi


El primer Masters 1000 del año ya llegó y por fin se puede ver tenis del bueno en abierto por televisión en este país. Poder gozar de partidazos sabiendo qué canal y cuando los da es una cruzada perdida, pero lo que es innegable es el sabor a tenis grandioso que destila este primer torneo de la supergira norteamericana de marzo de pista dura, un mes que pondrá fin a la primera parte de la temporada y que cerrará un tipo de tenis. Porque después ya vendrá la tierra batida europea, un coto menos abierto a priori. Ah, y otros dos apuntes: con tantos tenistas de los grandes eliminados ya y otros pasando apuros, por ahora Indian Wells destaca por el bajo nivel de los cocos, con lo que las sorpresas están predominando y tenistas de otro rango pueden ser protagonistas, mientras que en este blog siempre se referenciará a cada jugador por su ranking ATP, no por su número de cabeza de serie en aquel o este torneo.

Pero lo que desde el miércoles pasado lleva aconteciendo en el desierto californiano es ciertamente relevante. Tras disputar la mayoría de tenistas tres partidos y los cabezas de serie tan solo dos, la barrera y los cruces de los octavos de final ya están perfilados. Como sorpresa que no estén en ella se puede considerar la ausencia de cracks como Federer (1º), Davydenko (6º), Cilic (9º) o Verdasco (12º), quienes se vieron sorprendidos unos por rivales en teoría bastante asequibles y otros mermados físicamente. Por esta misma razon causan baja en este torneo dos de los mejores tenistas sudamericanos, el argentino Juan Martín Del Potro (5º) renqueante aún del destrozo que se autoinflingió en su muñeca derecha en Australia, y el chileno Fernando González (10º), agotado tras la serie contra Israel en la Davis (y que acabó un día más tarde) y más concienciado en visitar las zonas afectadas por el terremoto que sufriera su país a finales de febrero.

Otros tenistas relevantes que tampoco avanzaron ronda fueron el francés Simon (21º), la dupla española de Ferrer (16º)-Fererro (14º) que un mes antes en tierra se mostraban intratables o el enésimo fiasco del argentino Nalbandian (139º), que no pudo prolongar en un torneo regular la magia que tiene con la Davis. Dos austríacos, Koubek el 132 y Melzer el 28 del mundo, se cruzaron en el camino del 'Rey David', y mientras al primero lo ganó con solvencia, ante el segundo no encontró la marcheta ganadora en ningún momento. Quienes sí siguen en carrera por este título que se reparte en las cercanías de Palm Springs son los grandes favoritos del torneo, ahora mismo Djokovic (2º) -aunque sufriera como un perro ante Kohlschreiber (31º)-, Nadal (3º) -firme en su tenis aunque no ha tenido rivales consistentes- y Murray (4º) principalmente. ¿Los 'outsiders'? Por nombre, tenis y manera de solventar sus choques, Roddick (8º), Tsonga (11º) y Soderling (7º), dado que Baghdatis (33º), Mónaco (27º), Lujbicic (26º) o Isner (20º), entre otros, no parece muy probable que den la campanada. Pero esto es tenis, por lo que todo puede ocurrir. Con una diferencia horaria de menos 8 horas allá en California, entre miércoles y domingo se podrán disfrutar por Teledeporte los mejores partidos de tenis a día de hoy. Y todo porque los propios tenistas tienen a este torneo, junto a los de Miami, Montecarlo y París-Bercy, como uno de los torneos favoritos y que todos ansían ganar por el prestigio que otorgan.



Cuando el número uno del mundo en el tenis no es capaz de pasar de ronda es siempre una morrocutada sorpresa, en cualquier torneo y más aún en estas ronas del principio. Da igual quien sea ese número uno, aunque los últimos años tan solo hemos conocido a dos, Nadal y Federer. Ambos suelen ser mirados con lupa y más mínimo traspiés da para muchas teorías, confabulaciones, explicaciones y hasta sentencias, mayormente negativas, que es lo que nos mola a los periodistas, ir de sabiondillos.


El suizo posee un impresionante record de más de 20 semifinales de Grand Slams jugadas consecutivamente en la última década pero sus números en los Masters 1000 no es tan 'redondo'. Casualidad o estrategia, lo fiable que es Mister Roger en los grandes se convierte en dudas en los antaño Masters Series. Centrado en hacer historia en los 4 grandes del tenis, varios entendidos creen que el suizo economiza esfuerzos y golpes en los demás torneos, no gastando un ápice de más cuando se ve ciertamente exigido. Cierto es también que el helvético llegaba al desierto californiano recién recuperado de un virus pulmonar, nunca especificado si fue grave o no, pero tras más de un mes sin jugar, pudiera resultar lógico alguna incapacidad tenística, o cuando menos, apuros para desarrollar su mejor juego.


La primera señal curiosa la daba Roger en su primer partido ante el rumano Victor Hanescu (43º), donde se dejó un set, el segundo, antes de imponer la lógica. No obstante, contra el chipriota Marcos Baghdatis (33º), ganador ya este año en Sydney en enero y con la confianza a tope en su mejor temporada desde aquella súbita irrupción en 2006, la senda no fue tan racional, ya que se solventó por 5-7, 7-5 y 7-6 (4) a favor del tenista mediterráneo. Federer acostumbra llevar parejo el segundo set cuando ya tiene el primer parcial en el bolsillo, su táctica es la del menor esfuerzo y jugar con la desesperación del rival al ver éste como se acerca poco a poco el desenlace de ese set y el suizo se queda a pocos puntos de anotarselo. Aplicando este caminar, ya perdió en primera ronda el set al tie-break ante Hanescu y si bien ante Baghdatis fue un quiebre lo que le llevó a ceder ese parcial, las tres bolas de partido de los que dispuso Roger y no materializó, produjeron una eclosión de confianza del chipriota y Federer a la calle. Bueno, más bien a Miami.

Los demás cocos en caer también tuvieron lo suyo. Quien más excusa o perdón pudiera tener por no avanzar de ronda fue el ruso Nikolay Davydenko (6º), quien tras ganar al letón Ernests Gulbis (45º), vencedor a finales de febrero en Delray Beach por un doble 6-4, no compareció ante el rumano Viktor Troicki (35º) aduciendo molestias en una de sus muñecas. Un tenista peligroso menos para muchos, pero por parte del ruso de origen ucraniano otra mala noticia -y ya van varias, ay que de Rotterdam y Dubai también salió con dolores en esa zona-, que no consigue plasmar en los grandes torneos esa estigma de tenista poderoso y coco del circuito con el que acabó 2009 y arrancó 2010. Otro tenista con un bagaje espectacular en 2010, con únicamente dos derrotas este año, era el croata Marin Cilic (9º), que tras hacer semis en Australia ya camina pot el circuito con la aureola de crack. Pero español Guillermo García-López (49º) le batía por un tie-break y rosco de bajón (dícese de la empanada mental que sufre un tenista cuando cede un parcial al tie-break, después de pelear lo indecible, y acto seguido se queda vacío de fuerzas, tanto como para no anotarse ni un misero juego) y Marin también se ponía camino a Florida, donde se le unirá un desesperante Fernando Verdasco (12º), ese del que dicen estar cerca de la gloria ya que capacidad tenística posee de sobra pero que le cuesta plasmar en los torneos punteros. En segunda ronda el checo Tomas Berdych (25º) lo apalizaba por otro rosquito y 6-3, con lo que la aureola de 'ex top ten pero soy uno de ellos' del madrileño se iba al cubo de la basura.

Un tenista que me enamoró a finales de 2008 pero que en todo 2009 no ratificó aquellas buenas sensaciones logradas en las pistas rápidas cubiertas de fin de año y que en este 2010 también anda desdibujado, tampoco pasaría a octavos en Indian Wells. Hablo del francés Gilles Simon (21º), a quien el argentino Brian Dabul (175º) apeaba por 7-5 y 6-4 en un choque marcado por el 'querer y no poder' del ex top ten galo y el 'lo sueño y me lo encuentro' del sudamericano. Mirando las derrotas más significativas de ambas partes del cuadro, mención especial merecen también los ko's que sufrieron los tenistas con más títulos y estado de forma más espectacular del mes anterior. Pero claro, los españoles son tenistas de tierra batida por antonomasía y en esta superficie arrasaron en febrero en Brasil, Argentina y México el valenciano Juan Carlos Ferrero (14º) y el alicantino David Ferrer (16º), auqnue ambos llegaban a California con un pero a cuestas: el ex número uno mundial en 2003 por la tocada rodilla que ya le molestó en la final de Acapulco y le impidió jugar la Davis con su país, y el segundo por el machaque que sufrió contra Suiza en primera ronda por la Ensaladera de Plata. Sus verdugos fueron dos buenos tenistas, con épocas mejores en el pasado, pero con un gran tenis en sus raquetas a pesar del ranking más bajo: a Ferrero lo ganaría en tres sets el argentino Juan Mónaco (27º), demostrando la diferencia de jugar en tierra o en pista dura, mientras que el estadounidense James Blake (52º) ganaría con pasmosa facilidad a Ferrer, aunque se doblegaría ante el murciano Nicolás Almagro (40º) más adelante.

Quien estuvo muy pero que muy cerquita de acompañar a todos estos grandes y no tan grandes, pero sí buenísimos tenistas, y hacer un temprano trasvase del desierto californiano a la costa de Florida (un precioso viaje de costa a costa estadounidense que más de un colega ansía realizar algún día en un descapotable o en una Harley pero que los tenistas se limitan a coger un avión y pim pam pum), resultó el dos de la ATP, un tal Novak Djokovic, más cerca que nunca del Olimpo tenístico, ya que nunca estuvo tan arriba en el ranking. Con dos partidos jugados en este torneo que ganara en 2008 y asomara su cabezita por primera vez al mundo tenístico en la final que perdió en 2007 ante Nadal, llevaba el mismo camino de Federer: primer partido que lo ganaría en 3 sets pero el set que perdería ante el 'yankee' Mardy Fish (106º) -su rival en la final de 2008- sería en blanco, debilidad que el alemán Philipp Kohlschreiber (31º) explotaría hasta tener varias pelotas de breaks semidefinitivas que después en el tie-break final se arrepentiría de no haber logrado: 6-3, 2-6 y 7-6 para un 'Nole' que en este torneo camina por las pistas como agotado, y no es de extrañar si se empeña en meterse él solito en charcos enfangados ante tenistas inferiores y que después debe pelear durísimo recurriendo a sus mejores golpes.



Con los grandes derrotados ya repasados, pasemos a los grandes y buenos tenistas que aún sí siguen en Indian Wells. Los dos Andys del top ten, un 'guiri' y un 'yankee' -sin querer faltar a Murray 'con lo de 'guiri', por que sino, ¿como puedo denominar al británico?, ya que escocés es muy obvio, quería poner una palabreja más... mejor lo dejo que me estoy liando-, siguen a lo suyo, demostrando una gran superioridad y sin grandes sobresaltos, sin hacer mucho ruido, ya se encuentran en la ronda que marca el que te crezcas y sigas enchufado hasta el final o te vas a otro lugar con la sensación de no haber dado lo mejor. Murray apenas encontró en el italiano Andrea Seppi (46º) y el estadounidense Michael Russell (68º) algo de oposición como para realizar un entrenamiento semiduro y que rompiese a sudar, mientras que otro tanto le pasó a 'A-Rod' ante el taiwanés Yen Hsun Lu (103º) y el holandés Thiemo De Bakker (73º).

Si Murray y Roddick son dos de los tenistas más respetados por los demás jugadores, cuando están enrachados dos de los tenistas que nadie quiere encontrarse al otro lado de la red, son el sueco Robin Soderling (7º) y el francés Jo-Wilfred Tsonga (11º), dos animales de este deporte y que pueden sacar de la pista a cualquiera a golpetazo limpio. Lo bueno será que jugarán entre ellos en octavos -partido estrella de la jornada- y que uno de los dos hincará la rodilla, pero viendo el camino que traen ambos, difícil resulta saber quien cederá, aunque los drives planos de arriba a abajo que el francés lleva soltando toda la semana denotan su gran estado de forma. Ninguno de los dos encontró tampoco rival de nivel en sus dos primeros duelos, ya que ni el australiano Marinko Matosevic (240º) -proveniente de la previa, es decir, en dinámica ganadora durante varios días- ni el español Albert Montañes (30º) -aunque le ganara el primer set, Tsonga siempre dio la sensación de tener el choque en su raqueta- pudieron con 'Ali', mientras que Robin lo tuvo incluso más fácil ante el kazajo Eugeny Korolev (57º) primero y después frente al español Feliciano López (34º), a quienes se merendó recordando sus buenos momentos de 2009.

Junto a Nadal, que es ya un habitual de la Armada en las rondas finales de los torneos, quedan otros dos tenistas españoles en liza: Tommy Robredo (23º) y Nicolás Almagro (40º). El gerundense comenzó horrible el torneo y tras perder el primer set ante el ucraniano Sergiy Stakhovsky (70º), parecía estar fuera, en otra muestra más de su errático deambular este año, pero remontaría con ritmo ese choque y al israelí Dudi Sela (72º) no le ejó hacer más que tres juegos. Además, se aprovecha de la debacle del suizo Federer por encontrarse en esa parte del cuadro más abierto ahora y se medirá al verdugo del número uno actual, Baghdatis. Por su parte, el murciano, se ha medido esta semana a dos rivales de mucha más enjundia, comos son el croata Ivo Karlovic (29º) y el norteamericano James Blake (52º), pero en su línea de hacer posible lo difícil y lograr grandes victorias en las primeras rondas -línea que se completa con pifiarla con los buenos, e incluso con los malos, en instancias más importantes, pero como esto aún no se dio, no adelantemos-, los apeó a la espera de medirse al escocés Andy Murray.

Con todo esto, este miércoles noche será un transcurrir incesante de 8 duelos electrizantes. La fiesta empieza por la parte baja del cuadro, esa donde queda ahora mismo el máximo cabeza de serie del torneo -ya que Federer está fuera-, el serbio Djokovic (2º) vs croata Ivan Ljubicic (26º) -¿bonito ensayo para la Davis de julio?. Antes arrancará el Mónaco (27º)-García López (49º), mientras que esta parte del cuadro se completará con el Nadal (3º)-Isner (20º) -cuidado con este gigantón norteamericano, que viene de noquear a su amigo Querrey (22º), quien le ganara hace unas semanas la final del ATP500 de Memphis- por un lado, y el Troicki (35º)-Berdych (25º)-impresionante esta semana el checo, donde contra Verdasco recordó a aquella maquina de tenista que en Madrid 2006 hiciera callar al público que animaba a Nadal. Por la parte alta, el Soderling (7º)-Tsonga (11º) sería el duelo estrella por el que merecería la pena o bien madrugar o bien aguantar desvelados, mientras que los Murray (4º)-Almagro (40º) y Roddick (8º)-Melzer (28º) tienen favoritos bien definidos y consistentes. Finalmente, el Baghdatis (33º)-Robredo (23º) puede ser un duelo bastante parejo y una inmensa oportunidad para ambos de meterse en una ronda de las buenas, cuartos de todo un Masters 1000.

http://es.bnpparibasopen.org/

viernes, 19 de febrero de 2010

Australian Open 2010 en imágenes

Pequeña contribución al mundo del tenis, repasando lo que dio de sí el Abierto de Australia 2010 entre el 18 y 31 de enero en Melbourne Park. Como únicamente salen partidos de octavos en adelante, de la segunda semana de competición, faltan partidazos como el Kunitsyn-Acasuso del primer dia, el vibrante Youznhy-Gasquet del segundo día, los épicos Del Potro-Blake y Baghdtatis-Ferrer de segunda ronda o competidos duelos como el Cilic-Wawrinka de tercera ronda o el Davydenko-Verdasco de octavos. Pero los mejores partidos y los puntazos de los mísmos SI que están en este vídeo. Así que a gozarla.

http://www.youtube.com/watch?v=nODIizWVEkM

domingo, 31 de enero de 2010

Abierto de Australia 2010, final: Federer aplasta a Murray con un tenis insultántemente voraz

Pero qué fácil lo haces todo, condenado. Sin llegar a devorarlo del todo ni infringirle una paliza descomunal, la manera en la que el suizo Federer se adjudicaba esta mañana ante el escocés Murray (4º) su decimosexto título de Grand Slam ha sido, cuando menos, sublime: parece que Roger no suda y ejecuta todos sus golpes con una tranquilidad pasmosa, teniéndose que preocupar únicamente de elegir en cada momento cual golpe ejecutar de su inagotable arsenal de puntos tenísticos. Bien es cierto que Andy jugó esta final con aparentes síntomas de encontrarse cohibido y en ningún momento se pareció a aquel tenista que desarbolara todas las intentonas de Nadal en cuartos de este mismo torneo cinco días antes, pero esto fué así en parte porque el suizo le obligo a transitar por esa senda. Justo campeón del Open Australiano resulta uno y visto como peleó cuando estaba con el agua el cuello, digno subcampeón el otro.

Al escocés le tocó afrontar un partido de los complicados pero de entrada, parecía el más entonado. Comenzaba sacando Federer y en este primer servicio la cosa ya llegó hasta el deuce. Pero quien primero rompía era el suizo que se colocaba 2-0 con un tenis de bastantes subidas a la red. Cuando todo hacía indicar que Roger se iría al 3-0, Andy volvía con la misma dosis que a Nadal en cuartos, 'toma contrabreak', e igualaba la contienda. A Federer no se le veía atrancado pero si acelerado y poco a poco el cariz que iba tomando el partido se inclinaba levemente del lado del escocés, ya que ganaba sus juegos sin sufrir y apretaba de lo lindo los de su oponente. Pero el destino tiene para con casi todos los deportes ese guiño especial que si perdonas acabas pagándolo: Roger rompía en un juego nefasto de Andy el servicio de éste para ponerse 5-3 y saque. Curiosamente éste fué el único servicio del suizo en el primer set que Murray no llegó a inquietar y la resolución del set se produjo en un punto paradójico de lo que iba a ser todo el partido: drive ladeado, esquinado y anguladísimo de Federer que sacaba a Murray de la pista y que éste llegando cual correcaminos devuelve bien, con intención, de fuera a adentro de la pista y pasando cerca del poste más bajo que la red se le marchaba fuera, es decir, querer y no poder.

La dinámica siguió con los mismos trazos en el segundo parcial, en un ambiente de humedad considerable que hizo que ambos tenistas cambiaran más de una vez de camiseta. Roger seguía con su estrategia de mover a Murray y atraerle a la red cuando le veía alejado o subir él mismo cuando se encontraba bolas a media pista. Murray no daba con la tecla y algún que otro chispazo suelto no le otorgaba la suficiente confianza como para creer en sus opciones. Tal como ocurriera en el primer set, cedió pronto su saque y en este set ni siquiera tuvo ninguna bola de ruptura. Federer cerraba la manga con una volea de campeón, para desesperación del entorno del de Dunblane.

Sin embargo, en el arranque del tercer set Andy encontró pronto una válvula de escape. A diferencia de los dos primeros sets, tiraba del marcador a golpe de servicios, le costaba ganar juegos pero iba por delante, aspecto que le daba la tranquilidad de saber que tendría que hacer dos malos juegos seguidos para verse superado en el tanteo, cosa que un jugador de élite raras veces concede, aunque ya todos en la pista central del Rod Laver Arena supieran que no era el día del escocés. Para colmo, un gesto de frenada le arañaba los bajos de sus zapatillas y en otro punto se parecía desgarrar su muslo derecho, que se empezó a tocar con insistencia con el 3-2 en el luminoso. Por suerte, no fué más que una falsa alarma y tras varios saques del suizo rondando la bola de break, conseguía romperle y aguantar su servicio hasta ponerse con opción de apuntarse el set al saque.

Entonces llegó la flojura mental del pupilo de Alex Corretja en tierra, dado que con una leve presión al resto del suizo, Andy cedía su saque y perdía el impulso que le habían habían dado sus mejores cinco minutos del duelo, jaleado por un público que quería más tenis. Acostumbrados a épicas finales, los australianos gozaron de lo lindo en el tie-break del tercer set, donde la tensión en la pista era palpable: Federer ya no estaba tan preciso y fallaba alguna bola fácil y Murray desplegaba su mejor tenis cuando se veía contra las cuerdas. El escocés tuvo hasta 4 bolas de set en esta muerte súbita que resulto ser una montaña rusa hasta que ambos se acercaron a la frontera de dos tantos que les obsequiara con premio, bien para set o bien para partido, momento en que la cosa fué rodada, manteniendo cada uno sus dos puntos de saque y cambiando de lado totalmente igualados. Federer desperdició dos bolas de partido al resto pero no lo hizo en el tercero, cuando un revés paralelo a dos manos del escocés salió de la raqueta de éste muy baja y se estrellaba contra la red. Resultado final de 6-3, 6-4 y 7-6 (13-11) y Federer que pasaba a celebrar el título con el público 'aussie' como si nada hubiera pasado, feliz por dentro pero para nada tan exultante como en Roland Garros o Wimbledon del año pasado.

Después de disputar más de 20 finales de Grand Slam y de haber ganado el 72% de los mismos, pareció como si el título formase parte de una rutina, pero como bien me aleccionó un sabio del tenis esta misma mediodía, con Roland Garros ya en el bolsillo, el suizo, quien se sabe muy superior, jugará los grandes torneos de los próximos tiempos con una tranquilidad absoluta. Para Murray esta derrota puede suponer algo bueno y algo malo: lo bueno es que ya está asentado entre los mejores y quitando la tierra, puede estar fácilmente en las otras dos finales de los grandes, en los que la experiencia adquirida hoy podrá servirle de mucho. Lo malo puede ser que él mismo se autopresionó estas dos semanas declarando que necesitaba un Grand Slam ya, lo que unido a que hoy no dió lo que de él se esperaba, pueda afectarle en lo venidero. No obstante, Murray a día de hoy estando al 70% es infinitamente mejor que cualquiera del top ten hacía atrás, y a los Tsonga, Davydenko o Djokovic podría batirlos también. Eso sí, el escocés seguramente no flaquee en la temporada de pista dura que resta, su favorita junto con la pista rápida americana de verano.

Para acabar, una de galimatías: mucho se habla de que Nadal descenderá mañana lunes al 4º puesto del ranking ATP y que Djokovic será segundo, puesto que hubiese sido de Andy si hubiera ganado en Melbourne, pero que mañana desperatará 3 del mundo. Cuando comenzó el torneo, allá por el 18 de enero, Murray era 4º de la ATP ese lunes, pero ha jugado todo el torneo como quinto cabeza de serie. ¿Por qué? Veamos, la temporada 2009 Murray acabó 4º y Del Potro 5º pero muy cerquita en puntos, menos de 200, casi lo que otorgan los torneos menores de principios de año (250 puntos ATP). Pues bien, Murray optó por preparar el Abierto de Australia jugando la Copa Hopman a inicios de enero y perdió los puntos que el año pasado ganó en Doha, le adelantó esa semana Del Potro, quien perdería sus puntos del título de Auckland 2009 la semana anterior al primer Grand Slam del año. Pero como los rankings se actualizan los lunes y el sorteo del Abierto de Australia se hizo a mediados de la semana en que Andy era el quinto y Delpo el cuatro, ahí radicaba la cuestión, que quizás a nadie le importe, pero que a mí me apetecía explicar (o seguramente quería probarme si era capaz de explicarlo con diáfana claridad, cosa que creo no haber logrado, pero sin más). Y a todo esto, quien lidera todo este cotarro es Federer, que ya lo dijo tras ganar el Torneo de Maestros en 2007 ante Ferrer: "a pesar de ir cumpliendo años, no pienso en la retirada, sino en mostrar mi mejor tenis y ganar muchos torneos durante muchos años más, incluso bien entrado en los 30". Pues vale, solo tiene 28 años aún y un palmarés alucinante en Grand Slams: 4 Australian Open, 1 Roland Garros, 6 Wimbledon y 5 US Open. Entonces, ¿como osan los demás, con sus pírricos números, disputarle los torneos? Esa es la magia del tenis, amigos.

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viernes, 29 de enero de 2010

Abierto de Australia 2010, semis: Murray y Federer pasan a la final autoritariamente ante Cilic y Tsonga

A tenor de lo vivido a mediados de semana, con Nadal y Djokovic cayendo en cuartos, y sin los supuestos favoritos de las encuestas previas (Davydenko y Del Potro), la mejor final posible se vivirá el próximo domingo. Porque entre ayer jueves y hoy viernes, los dos 'magníficos' que quedaban en liza en este primer Grand Slam del año se cepillaron sin demasiados agobios a sus contrincantes en semis, plasmando sobre la cancha una superioridad aplastante que les hace a ambos, tanto a Murray como a Federer, llegar al último partido del torneo con una confianza y seguridad en su tenis descomunal. El ranking entre ambos es meramente testimonial, ya que el escocés está ampliamente asentado en la élite y cuenta con sobradas armas para combatir de poder a poder con el genio suizo.

Por su parte, los dos derrotados en estas semifinales merecen una mención aparte, en el sentido positivo claro está. Aunque Tsonga ya disputará en 2008 una final de Grand Slam, precisamente en Melbourne, sus continuas lesiones y campañas tan irregulares como erráticas no le llevaron nunca tan lejos en un 'major' y a tenor de la evolución de su tenis, podría considerarse que está en el mejor momento de su carrera, pero anteriormente también ha jugado bien semanas sueltas y se ha apuntado torneos pero sin encontrar la necesaria continuidad de los que le preceden por mucho en el ranking. En cuanto a Cilic, lejos de la intermitencia en su juego del que hace gala el francés, destacar que también éste sea su mejor momento, ya que a todas las buenas maneras apuntadas el año pasado, comienza este curso eclosionando y llamando a las puertas de las rondas finales.

Tanto fué así que el croata, número 14 en Australia pero más que seguro top ten a partir de este próximo lunes, sorprendió de salida a ese tenista milimétrico en el que parece haberse convertido Murray, 4º en Melbourne Park pero probable 2 del mundo tras este primer grande del año. Este Murray-Cilic se solventó por 3-6, 6-4, 6-4 y 6-2 a favor del escocés en un duelo donde el de Dunblane acabó haciendo lo que quiso.No salió Andy nada dormido pero Marin, quizás consciente de que venía d ejugar 5 sets ante Del Potro y Roddick y preveyendo cierta falta de frescura, optaba por apostarlo todo a la vía rápida, y mientras sus energias no se acercaron al nivel donde el rojo impera, desplegó golpes ganadores y precisos. Pero si en el circuito de hoy en día alguien sabe agarrarse a los partidos y cicteramente darles la vuelta, ese es Murray. O por lo menos era así el año pasado, pero para este 2010 había anunciado ser más ambicioso y aplicó esta receta en los siguientes sets, donde mareó al croata de lado a lado de la pista y ejecutó golpes primorosos, para acabar llevándose el choque con suma autoridad.


Pero para autoridad, y hasta cierto punto paliza, la de don Roger Federer. Mareante es ya el número de finales de Grand Slam que acumula consecutivamente (y cuando no finales, pues llega hasta semis), y que aún existan cazurros de duden de su tenis y defiendan que es un tenista con suerte que nunca se topó ningún gran campeón que le hicera sombra, es de ineptos... pero no sigo que me enciendo. La manera en la que Federer (1º) arrollaba a Tsonga (10º) fué tan clarividente o más que el 6-2, 6-3 y 6-2 que reflejó finalmente el marcador. El francés tuvo un día de los suyos, pero de los que 'NOOOOO y NOOOO carburo', e hizo de perfecto sparring. Algún leve coletazo de furia en puntos sueltos y un misero break final que solo valió para maquillar el resultado, resultó todo el bagaje de Jo-Wilfred ante un Roger que se gustó en uno de esos partidos que tantas veces se saca de la chistera, un duelo de esos en los que lo hace todo aparentemente fácil, sin sudar ni cansarse y con un aplomo bárbaro.

Sin embargo, la final entre Federer (1º) y Murray (4º) tiene visos de espectacular, ojala a 5 interminables sets y con un tenis alucinante. En los cara a cara entre ambos el escocés domina por 6-4 y aunque desde que Murray eclosionara le haya ganado a Federer partidos muy importantes y en los que el suizo se desquiciara (como en semis del Masters Series de Madrid y en el 'Round Robin' en la Copa de Maestros de 2008 que Roger acabó aquejado de la espalda o en Indian Wells del año pasado en una fase del año en la que el suizo parecía con el rumbo perdido), Roger ya le paró los pies en la final del US Open de 2008 (tres sets clarísimos para el suizo ante un escocés que venía de dar la campanada eliminando a Nadal en unas largas semis trastocadas por la lluvia) y en sus dos últimos duelos hasta ahora, en semis de Cincinatti y en la Copa Maestros del año pasado, ambos choques con sabor a 'no me importa que me ganes tú, Roger' por parte de Andy.

Intentando mirarlo técnica y tácticamente, la cosa parece estar pareja. Ambos sacan alucinantemente bien y pueden volear increíble aprovechando sus potentes servicios. Pero si esto pudiera indicar que vaya a haber pocos breaks, la realidad puede ser muy distinta, ya que los dos están entre los mejores restadores del circuito y con altos porcentajes de breaks a favor. Quizás el escocés parta con dos ventajas: en los peloteos posee más aguante y astucia, nunca estará lo suficientemente arrinconado como para jugarle una bola relajada, sino que habrá que apurar al máximo ante él, mientras que también goza de la experiencia y solvencia que le da saberse capaz de recuperar los breaks a la mínima, como todos los contrabreaks que fué capaz de encadenar ante nada más y nada menos que Nadal. Por su lado, Federer en una final pocas veces deja ser mandado y si se viera por delante en el marcador, su amplia gama de golpes bastaría para mantener a raya a su rival. Delpo ya enseñó el camino de como sorprender al suizo en el Grand Slam anterior pero a día de hoy todas las circunstancias han variado: la época del año que hace que los dos lleguen con las pilas a tope, un tipo de superficie que beneficia a los dos por igual y la sensación de que pase lo que pase, se hará historia fijo, porque Federer se endiosará aún más con su 16º título de Grand Slam y marcará distancias de todo tipo con el resto, mientras que para Andy sería su primer grande, un título que muchos opinan ya es hora de que gane y que él mismo entiende necesario. De lo que pasaría o sentiría cada uno ante la derrota, en el siguiente análisis, ya que todo depende tanto del fondo como de las formas en las que se claudique.

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domingo, 17 de enero de 2010

El tenis de quilates se citará por dos semanas en Australia para examinar a los mejores en pista dura

"Ya tengo ganas de ver buenos partidazos de tenis" me comentaba hace poco un colega ante la inminencia del Abierto de Australia, y analizándolo objetivamente, tiene toda la razón del mundo: sin ánimo de menospreciar en absoluto a los tenistas de segunda fila que se reparten los torneos de menor rango, únicamente en un Grand Slam se pueden presenciar duelos épicos y magníficos entre los grandes tenistas, ya que al ser el primer grande del año hasta los mismos tenistas, y no solamente los aficionados, están ávidos de tenis de calidad. La ilusión que desprende el arranque de una nueva temporada provoca que todos los tenistas saquen a relucir sus mejores armas y todo ello conlleva que flote en el ambiente una sensación de tenis de mucha calidad a la vista.

Lo fascinante del tenis es que éste támpoco es un deporte donde imperen las matemáticas y la lógica en contadas ocasiones se impone. Sería muy complicado que en octavos vieramos a los 16 cabezas de serie y más en un 'Major' que se caracteriza desde hace años por ser un torneo donde siempre cae algún cabeza de serie de los gordos en las primeras rondas, sorprendido bien por el calor o por algún tenista sorpresa. Y antes de llegar al filo de la segunda semana, alguno de los favoritos que están en boca de todos, se suele quedar por el camino. Y por último, Australia es coto abonado para ese tenista sorpresa que da un salto de calidad y avanza rondas eliminando a jugadores con mejor ranking pero que no culmina con victoria, caso de Baghdatis en 2006, González en 2007, Tsonga en 2008 o Verdasco el año pasado.

El único de los Grand Slams donde el mundo de los pronósticos y apuestas deportivas adquiere especial relevancia es este de Melbourne, ya que antes de París, Lóndres o Nueva York pocas previsiones oficiales se hacen. Pero la ATP siempre utilzia Australia como banco de pruebas y si ya el año pasado Federer se molestó por que Murray estuviera a la cabeza de los favoritos para los ex-tenistas, este año gente como Edberg, Rafter o Phillipousis no dan ninguna opción a Nadal ni Roddick, mientras que Murray y Djokovic parten, según ellos, con serias opciones, siendo los dos últimso finalistas del Masters, Davydenko Del Potro, quienes se llevan los mayores elogios.

Pero el argentino, que en este inicio de 2010 birló el cuarto puesto del ranking, se lastimó la muñeca esta misma semana jugando la exhibición de Kooyong Classic en Melbourne ante Ljubicic y todo apunta a que el de Tandil no se recupere a tiempo para estar mínimamente en condiciones para competir en la edición número 98 de este Abierto de Australia. Malas noticias para la hinchada argentina, quienes tampoco contarán con la participación de Nalbandian, lesionado la semana pasada en los abdominales y sin retornar aún a la competición tras su operación de cadera en mayo pasado. Otro que también se llevó un buen susto en Kooyong fué Soderling, pero en este caso unos días de reposo pueden hacer que el codo no impida al sueco jugar en Melbourne. Y otro cabeza de serie que también por lesión confirmó recientemente que no será de la partida en el asfalto australiano ha sido el francés Gilles Simon, lo que provoca que Ferrer cambie de cuadro y de rival, pasando de Seppi a Gil.

El ruso Davydenko parece partir como el coco del torneo pero aunque el año pasado mejoró una barbaridad su saque y el tenis tipo robot de Nikolay es muy temible, su desempeño en posibles partidos a 5 sets siempre ha sido su talón de aquiles. Los Roddick, Tsonga o González darán asimismo mucho juego y salsilla al torneo, mientras que de la eterna Armada Española (Verdasco, Ferrer, Robredo o Feliciano, entre otros) siempre se esperá alguna reacción primorosa como la ofrecida en 2009 por Verdasco. Por último, destacar que el francés Fabrice Santoro, retirado en noviembre pasado, confirmó que jugará el Australian Open para ser el único tenista en jugar en 4 décadas distintas, ya que debutó en la ATP en 1989, aunque anunció que lo hara como mero experimento y que en ninún caso se trata de un regreso total.

El sorteo produjo un equitativo y parejo cuadro, donde Nadal quedó emparejado con Djokovic y Soderling como rivales más potentes, mientras que Murray y Del Potro correrían con la responsabilidad de evitar que Federer alcanzase, como lo ahce desde hace muchos años de forma consecutiva, las semis de todos los Grand Slams que disputa. A este respcto, cabe destacar que Djokovic declaró recientemente que está a punto de acabar, dado el alto nivel de incontables jóvenes tenistas, la tiranía en los títulos de Grand Slam desde 2005 de Federer y Nadal, quienes se repartieron la mayoría de ellos, exceptuando Safin y el propio tenista de Belgrado en Australia en 2005 y 2008, respectivamente, y Delpo en el US Open del año pasado.

Y como regalo, unos divertidos Nadal, Federer, Djokovic, Roddick, Hewitt, Serena Williams, Justine Henin y Kim Clijsters jugarón animosos partidos con hasta tres de ellos a cada lado de la red para recaudar dinero benéfico destinado a las víctimas del terremoto de Haití, iniciativa que el público australiano apoyó masivamente. Y teniendo en cuenta la diferencia horaria con aquel paraje de Oceanía, destacar que los partidos se jugarán entre la medianoche y mediodía española aproximádamente, curioso horario que, por temas de derechos televisivos, para quienes no posean Digital Plus o Eurosport será difícil ver partidos de tenis en abierto estas dos semanas, a no ser que Nadal o algún otro tenista español llegue a semis, momento en el que Cuatro sí ofrecería los partidos para todos. El resto, a pelearse en Rojadirecta.org.

http://es.atpworldtour.com/Tennis/Tournaments/Australian-Open.aspx
http://www.australianopen.com/en_AU/scores/draws/ms/index.html
http://www.youtube.com/watch?v=Ez1TM-QFcSs
http://www.youtube.com/watch?v=xWJTA98Z2Ps
http://es.eurosport.yahoo.com/06012010/47/open-australia-apuestan-rafa-nadal.html

lunes, 21 de diciembre de 2009

Del Potro 2009

Es el tenista más joven de los que ocupan los diez primeros puestos del circuito tenístico de hoy en día y dada su procedencia, Argentina, un jugador poco convencional. Nacido en Tandil (23-09-1988), su gran estatura (1,98m) le confiere unas dotes espectaculares para los servicios planos pero a diferencia de muchos jugadores argentinos, destaca sobremanera en pistas duras y rápidas más que en tierra batida, y en donde no se entera ni por donde le sopla el viento es en la hierba, pero aún dispone de un enorme margen de mejora.

Resultó ser una de las sorpresas agradables de la segunda mitad del 2008 -entrando finalmente en el top10-, donde encadenó allá por julio y agosto 4 títulos consecutivos, apuntándose Tokyo ya en octubre, pero acabó el año pagando la novatada en el Masters de Shanghai y enfadado con todo el mundo al ser uno de los artífices de la derrota de Argentina en la final de la Copa Davis contra España. Pero comenzaba el año con unas expectativas tremendas y a las primeras de cambio dió más razones para que en el país de los gauchos la hinchada hiciera transbordo de ídolo o por lo menos de tenista predilecto. Diestro del todo, con un sólido juego desde el fondo de la cancha, de donde no rehuye los peloteos a no ser que esté cansado, y con un revés a dos manos tan suave como efectivo, tiene como entrenador a Franco Davin, quien le guía desde que el tandilense pasara a profesionales en 2005.

Con estas premisas, se plantaba la segunda semana de enero en el ATP250 de Auckland, la capital financiera de Nueva Zelanda siendo número 9 del mundo. Arrancaba el año contra el letón Ernest Gulbis (51º), denominado por muchos como un futuro crack en esto del tenis -algo que de Juan Martín no se dijo, solo que se le vislumbraban maneras, y ya ven-, y el argentino hubo de remontar un set adverso y un segundo parcial con cierto cariz a peligro, pero cuando desgastó a su contrincante, un casi rosco le llevó al triunfo. Contra el serbio Viktor Troicki (53º) no encontró tanta oposición y en dos rápidos sets se plantó en semis, donde el sueco Robin Soderling le aguantó lo justo para caer en dos sets por dos breaks de diferencia, lo mismo que le pasaría al estadounidense Sam Querrey (36º), que por más de sacar brutalmente rápido en ocasiones, veía que con un doble 6-4 se le escapaba su primer torneo serio.

A pesar de que en la final de la Davis perdida en noviembre, la prensa argentina acabó enfadada y peleándose con los componentes de la albiceleste, el hecho de que tanto Nalbandian como Delpo ganaran la misma semana, uno en Sydney y el otro en Auckland, hizo que las perspectivas para el inminente primer Grand Slam del año fueran desorbitadas para un novato como Juan Martín en estas lides. Aunque no lo pusieran de favorito claro, sí que se le exigían unos cuartos convincentes o unas semis en el mejor de los casos. En su único Grand Slam con opciones, el US Open de 2008, cayó en 5 sets ante Andy Murray tras úna racha de 23 victorias, y por tanto, quizás parecía exagerada la carga con la que la prensa argentina le hacía partir. Hubo de enfrentarse en primera ronda al germano Mischa Zverev (81º) y su rendimiento fue muy aceptable, no dando opciones, como tampoco se los daría a otro alemán en segunda ronda, Florian Mayer (450º), a pesar de que este jugador proveniente de la fase previa pelease en un segundo set largo.

En el limbo de meterse en la ansiada segunda semana de competición de un grande, Delpo tuvo que enfrentarse en tercera ronda al luxemburgués Gilles Muller (87º), un arquetipo de jugador batallador, de esos que pelea cada pelota a muerte y cada set hasta la extenuación, como refleja el hecho de que todos sus partidos son con tanteos altos, únicamente pierde los sets por pocos juegos de diferencia, lo que denota tanto su dificultad para imponerse pero también su espíritu
aguerrido. Y las cosas se pusieron aún más límites para Del Potro cuando el luxemburgués se apuntó al tie-break el primer set. El partido siguió trabado pero el argentino lo remontó con dos sets largos y uno mediano, por 7-5, 6-3 y 7-5, con lo que respiraba por zambullirse ya en octavos. A la espera de saber si le tocaba el español David Ferrer (12º), en franca caída libre tras ser 4 del mundo y declarar en agosto de 2008 que era el primero de los tenistas humanos, o el croata Marin Cilic (20º), un tenista de su generación y con un torneo conquistado ya este año, el argentino miró de reojo su lado del cuadro, y no le gustaba nada ver que podía enfrentarse a Federer en cuartos. Y su presentimiento se hizo realidad volviendo a remontar a 4 sets un partido que comenzó perdiendo con un set largo pero que solventó con un set mediano y dos cortos gracias al tenis que dejaría ver con cuentagotas en 2009. Pero el desgaste de octavos le dejó vacío de tenis y fuerzas porque ante el número 1 tan solo se apuntó los 3 primeros juegos del primer set, para después llevarse dos roscos. Y para colmo Roger le felicita al final por su buen juego a lo largo del torneo, a lo que el propio Delpo admitió jocosamente que le entraron ganas de matarlo.

A diferencia de la mayoría de sus compatriotas, optó por no quebrar el ritmo adquirido en pista dura de cara a la gira norteamericana de marzo en ese tipo de pistas y declinó pasarse a la tierra batida de febrero. Pero sí fué fiel a su continente y tenía previsto acudir a los ATP250 de San José, Menphis y Delray Beach, de los que solo jugó en los dos primeros, firmando dos cuartos, que le convencieron de descansar y preparar los Masters 1000 de marzo entrenando más que jugando. En ambos torneos cayó contra el tenista que después sería finalista pero que no se llevaría el título. Sintomático.

En San Jose batió al italiano Andrea Stoppini (209º y proveniente de la previa) en dos ajustadísimos tie-breaks, y a la joven promesa nipona (más por ganas de la ATP de abrirse a mercados exóticos que por méritos reales) Kei Nishikori (56º) en dos sets cortitos, antes de claudicar estrepitosamente contra el 'yankee' Mardy Fish (24º), no habiendo ensamblado en ningún momento su tenis real. Una semana más tarde, en la tierra de Elvis Presley, en Memphis, repitió la historia meridianamente: derrotó bien a su compatriota Guillermo Cañas (69º), a pesar de que éste provocase un tie-break en el segundo parcial, y aún con más facilidad a su primer rival del año, el letón Ernest Gulbis (42º). A la hora de enfrentarse al checo Radek Stepanek (19º), ganador ya en 2009 en Brsibane en enero y en San José la semana antes, se atascó hasta el punto de no rematar en los momentos claves en el tie-break perdido del primer set y en el set mediano del segundo parcial donde desde la mitad del mismo ya se sabía derrotado.

El propio Del Potro denegó la invitación de su país para jugar contra Holanda en primera ronda de la Davis, y el 5-0 endosado a los tulipanes, atemperó un pco los ánimos contra él. La gira entre California y Miami iba a ocupar prácticamente todo marzo, y para Juan Martín iban a ser los torneos que le darían confianza o le sumergerían en un mar de dudas. Porque no hay nada peor que la progresión de un joven tenista se estanque con una sucesión de malos resultados y un tenis racano. Pero afortunadamente este no fué el caso de Delpo. En Indian Wells comenzó dubitativo contra el local Ryan Sweeting (178º), quien a pesar de proceder de la previa, fue capaz de atosigarle e incluso anotarse el primer set en el tie-break, pero que a continuación vió como Delpo sentenciaba con dos cómodos sets. El tenis del austríaco Jurgen Melzer (31º), más basado en conceptos del dobles, le causó bastantes más quebraderos de cabeza, hasta el punto de quedarse fuera en el tie-break del tercer set. Parecía un festival de desempates lo de Juan Martín en el desierto californiano, ya que hubo de disputar y ganar milagrosamente diría yo otros dos ante el bombardero estadounidense John Isner (126º) en octavos, y llegó a cuartos contra Nadal (1º) tan vacío que no opuso apenas resistencia digna en dos sets cortos.

De la costa oeste enfilaba hacia la del este y en la misma Florida empezó en primera ronda batiendo sin miramientos consecutivamente a su compatriota Martín Vasallo Arguello (47º) primero, al serbio Janko Tipsarevic (65º) después y al español David Ferrer (14º) finalmente, a los tres en dos comdodísimos, cortos y sobresalientes sets. Pero la parada de cuartos de Miami presentaba el mayor de los escollos que podría encontrarse en pleno mes de marzo, un Nadal que ya le había ganado con claridad en el torneo anterior y que tras el Open de Australia e Indian Wells -el mismo recorrido que Novak Djokovic en 2008- circulaba por las pistas del mundo entero con aura de invencibilidad inquietante para sus rivales. Cierto que Murray ya le había derrotado en la final de Rotterdam en febrero, pero allí Rafa acabó lesionado, y cierto que el propio Nadal cifró en Miami el comienzo de su mal juego que después derivaría en lesión en la tierra europea, pero el 6-4, 3-6 y 7-6 endosado por Delpo al español no pierde ningún mérito porque el argentino supo dominar los momentos claves del partido con estigma de ganador ambicioso. Pero en semis caludicaría quizás ante el único jugador del circuito con el que no simpatiza, el británico Andy Murray (4º), quien le ganó por físico en tres sets, el más disputado un segundo largo que se apuntó Delpo pero que se hundió en el tercero.

Aunque los propios tenistas no otorguen mucha importancia a su ubicación en el ranking ATP, ya que estiman que lo importante es el nivel de juego y que un puesto no otorga victorias, que un tenista se encuentre en un puesto más avanzado o más retrasado da una ligera idea de su poder tenístico. Del Potro acabó el 2008 en novena posición y al comienzo de este año, con su victoria en Auckland y sus cuartos de Australia se puso el 7. Un regular mes de febrero le hizo poneser sexto y salió de Miami ya en quinta posición, una quinta plaza que perdería en favor de Andy Roddick en la temporada de hierba pero que recuperaría en agosto en su superficie fetiche, la rápida americana.

A pesar de no ganar ningún título más, las sensaciones del argentino habían sido buenas en Estados Unidos y la presión por hacerlo bien en tierra se convirtió más en un reto que en una obligación. Con el espíritu de mejorar pero sin llegar a competir en torneos menores -como si lo hicera en otras superficies-, Juan Martín acudió a orillas de la Costa Azul para probarse en el
Masters 1000 de Montecarlo pero solamente pudo apuntarse un set en primera ronda, donde el croata Ivan Ljubicic (66º), al que solamente pudo parar Nadal en cuartos, lo batió con la autoridad que refleja un marcador de 4-6, 6-1 y 6-4. Dos semanas más tarde, en Roma llegó hasta los cuartos, apeando siempre en tres reñidos sets y con dificultad al serbio Viktor Troicki (40º) y al suizo Stanislas Wawrinka (12º), antes de claudicar ante el serbio Novak Djokovic (3º) por 6-3 y 6-4 en un duelo de aspirantes a todos que el serbio supo dominar por galones.

Otras dos semanas más de descanso, y en el Masters 1000 de Madrid, Delpo firmó una actuación excelente, logrando por fin una victoria especial para él: al cuarto intento derrotaría al escocés Andy Murray en cuartos. Pero antes hubo de desembarazarse sin problemas -y también porque se retiró- del checo Tomas Berdych (22º) y de nuevo con infinidad de apuros del suizo Stanislas Wawrinka (18º), muy efectivo toda su carrera sobre arcilla. Y en cuartos llegó la gran revancha de Juan Martín, pues doblegó por 7-6 y 6-3 en un partido soberbio a un jugador que casi dos meses antes le había desquiciado en Miami. Pero en semis el suizo Roger Federer (2º), que venía de pasarlas canutas para ganar a Roddick (6º) le ganaría bien, sin paliativos, y dejó al argentino con la mosca detrás de la oreja y pensativo: siempre que superaba a un gran rival en partidos largos y ajustados, al siguiente 'match' llegaba vacío y lo liquidaban con demsaiada soltura. Ya le había ocurrido con Cilic y Federer en Australia, con Nadal y Murray en Miami o con Wawrinka y Djokovic en Roma, y le volvía a suceder con Murray y Federer en Madrid.

Con esta y otra serie de preocupaciones, Delpo se presentó en París dispuesto a dar algo de guerra. Atrás quedaban los años en los que era un desconocido y le podían tocar grandes jugadores en primera ronda, ante los que caía sin remisión. Ahora era él un tenista de los buenos, pero aún no se había asentado y como omnipresentes solo se seguía hablando del 'Big Four'. No obstante, por segundo torneo grande consecutivo, volvería a firmar unas semis y en el segundo Grand Slam del año mejoraba una ronda más, de cuartos de Australia pasar a semis en Roland Garros daban buena fe de que Delpo podría asentarse tranquilamente entre el top ten de la ATP. Su andadura comenzó ante el local Michael Llodra (78º), buen doblista y a ratos buen 'single'. Fueron 3 sencillos y rápidos sets para el tandilense, como suele ser costumbre en las primeras rondas de los Grand Slams para los favoritos. El serbio Viktor Troicki (32º) y el ruso Igor Andreev (27º) tampoco incordiaron más allá de tres sets, dos cortos y uno largo cada uno pero con una sensación de poderío abismal por parte del argentino.

Pero el primer gran escollo llegaría en octavos, allí donde le esperaba el francés Jo-Wilfried Tsonga (9º), uno de los ídolos locales y que había tenido un camino fácil hasta esa ronda. Se habían enfrentado dos veces en profesionales, ambas con victorias de Delpo: en primera ronda de New Haven 2007, cuando aún ninguno de los dos había despuntado, y en la Copa de Maestros del año pasado, dilucidado en dos tie-breaks y dos sets de vértigo. El público evidentemente estaría en contra del gaucho y esa presión le daba un plus a su victoria y a su tenis: fueron 4 sets pero la superioridad de Delpo fue manifiesta en gran parte, como evidencian los casi roscos del primer y tercer set, y que el francés se diluyera al anotarse con merecimiento el segundo parcial al tie-break. Un paso de gigante dado y en cuartos el gerundense Tommy Robredo no acertó ni con la estrategia ni con las bolas para ceder en tres comodísimos y cortos sets. En semis el torneo ya vivía con la ilusión de ver a un Federer campeón, de ahí que su enfrentamiento contra Del Potro adquiriera la dimensión y repercusión que tuvo: todo el mundo, hasta el propio argentino, se alegraría por un triunfo suizo y el resultado fue un emocionantísimo partido a 5 sets, con remontada incluida. Cuando al terminar el tercer set el marcador reflejaba un claro 6-3, 6-7 y 6-2 para el argentino, el campeón suizo sacó a relucir todo su arsenal de golpes y con un casi rosco en el cuarto set y un convincente 6-4 después de varios breaks y contrabreaks de dos ases del tenis.

El renombre alcanzado hasta ahora resultaba a todas luces impresionante y el nombre de Del Potro se empezaba a tener en cuenta, con lo que ya pocos discutían que no fuera el típico tenista inmerso en una buena racha que pronto se desinflaría, sino que ya estaba dando destellos de lo que era capaz y dejaba patente que habría que acostumbrarse a verle mucho tiempo en lo más alto del tenis. Pero la complacencia por los buenos resultados cosechados siempre pasa factura en el mundo del tenis a aquellos jugadores que miran más lo hecho en el pasado que lo que queda por hacer en el futuro y el paso de Delpo por el 'pasto' que los sudamericanos denominan a la hierba tuvo algo de chocante. Argentina nunca se había caracterizado por ser una nación que
crease tenistas con un buen juego en hierba, quizás solo destacaría la final de Wimbeldom 2002 de Nalbandian, el resto siempre fueron jugadores de tierra y decentes en las otras dos pistas,
en las duras del inicio (enero-marzo) y en las rápidas (agosto al ire libre, septiembre-noviembre) del final de cada ejercicio.

Visto el nivel que desplegaría en la segunda parte del año, es tan paradójico como hasta cierto
punto tranquilizador lo que Juan Martín hizo en junio en Wimbledon: solo ganó en primera ronda al francés Arnaud Clement (53º) muy fácil pero tropezó ante el australiano (56º) por 6-3, 7-5 y 7-5, un antiguo ex número uno campeón de este mismo torneo en 2002 y vencedor de Queen's en infinidad de ocasiones. Aunque no hubiese jugado ningún torneo preparatorio antes de Londres, el haber estado tan cerca en los sets de su consecución, la progresiva vuelta del australiano al primer nivel y la marcha de éste a lo largo del torneo -solo le pudo parar en cuartos Roddick y en 5 sets-, dejaron a Juan Martín un regusto no tan amargo como se pudiera pensar si alguien desde fuera viera que solo jugó un torneo en hierba y cayó en segunda ronda ante un rival por encima del puesto 50 en el ranking.

Tras este breve paso por la hierba, en la que no debería extrañarnos nada que tuviera su mente más puesta en los cuartos de la Davis que su país debía jugar en la República Checa, la superficie ultrarápida y bajo vote de las pelotas propuesto por los centroeuropeos apenas dejó tiempo para la aclimatación de Juan Martín. Los argentinos fueron eliminados por 3-2 y los dos puntos de los sudamericanos los consiguió Delpo en sus dos individuales, pero no obtuvo respaldo ni del dobles Acasuso-Mayer ni de Juan Mónaco (62º), quien perdió sus dos enfrentamientos, el quinto y decisivo contra Stepanek (21º). En la ronda anterior los checos ya habían apeado a Francia, uno de los gallitos, y en su casa volvieron a demostrar que Tsonga, Simon y compañía no habían caído en marzo por casualidad. Juan Martín ganó con solvencia sus dos duelos en tres sets cortos y cómodos ante Ivo Minar (64º) el primer día (el segundo punto) y ante Tomas Berdych (20º) endosándole un triple 6-4. La ausencia de otro 'single' de más jerarquía, con Nalbandian operado de la cadera desde mayo y fuera de las pistas para seis meses, se hizo notar entre los seguidores albicelestes, que una vez más apoyaron en masa a su equipo pero que se llevaron uno más de los innumerables chascos con los que Argentina tiene repleto su historial en la Copa Davis.

Esta eliminación no debiera ser atribuible a Del Potro, pero la elección de su siguiente calendario sorprendió a muchos, ya que también resultaba curioso que en julio declinase acudir a defender las victorias y puntos logrados un año antes en Indianapolis y Los Angeles -el torneo de Kitzbühel conquistado en julio de 2008 este año se jugó una semana antes que Roland Garros, en mayo-, aunque antes de los Masters 1000 de agosto sí que defendió triunfalmente su título en el ATP500 de Washington: el taiwanés Yen-Hsun Lu (62º), que tenía como muescas más relevantes haber sorprendido a Murray en las olimpiadas un año antes y a Nalbandian en Australia este mismo año, llevó a nuestro héroe hasta los tres sets pero finalmente se plegó; la misma película hubo de vivir Delpo ante el australiano Leyton Hewitt (42º), suspense final incluido en el tie-break del tercer set, pero el idilio del argentino con esta temporada y este torneo le obsequiaron con el pase. El sueco Robin Soderling (12º) no se presentó a su aprtido de cuartos y este descanso hizo que Juan Martín arrancase más fresco un duelo de semis ante el chileno Fernando González (11º) pero que s ele complicó en demasía hasta enderezarlo en el tie-break del primer set. En la final Delpo batía casi milagrosamente, porque la dinámica ganadora casi siempre estuvo del lado del rival, al estadounidense Andy Roddick (5º), por 3-6, 7-5 y 7-6, ante quien también se jugaba el acosar o no su estatus en el ranking mundial.

La antesala del US Open pintaba bien pero los dos siguientes Masters 1000 le darían al tandilense su verdadera medida a estas alturas del año. Muchas otras grandes promesas y revelaciones del tenis, después de su primera campaña de asomarse a la élite, no se habían apuntado su primer Grand Slam en su segundo ejercicio entre los grandes, ni siquiera en la tercera. Y Juan Martín solo estaba aún en lo que se pudiera considerar su primer año y medio en las alturas del tenis mundial. Demostró en el Masters 1000 de Canadá que se encontraba en buena forma, tanto es así que llegó hasta la final, dejando en el camino a tenistas como el checo Jan Hernych (86º) fácilmente en dos cortos sets y al rumano Victor Hanescu (32º) con más apuros en tres sets medianos, antes de que en cuartos maniatara al español Rafa Nadal (2º) por 7-6 y 6-1, para acto seguido en semis volver a pelearse de nuevo con Roddick (5º) a 3 apasionantes sets. Y en la final se vió uno de los mejores espectáculos tenísticos del año, cuando ante el escocés Andy Murray (3º) jugó dos sets, dilucidados al tie-break uno para cada uno, de tenis alucinantes, antes de que una molestia de espalda le mermara y cediera por 6-1 .

Este incidente, que horas más adelante derivaría en lesión de espalda, le hizo renunciar al Masters 1000 de Cincinnati, donde cedió su plaza al francés Julien Bnneteau (55º), y éste lo aprovecho para llegar hasta cuartos. Franco Davin le aconsejó descansar sin acudir a Cincinnati para recuperarse de cara al US Open y quizás no haber disputado este Masters 1000 le hacía no aparecer entre los candidatos a algo sonado en Nueva York. Fuera como fuere, Juan Martín sentía una gran devoción por este campeonato y como explicaría en la rueda de prensa posterior a su épico triunfo, desde pequeño soñó con triunfar en las canchas neoyorquinas.

Su camino en Flushing Meadows iba a comenzar frente a su compatriota Juan Mónaco (41º), a quien no dió opción de nada y lo apabulló en tres sencillos sets. Contra el austríaco Jurgen Melzer (38º) también disputó 3 sets, pero de distinto calado: sufrir hasta llevarse el primero en el tie-break y mantener a ralla a su contrincante en los dos restantes. Otro austríaco, Daniel Koellerer (62º) le robaría un parcial, el segundo, pero Delpo se mostró bastante más ambicioso que una ronda anterior y ganó en sensaciones positivas, además de ir acoplando su tenis.

El español Juan Carlos Ferrero (25º) iba a ser su próximo rival pero con solo decir que el argentino siguió su andadura con un triple 6-3, queda claro que de rival tuvo poco el levantino, no porque no quisiera o no mostrara suficientes armas, sino porque el tandilense empezaba a encontrar un juego sublime de 'drives', 'slides', 'aces', dejadas, voleas y todo lo que un excelente repertorio de tenis ha de poseer. Juan Martín estaba ansioso por volver a repetir en cuartos el duelo de un año antes Murray pero el croata Marin Cilic (17º) dió una de las campanadas del torneo y batió sin paliativos al por aquella semana 2 del mundo. El duelo entre dos jóvenes aunque tenísticamente monstruosos tenistas fué brillante, pero resultó significativo que tras empezar mandón en el primer parcial, los nervios del croata por estar haciendo algo grande le pasaran factura, dando paso a 3 sets de magnífico recital del argentino.

Quedaban dos partidos para la gloria y en ellos esperaban los mejores tenistas posibles: en semis un Nadal (3º) que venía exhibiendo un nivel muy parecido al de sus mejores actuaciones y en la final o un magnífico Djokovic (4º) o un sublime Federer (1º). Era el escenario perfecto de todo buena ficionado al tenis, pero para los artistas resultaban días de una presión extraordinaria. El buen jugador se toma estos duelos como retos para demostrar su estatus y no como un suplicio a solventar de la mejor manera posible. Y Delpo se afanó contra Nadal tan contundentemente que hasta soltaba reveses tan impresionantemente efectivos o hasta incluso mejores que sus derechazos planos de arriba a abajo, un tipo de juego que llevó a Nadal a ni siquiera discutir el tenis de su oponente, quien con un triple 6-2 anunciaba una sólida candidatura para el día de la final. Una final que por culpa de la lluvia no se disputó en domingo -día de las dos semis- sino en lunes, una jornada atípica que propició un campeón novel: Roger Federer pocas veces pudo alegrarse mínimamente de perder una final de Grand Slam a 5 sets y esta sensación le inundó todo su interior al verse a él mismo en Delpo, ya que le recordaba como conquistó su primer titulazo gracias a la manera de ganar con un tenis de ataque. El ver caer al gran campeonísimo ante un descarado joven le otorgó a esta final una relevancia espectacular y se acuñó el concepto de 'Big Five' que colocaba a Del Potro a la misma altura tenística que Federer, Nadal, Murray y Djokovic.

Un septiembre glorioso para el tandilense trajo unos meses de asimilación de su nuevo estatus en la ATP. Eliminada Argentina en cuartos de la Davis en julio, en septiembre no debía Delpo disputar ninguna eliminatoria, ni de semis ni de permanencia en el Grupo Mundial, hecho éste que le liberó de tensión y le permitió dosificar mejor el tramo final del año. Había reconquistado el quinto lugar del ranking -aventurarse a por el 4 de Djokovic aún quedaba tan lejos como el 6 de Roddick, a quien sus percances físicos de este final de año le privaron de jugar con regularidad- y se imponía una reflexión para encontrar retos que pudieran motivarle: vista la mala experiencia que se lelvó de la Copa de Maestros de Shanghai del 2008, centró su punto de mira en Londres y el Masters Final Cup que allí se iba a celebrar.

Antes, dosificó mucho sus apariciones, hasta el punto de minimizar su paso por la gira asiática de octubre, donde no compareció ni en Bangkok o Kuala Lumpur y antes que Pekín eligió Tokyo, torneo éste último que ganara en 2008. Pero ante todo pronóstico tropezó en su vuelta a las canchas tras la gloria que conoció en Nueva York y frente al francés Edouard Roger-Vasselin (189º) se sintió pesado y lento, lo suficiente para perder por un doble 6-4. Y en el Masters 1000 de Shanghai cayó en su debut ante el austríaco Jurgen Melzer (43º), jugador al que ya había derrotado sin paliativos en segunda ronda del US Open de este año. Cuando perdía por 7-5 y 2-1 abandonó por notar seriamente dañada una muñeca y veía comprometido su sprint final del año.

Los percances físicos iban a marcar y mermar su tenis antes del Masters Final, aunque no tanto como para impedirle jugar como lo estaba Roddick, totalmente parado. Parecía que su cupo de lesiones estaba superada cuando arribó a París-Bercy y en su primer partido le tocó todo un regalazo: tenía que jugar contra el ruso Marat Safin (65º), una auténtica leyenda en esto del tenis, quien estaba jugando su torneo de despedida y podía ser éste su último partido. El moscovita luchó lo indecible, hasta el punto de equilibrar el 6-4 en contra del primer set con un convincente 7-5. Pero Juan Martín estaba en la cancha para darle un digno final a la carrera de Marat y con profesionalidad le derrotó por otro 6-4.
En la ceremonia de despedida se sentó junto al ruso en su banco, lo abrazó y le cedió todos sus aplausos. Una ronda más allá, apeó al chileno Fernando González (11º), quien apuraba sus mínimas opciones de entrar en el Masters, en el partido más cambiante que se hubiera visto en mucho tiempo: cuando el de Tandil avasallaba en el primer set con un 5-2, desperdició hasta 4 bolas de set y el 'Bombardero de la Reina' consiguió igualar la contienda para llevarlo al tie-break y en un acto de fe apuntárselo. Y cuando en el segundo set la victoria estuvo siempre cerca del chileno, Delpo logró anular hasta 7 'match-points' para increíblemente anotarse el set en el tie-break. Fueron más de dos horas de intensa lucha que agotaron mentalmente a 'Mano de Piedra' como para seguir batallando y éste optó por la retirada. Pero el mismo camino tendría que tomar Juan Martín en cuartos del Masters 1000 de París-Bercy cuando perdía por 4-0 contra el checo Radek Stepanek (14º) por unos abdominales cargadísimos.

Tantas incidencias físicas pintaban mal, muy mal para lograr, mínimo, desarrollar su tenis más allá de dos partidos seguidos, que parecían ser el límite de Delpo los últimos dos meses. LLegaba a Londres con la vitola de ser uno de los cinco grandes y tras la maña experiencia de 2008, a donde llegó mermado físicamente y tras perder con Djokovic y Davydenko, ganaba a Tsonga, pero caía eliminado y llegaba tocado a la final de la Davis con Argentina, que en mi opinión se perdió por no ganar Delpo el segundo punto contra Feliciano López. Pero para esta edición de la Copa de Maestros le tocó en su grupo a Andy Murray (4º), Fernando Verdasco (8º) y Roger Federer (1º). El tenis del argentino no resultó ser tan elástico y efectivo como en otras fases del año y aunque se clasificó para semis con una primera derrota ante Murray -en muchas fases jugó sin convicción y si apuró los tres sets fue más por demérito del escocés- y dos victorias sin brillantez ante Verdasco -pudiendo caer eliminado en el tie-break del tercer set- y un ya clasificado Federer -ante quien mejoró un poco su cara hasta llegar a pasar por un solo juego de ventaja sobre Murray-, para nada transmitía buenas vibraciones tras su paso por el 'Round Robin'.

Pero lo que contaba era que ya se hallaba en semis y le esperaba la relevación del torneo, el sueco Robin Soderling (9º), un tipo extraño que venía desplegando un tenis de quilates y que ya había despachado en dos sets contundentes a Nadal y Djokovic en su grupo. Y en esta linea siguió el finalista de Rolad Garros'09 ya que se apuntó merecidamente el primer set al tie-break no dejando hacer más de un tanto a su rival en esa muerte súbita; Delpo reaccionó en el segundo y consiguió quitarle el mando del partido al sueco para llevarlo al tercer set y una vez allí jugárselo ambos en el tie-break: el tandilense se acordaba del repaso que le dió Robin en el primer set (7-1) y se enchufó desde el principio para devolverle la moneda al resto y dejándole en tres tantos. Juan Martín se encontraba a solo un paso de cerrar una magnífica temporada, porque añadir al US Open el ser Maestro, era impensable allá por enero, pero ese paso se llamaba Nikolay Davydenko (7º), un superclase que sí venía de desesperar hasta al mismísimo Federer, señal de que estaba en racha, y un Nikolay enrachado es sinónimo de aplastamiento tenístico: 6-3 y 6-4 en contra de un Delpo que en ningún momento pudo encadenar varios buenos golpes como para discutirle el partido al ruso.
Con un total de 22 torneos jugados y 3 títulos, el ATP250 de Auckland (Nueva Zelanda) en enero, el ATP500 de Whasington en agosto y el US Open en septiembre, y con victorias sobre el resto del 'Big Five', Delpo cerró un 2009 de ensueño ya que se asentó entre los grandes y a su primer Grand Slam, algo que no tiene su enconado rival Murray, casi une ser maestro en su segunda intentona, sueño del que le despertó con todas las de la ley Davydenko.

Para 2010 le espera un año en el que puede cosechar muchos puntos y escalar posiciones en el ranking ATP, aunque también deberá hacer frente a inumerables presiones. Y el mayor de estas última spuede provenir de la prensa de su país, que clama desde hace tiempo por una Copa Davis. El inicio de la campaña en pista dura y el final en pista rápida lo tiene dominado, en tierra haber hecho semis en Roland Garros le advierte de que ya está cerca, mientras que en hierba debe de intentar dejar de ser el único de los grandes, a modo y semejanza de ser uno de los pocos tenistas que sigue con la camisa en plan look Nadal -sin mangas-, que no amedrenta a los rivales con sus posibilidades de llegar a las rondas finales. Porque Juan Martín Del Potro es el quinto gran tenista de hoy en día, apareció súbitamente pero vino a quedarse en la élite, no a figurar en ella solo por un corto espacio de tiempo.




lunes, 14 de diciembre de 2009

Djokovic 2009

Probablemente será el jugador más payaso, en el buen sentido de la palabra y dicho conjuntamente desde el mejor buen rollo y cariño posibles, Novak 'Nole' Djokovic (Belgrado, Serbia, 22-05-1987), está dotando al mundo del tenis de un componente de frescura a todos los niveles: como tenista es muy bueno, tiene una gama amplísima de todo tipo de golpes y tanto su clase como su calidad es desbordante. Además, su caracter de ganador y bromista a pares iguales supone un soplo de aire fresco en un circuito antaño tan serio y tradicional que resalta su dimensión como gran tenista, lo que hace que sea un jugador muy querido y admirado por muchos.

En otros tiempos hubiese sido un sólido número 1 mundial, pero ante lo que muchos consideran la mala suerte de coincidir con superclases como Federer o Nadal, él mismo afirma que le resulta un placer y un reto hipermotivante enfrentarse a grandes campeones. LLeva en la élite desde la primavera de 2007, cuando ganó en Miami, y ya posee un torneo de Grand Slam, el Open de Australia de 2008, además de varios Masters muy importantes. Aunque ha batido alguna que otra vez a Nadal y Federer, tanto la irrupción de Murray y Del Potro como una cierta apatía por intentar llegar a su tope podían aparentar que estuviera estancado, sin nada más que ofrecer, aunque personalmente creo que lo mejor de 'Nole' está por llegar.

Entrenado por Marian Vajda desde su niñez, tras un relativamente buen 2008, donde empezó el año con el cetro en Australia e Indian Wells y lo acabó siendo Maestro, para el 2009 su principal problema era la cantidad de puntos que tenía que defender. Aunque sea de la misma opinión que los otros dos gallitos del circuito de que la ATP tiene el calendario muy cargado y que debería reducirse, siempre fue un jugador de disputar muchos torneos, algo lógico en todos los tenistas jóvenes: al principio es de ley jugar mucho para hacerte un nombre y ganar dinero, pero ante el actual sistema de puntos si en 2008 jugaste mucho por narices estas obligado a jugar mucho en 2009 para defender esos puntos y además presionado por Murray que ansiaba su tercer puesto desde finales del ejercicio pasado. De este modo, disputó un total de 23 torneos a lo largo de este año, de los que se impuso en 5, la mayoría de un rango ciertamente menor.

Asi como Nadal se empeño en mejorar su saque para ganar en tenis, Novak no podía retirar de su retina auqella doble volea a bocajarro que hubo de ejecutar en semis de las Olimpiadas contra Nadal en el tercer set y que al fallar la segunda volea, facilísima, perdió auqel match con ese sorprendente fallo. Y para mejorar en la red, nada como contar con los servicios del estadounidense Todd Martin, gran voleador de la década de los 90, para complementar sus entrenamientos a lo largo del todo año.



Comenzó el año muy pronto, en su línea, cuando otros grandes descansaban, 'Nole' acudió en la primera semana de enero a Brisbane (Australia) como priemr cabeza de serie pero en su primer partido del año sucumbió por un doble 6-4 ante el letón Ernest Gulbis, de quien ya se llevaba todo un año diciendo que iba a ser un megacrack pero que no daba el salto de calidad. Tampoco hubo d ejugar mucho ni bien ante Djokovic, que más parecía un jugador en plena pretemporada más propia de otros deportes. Pero pareció ajustar más el punto de mira para el ATP250 de Sydney y allí batió consecutivamente al francés Paul-Henry Mathieu y al croata Mario Ancic antes de doblegarse en semis en un raro tie-break del segundo set frente al finlandés Jarko Nieminen, 40º del mundo aquella semana, 88º hoy en día (encontré en la página de la ATP la manera de saber en qué posición estaban los jugadores cada semana, y es una gozada para esta clase de informes, aunque eso no quiere decir que lo aplique con cada jugador).

Para el verano de Melbourne, 'Nole' llegaba con la presión de tener que defender los puntos del año pasado, un total de 1000 en 2008 que por el doblaje del nuevo sistema de puntos para este año, en 2009 tenían que ser 2000. En un ejercicio de mentalidad ganadora y adulta, el serbio reveló que no se hallaba en las mismas condiciones físicas que cuando tumbó un año antes a 'Ali' Tsonga y la táctica de quitarse presión no pudo darle réditos por la inexplicable ineptitud de los organizadores 'aussies', quiénes ponían sus partidos entre la mediodía y primera hora de la tarde en un verano sofocante (la gran cagada de los organizadores vino más adelante). En primera ronda de Australia liquidó solventemente a Andrea Stoppini (220º), en segunda ronda con algún apuro más al francés (68º), y en tercera ronda en 4 sets y un tie-break sinsorgo a favor al 'yankee' Amer Delic (127º), para ir calentando motores.

Se topó en octavos con el chipriota Marcos Baghdatis, perdido en el puesto 97 del ranking de la ATP esa semana pero que había sido la sensación del torneo en 2006 solamente siendo derrotado en la final por Federer. Sin embargo, el coletudo chipriota deambulaba durante varios años por la ATP sin poder recuperar su máximo nivel -este mismo año, en octubre, ganaría en Estocolmo-y aunque provocó dos tie-breaks, uno que perdió y otro se apuntó, no pudo mantener la más mínima regularidad para soprender a un 'crío' más fresco que él. Pero esta supuesta juventud de Novak no resultó válida en cuartos ante el estadounidense Roddick, noveno del mundo aquella semana. Y más que nada porque se dió un día de un calorazo tremendo en plena tarde que fundió los plomos del serbio: logró apuntarse el primer set al tie-break con algún destello de clase pero tras perder el segundo y tercer set por 6-4 y 6-2, Novak se hubo de retirar en el cuarto cuando perdía por 2-1 desmallado por el calor. Hasta ahí todo presumiblemente normal, ya que el calor también afectaba a Roddick, pero la no previsión de los organizadores ante estas incidencias climatológicas y lo que es peor, que en rondas posteriores y para los partidos de la misma franja horaria se tapaba la cubierta de la pista principal y ya se jugaba en condiciones aceptables y frescas a la sombra. Una grave discriminación para Novak, una medida que ya llegaba tarde.

La no revalidación de este título no supuso ningún trauma para el serbio, quién aprovechó febrero más para entrenar las dos primeras semanas y en la tercera acudir al ATP500 de Dubai, un atractivo torneo que un año antes había ganado Andy Roddick en aquella 'semana buena' que parafraseando 'el minuto bueno' de los ciclistas que utiliza el ex ciclista Perico Delgado había tenido Feliciano López, a quién le entraban todos los saques y a zambombazo limpio llegó a la final apabullando pero que perdió esa chispa en esa final (en 2009 gozó de la misma 'semana buena' en octubre en el Masters 1000 de Shanghai antes de retirarse en el segundo set de las semis ante Nadal). Tras esta ida de olla, vuelvo a Djokovic en Dubai: partido inaugural sencillo en dos sets contra el italiano Flavio Cipolla (125º), segunda ronda más tambaleante en tres sets ante el checo Jan Hernych (66º) y en cuartos un interesante choque ante un joven valor, el croata Marin Cilic (19º), con dos títulos (Chennai y Zagreb) ya en su poder este año: resultaba interesante ver a un joven-maduro Djokovic ante un joven contestón ya como Cilic, pero 'Nole' marcó más territorio que los canes con sus micciones y en dos cómodos sets, se disponía a enfrentarse al francés Gilles Simon (8º), ante el que la historia fue completamente distinta: tres reñidísimos sets contra un frontón pero que el serbio solventó con dos 7-5 finales. La final contra el español David Ferrer (14º) fué más de hacer valer la potencia de su tenis en pista dura y en dos sets batió al alicantino.

Y su próximo partido iba a ser precisamente contra el mismo jugador. El primer fin de semana de marzo, Serbia acudía a Benidorm a jugar la primera ronda de la Copa Davis contra España y ya fueron todos los balcánicos derrotados. 'Nole' no dió una aderechaz en el segundo punto de la eliminatoria y en tres sets fue superado amplia pero ampliamente por 'Ferru'. Y el domingo tampoco opuso resitencia ante Nadal, aunque los sets fueron más maquillados en cuanto a juegos. Esta incursión en tierra parecía no molarle nada al novio de Jelena Ristic (muy mona ella) y escapó raudo y veloz hacia la gira norteamericana de mediados de marzo, donde su saldo fué de unos cuartos y una final: cualquier tenista lo hubiese firmado, pero a un campeón como a Novak le escocieron muy mucho.

En la costa oeste, arrancó ante el argentino Martín Vasallo Arguello (54º) y su pase solo dependió de una rotura a favor en cada set, quizás método Agassi, quizás apuros, pero Vajda anteponía su espíritu resultadista. En la siguiente ronda esperaba un alemán con muchas batallas a cuestas, un Tommy Haas (64º) que tras no entrar en juego en el primer set, provocó un tie-break en el segundo set que encendió las alarmas del serbio a tiempo. En octavos ganó uno de esos partidos que gustan ganar, no tanto por la entidad del rival, que la tenía, sino por el resultado y la manera de hacerlo: doble 7-6 contra el suizo Stanislas Wawrinka (16º) en un choque parejo y que se decidió en pequeños detalles, ganado por los puntos logrados con tus armas y méritos, no solo por los deméritos y fallos del rival. Pero pareció que Novak se dejó todos sus recursos en ese partido y en cuartos de Indian Wells Andy Roddick lo batió ampliamente en dos sets. Para la costa este sus tres máximos rivales (Nadal, Federer y sobre todo Murray) estaban adquiriendo más protagonismo y atenciones que él, y Novak quería reconquistar Miami, tras caer en 2008 en primera ronda y ganarlo en 2007. Empezó contra el canadiense Frank Dancevic (117º) jugando bien y ganando fácil, lo mismo con el francés Paul-Henry Mathieu (33º) y aunque el marcador pueda presuponer lo mismo, ganó sin brillantez al checo Tomas Berdych (22º). En cuartos hizo el mayor teatro del mundo para despistar sobre su estado físico al francés Jo-Wilfried Tsonga (11º) y ganar gesticuladamente en el segundo set, mientras que su triunfo en semis ante Federer sí que respondíó a lo que se espera de un jugadorazo: tras perder sin nada que objetar el primer set, lo mismo hizo él en el segundo y tercer set e iba a poner en juefgo su tercer puesto en el ranking ante Murray, pero sucumbió estrepitosamente: 6-2 y 7-5 sin poder argumentar en ningún momento al tenis-control del escocés.



Tras un Grand Slam y dos Masters 1000 disputados, en abril comenzaba la temporada de tierra y supuestamente 'Nole' era otro de los que no disfrutaba en esta superficie. Pues a juzgar por los resultados obtenidos en los 5 torneos disputados sobre arcilla, podría deducirse que Novak se encontraba cómodo en esta clase de superficie, mérito más que palpable de su calidad y clase tenística. En 2008 se había impuesto en un Masters Series sobre tierra, aquel de Roma que Rafa hubo de sucumbir en primera ronda ante Ferrero por graves problemas de ampollas en los pies, y aunque también había accedido hasta semis de Roland Garros, sus resultados sobre la pista roja no eran nada elocuentes. Además del Grand Slam y los tres Masters 1000 de la temporada de tierra, aprovechó para disputar, como Rafa en el Godó de cara a la galería, y ganar, 'su' torneo, el ATP250 de Belgrado, descansando quizás muy poco.

Resultó una de las gratas sorpresas en el Masters 1000 de Montecarlo, donde accedió como una flecha hasta la final, jugando todos sus partidos, excepto las semis contra Wawrinka, frente a tenistas españoles, los más fuertes en tierra por antonomasía y una dura prueba de fuego para el balcánico. En su primer 'match' en el Principado Monegasco tumbó sin discusión al español Oscar Hernández (65º) en dos plácidos sets y al siguiente día parecía que iba por el mismo camino ante Albert Montañes (36º), contra quien a pesar de tropezar en el segundo set al tie-break, dió muestras de una sobrada superioridad apuntándose su rival tan solo un juego en los dos restantes sets. En cuartos podría suponerse un duro envite contra el madrileño Fernando Verdasco (8º) y a fe que lo fue: 6-2, 4-6 y 6-3 para Novak en un enfrentamiento de poder a poder y al que Verdasco nunca perdió la cara. En semis hubo de remontar y llegar de nuevo a los 3 sets contra el suizo Stanislas Wawrinka (16º) y como en la final de Roma un año antes, lo doblegó casi por jerarquía. La final contra Rafa fue también diferente y aunque fuera a 3 sets, la sensación de superioridad del balear fue incontestable en el set final. Aquí le había robado ya un set pero aún no se le vislumbraban opciones de triunfo, más que nada porque nunca pudo ir por delante en el marcador.

En la capital italiana parecía repetirse la historia: dos jugadores españoles y un argentino, antes de medirse a Federer y a Nadal, compusieron su menú en Roma, 5 buenos tenistas en tierra para aumentar el nivel de exigencia de 'Nole'. De nuevo Albert Montañes (33º) se cruzaba en su camino y volvió a darse un tie-break y un rosco, como en Mónaco, pero esta vez ambos favorables al para muchos gemelo de Jesulín de Ubrique. Frente al gerundense Tommy Robredo (17º) apenas rompió a sudar por el doble 6-1 con el que se impuso y en cuartos toreó a un todavía dubitativo en tierra Juan Martín Del Potro (5º). En semis contra Federer estuvo contra las cuerdas y hasta la segunda mitad del 'game' no pudo constatar cierta hegemonía de su tenis, pero acabó remontando con un juego 'arrechísimo' (toque venezolano a este informe) y en la final parecía que tenía alguna posibilidad de desestabilizar al rey supremo en tierra, pero hubo de rendirse a la evidencia. Esta vez no pudo apuntarse ningún set pero se mostraba como el tenista con más opciones de tumbar al balear en arcilla.

En Belgrado y curiosamente en tierra batida (creó su propio torneo en una superficie que en principio no le molaba), ganó sin contemplaciones a sus compatriotas Janko Tipsarevic (63º) y Viktor Troicki (38º) primero y al italiano Seppi (36º) más adelante con serios problemas, para en la final imponerse en un tie-break rígido del segundo set al polaco Lukasz Kubot (179º), que había sido la sensación del torneo habiendo batido a tenistas supuestamente superiores a él como Andreev (32º), Vliegen (105º) o Karlovic (21º). Curiosa la situación que se dió, habiendo ganado un torneo que no se disputó un año antes y por tanto no teniendo que defender puntos y solo sumarlos, al día siguiente iba a perder el tercer puesto en detrimento de Murray. Pero con su segundo título del año y obviando la Copa del Mundo por equipos que Serbia conquistó en Düseldorf, enfiló hacia el Masters 1000 de Madrid, donde de nuevo le tocó otro español al otro lado de la red en el primer partido: Oscar Hernández (65º) opuso poca rsistencia, la misma que Seppi (36º) y el croata Ivan Ljubicic (54º), quienes cayeron ampliamente en dos sets. Pero en semis se vivió uno de lso partidazos del año, un 3-6, 7-6 y 7-6 en contra de Novak que duró 3 horas y 5 minutos y en donde el español desquició al balcánico levantando infinidad de pelotas de partido. Djokovic acabó contrariado y lamentándose por haber tenido tan cerca la victoria, la cual se le escapó quizás en algún detalle.

Podría parecer el mejor de los presagios para el Grand Slam de tierra batida, pero dejó todas sus fuerzas en al Caja Mágica de la capital española y ya tardaría meses en recuperarlas. El ecuatoriano Nicolas Lapentti (102º) se le retiró en el segundo set cuando Nole empezaba a gozar de su tenis y este hecho pareció romperle el ritmo en segunda ronda ante el ucraniano Sergii Stakhovsky (110º), quién más adelante, en octubre se impondría en el ATP250 de San Petersburgo: a pesar de ganar en tres cómodos sets por lo que dice el resultado, hubo de remontar un 4-1 en el segundo set después de una fase de bajón mental. En tercera ronda, que en Rolan Garros suponían los dieciseisavos de final, jugó un tenis desastroso y ramplón para caer por un triple 6-4 ante el alemán Phillip Kholschreiber (31º) y resultar el primero de los gallitos en claudicar en París.

No adujo ninguna razón para esta sorpresiva y tempranera eliminación, optando por encaminarse a otra fase de la temporada, la de hierba, que por su estilo de juego podría beneficiarle pero en donde tampoco acababa de conseguir grandes resultados. El tenis en hierba es tan bonito, que aún no entiendo porque solo represente un solo mes de competición. Novak empezó titubeante su primer partido de junio en Halle (Alemania) ante el italiano Simone Bolelli (66º), aparentando cierta dificultad para coger los bioritmos precisos de adaptación al 'pasto' (toque argentino). Ante el galo Florent Serra (56º) a punto estuvó de decir adiós al torneo de preparación por excelencia de Wimbledon y tras dos 7-5, uno a favor y otro en contra, dió con la tecla en esta superficie y casi le endosó un rosco a su oponente. Repitió este 6-1 en el primer set ante el 'kamikaze' austríaco Jurgen Melzer (28º) antes de volverse conservador y cerrar el choque con un solo break a favor. En semis se topó con el belga Olivier Rochus (136º), el jugador más bajito del circuito y con un hermano en el top-60, quién desplegó un tenis de muchos quilates para sucumbir solamente en el tie-break del primer set y aunque peleó en el segundo set con grandes dejadas y transiciones correctas de defensa-ataque, se plegó ante el aún número cuatro del mundo. Ante el alemán Tommy Haas (41º) en la final disputó los 3 sets pero ni la confianza que le debiera dar el tie-break que se apuntó en el segundo parcial le bastó para sufrir el primero de los dos batacazos que le infringiría ese mes un tenista del que dijo que poseía el tenis perfecto para la hierba.

Apostó todo a una carta, a Wimbledon, dedicándose a entrenar las dos semanas previas al tercer Grand Slam del año en vez de rodarse en Hertogenbosch (Holanda) o en Eastbourne (Gran Bretaña) y las sensaciones del balcánicos mejoraron con respecto a sus últimas actuaciones en tierra y sobre todo al juego desplegado en Halle. A pesar de que en primera ronda no se apuntase el primer set ante el francés Julien Benneteau (81º), no lo jugó para nada mal, y tras apuntarse el segundo set también al tie-break, los dos restantes sets los solventó con soltura. Esta misma tendencia positiva le llevó a solventar a un ritmo alto y sin contingencias en 3 sets sus duelos ante el alemán Simon Greul (106), el americano Mardy Fish (25º) y el israelí Dudi Sela (46º), éste último supuestamente más en forma y muy centrado en los cuartos que su país jugaría en menos de semanas ante Rusia en la Davis. En cuartos 'Nole' se toparía con un Tommy Haas (34º) que venía de apear en una ronda anterior al croata Marin Cilic (13º) en un partido vibrante a 5 sets con un 10-8 para el alemán, un triunfo agónico de los que insufla dosis y dosis de moral. En cuartos, Djokovic no pudo en ningún momento meterle mano a Haas y aún perdiendo muy ajustadamente los dos primeros sets y anotarse el tercero, se desfondó en el cuarto y cerró su periplo de solamente dos torneos en la hierba veraniega.

Dedicó el mes de julio, aprovechando no tener que disputar ninguna eliminatoria (los que ganaron en marzo jugaban los cuartos) de la Davis, a entrenamientos de calidad y no tantos de cantidad para preparar la segunda parte de la temporada que le pudiera devolver el número 3 del mundo, ya que tras las semis de Murray en Wimblendon éste le sacaba más de mil puntos pero la obligación de defender puntos de uno y otro beneficiaba al balcánico. Murray se aupaba al número dos tras ganar en Montreal pero lo pería en el US Open al no poder repetir la final de 2008, y volvería al 4 el escoces y al 3 el serbio en octubre, tras las semis de Novak en Shanghai ante Davydenko.

La gira norteamericana de pista rápida de agosto y parte de septiembre se le presentaba al serbio quizás en su momento de menos presión desde que estaba en la élite. Esta curiosa situación se debía al protagonismo que adquirían, por una u otra causa, los tres tenistas que le precedían en el ranking: Federer reciente papá y tras ganar los dos últimos Grand Slam, teniendo que volver a mantener su aura de imbatible; Nadal por su retorno a las pistas tras alrdedor de dos meses lesionado; y Murray con la presión de confirmar su ascenso al número dos con la conquista de un grande, ya que era el único tenista del denomiando 'Big Four' que no lo poseía. Tras el campanazo del argentino Del Potro en el US Open, pasaría a hablarse del 'Big Five', ese club de enormes tenistas muy parejos entre sí y varios peldaños por encima del resto.
Bajo esta perspectiva, a principios de agosto enfiló hacia Montreal para jugar el Masters 1000 de Canadá, una ciudad que le traía buenos recuerdos porque con su triunfo allí en 2007 se aupó al número 3. A pesar de jugar mucho y casi de seguido la temporada anterior y ésta, no había tenido que parar por ninguna lesión, como los demás gallitos y quizás este ritmo le llevó a tumbar con pasmosa solvencia, a pesar de un tie-break, al canadiense Peter Polansky (226º) primero y acto seguido al ruso Mikhail Youznhy (65º) sabiendo en qué momentos debía romper y conservar. Sin embargo, en cuartos el estadounidense Andy Roddick, quinto del mundo esa semana y motivadísimo siempre en puertas del Grand Slam de su país, le aplicó esa misma receta y supo mantener más el tipo en una tanda de breaks y contrabreaks curiosos. Resultó una eliminación prematura, pero de la cual sacó tajada proque pudo entrenarse más tranquilamente en Cincinnati, donde el calor y el buen tiempo del verano 'yankee' pareció gustarle.
Su andadura en la tierra de los grandes trailers comenzó ante el croata Ivan Ljubicic (54º) y el ex-número tres en 2005 le aguantó bien hasta el tie-break del primer set, ofreciéndole un serio test para lo que le esperaba al balcánico, dos jóvenes franceses: Jeremy Chardy (35º) pasa por ser un tenista muy voluntarioso y con cierta clase pero sin poder dar el salto de calidad y aún así tan solo estuvo un break por debajo enlos dos sets que perdió, mientras que el supuesto 'pollito' Gilles Simon (9º) y que tenía que defender un montonazo de puntos en esta parte final de temporada, la misma en al que explotó en 2008, representaba un serio adversario que se atascó ante la manera con la que 'Nole' economizaba su tenis. Y a en semis, Djokovic barrió de la pista a Nadal dando una lección magistral en el primer set y aguantando tácticamente en el segundo, pero eso mismo le hizo Federer a él en la final: por mucho que lo intentara Novak no llegaba a las bolas del suizo y cuando consiguió igualar el partido no daba con la tecla que le diera el tanto extra.

En el que fuera feudo del gran Rofer Federer entre 2004 y 2008, en Nueva York, allí donde pocos dudaban de que el suizo conquistaría un quinto entorchado consecutivo, en la pista donde Novak ya disputara una final en 2007 y sucumbiese en una dura semifinal, ambas ante el campeón suizo, en ese mismo escenario donde pasaron todas estas cosas, uno de los pocos jugadores que tiene una afición o hinchada, llamémosle como querámos, detrás -otro es el argentino David Nalbandian, pero los seguidores de estos están desesperados ya-, volvió a enfrentarse por segunda vez este verano contra el croata Ivan Ljubicic (51º) y en un abrir y cerrar de ojos se lo ventiló. Los dos próximos rivales iban a ser dos desconocidos, uno el australiano Carsten Ball (155º) que tan solo pudo ser testigo de lujo como le batían en tres sets con la ley del mínimo esfuerzo, táctica ésta última que no comenzó con buen pie con el segundo, el estadounidense Jesse Witten (276º), pero que tras el aviso de perder el primer set al tie-break, después, entre renqueante y brillante, minimizó todo el ímpetu del jugador local.

Adversarios de nivel llegaron en el nombre del checo Stepanek y el español Verdasco, en octavos y cuartos respectivamente. Ante el 16 del mundo el balcánico sacó toda su clase y por rango finiquitó a un Stepanek con la mente más puesta en la tierra que le esperaba en dos semanas en las semis de la Davis en Croacia, mientras que contra el 10 de la ATP, la pelea fué más igualada, pero Novak reaccionó a tiempo tras la empanada en al que s emetió con el 6-1 del segundo set. La parte del cuadro que le tocase le enfrentaría a un gran rival en semis, fuera por arriba o fuera por abajo, y en esta ronda le tocó de nuevo Federer, un jugador al que al principio del año ya le había batido pero que en Cincinnati le había desesperado. El resultado fue un duelo apasionante, con tres sets ajustadísimos que por una razón u otra -normalmente por pequeñísimos detalles- caían en el zurrón del suizo para acabar la temporada de 'Nole' en pista rápida por 7-6, 7-5 y 7-5.

Salió de Nueva York algo contrariado porque entendía que había perdido una ocasión única para dar el último pasito que le quedaba en un Grand Slam, batir a todo un número 1. Eran mediados de septiembre y su próxima lucha tenía que ser de bastante menos nivel, pero conociendo el carácter de Novak y el amor que siempre se le profesa a una nación 'joven', Djokovic no dudó en apoyar anímicamente, obviando un posible descanso o entrenamientos más relajados, a sus compatriotas en la ronda por la permanencia en el Grupo Mundial en casa ante Uzbekistan, donde Tipsarevic y Troicki fueron los líderes en la cancha.
Ya en octubre, eligió el ATP500 de Pekín para preparar el siguiente Masters 1000 - aún no había ganado ningún torneo de este ranking, y ya se empezaba a impacientar- y en tierras chinas se enfrentó primero al rumano Victor Hanescu (27º), batiéndole sin paliativos, lo mismo que a su compatriota Viktor Troicki (28º) para sufrir más de un lapsus de juego ante el español Fernando Verdasco (9º) en cuartos. Sin embargo, puso el turbo en semis ante el sueco Robin Soderling (11º) -un jugador que más adelante le amargaría, y mucho- semi-apalizandolo por un doble 6-3 y en la final se benefició de la borrachera de éxito del croata Marin Cilic (15º), quién tras batir en semis a Nadal con argumentos, ante Djokovic nunca dió la misma medida. Novak se apuntaba su tercer torneo del año, tras el de Dubai en febrero y Belgrado en mayo, y se encaminaba hacia otra de las grandes urbes chinas.
En Shanghai, firmó unas semis que le otorgaban el título de uno de los jugadores más en forma del momento, pero antes hubo de ganar sin apenas oposición al italiano Fabio Fognini (66) y al alemán Rainer Schuettler (99º), y pelearlo más frente al francés Gilles Simon (10º) en cuartos. Pero el ruso Nikolay Davydenko (8º) frenó su marcha triunfal en un buen partido, con 6-4 para cada jugador antes de que en el tie-break del tercero, el ruso demostró más consistencia al resto, que fue la clave en esa muerte súbita. Ya en Europa y en noviembre, Djokovic arriesgó al elegir Basilea y no Valencia como torneo de rodaje del Masters 1000 de París-Bercy, ya que era la 'casa' de Federer. En la capital suiza el joven alemán Andreas Beck (33º) -aquel que en julio perdiera el quinto punto contra Ferrero en la Davis en Marbella- le dió cierta guerra pero sucumbió, y el partido más corto del año para 'Nole' -sin que hubiera lesión y retirada de por medio- fue el que jugó en siguiente ronda contra el checo Jan Hernych (59º), al que endosó un doble rosco. Pero en cuartos el suizo Stanislas Wawrinka (21º) se lo puso muy difícil, tanto que Novak tuvo que remontar el partido y casi se queda sin poder hacerlo sino hubiera ganado el tie-break del segundo set. En semis el checo Radek Stepanek (14º) le calcó el mismo partido que contra Wawrinka y Novak volvió a salir airoso, esta vez jugando 'cheveré' (toque colombiano). Y en la final comenzó mandando ante Federer, quien parecía que le iba a remontar pero le paró a palazo limpio al saue y recuperando la inciativa al resto con bolas profundas a la vez que hacía correr al rival.
Esta victoria, sorprendente para muchos, le daba el papel de maximo favorito en el último Masters 1000 del año, torneos que solo conocían a Nadal, Murray y Federer como ganadores, antes de que Davydenko se sumara a la lista en Shanghai. Pero en el pabellón de París-Bercy, ganó sin discusión y con solvencia al argentino Juan Mónaco (30º) en primera ronda, batió sobradamente al francés Arnaud Clement (93º) y se preparaba para enfrentarse de nuevo al sueco Robin Soderling (10º), un jugador en busca de un hueco en la Copa Masters -consiguió apear al mismñisimo Davydenko-, y de ahí que peleará hasta el final ante un Djokovic a gran nivel, todavía. Y la mejor versión del balcánico se vió ese fin de semana, primero batiendo en semis al español Rafa Nadal (2º) con paliza incluida y en la final sufriendo absurdamente contra el frnacés Gael Monfils (16º), contra quien iba repitiendo mismo marcador que contra Rafa, 6-2 y 3-0 más saque, pero se complicó la vida hasta el tie-break del tercer set, en donde demostró el campeón que es, de ahí la manera en la celebraba rabioso su quinto título del año.
En Londres sería su tercera participación en una Copa de Maestros, una competición donde pagó la vovatada en su primer año, 2007, donde llegó fundido y perdió los tres partidos, pero al que cogió el ritmo de competición en 2008, ganándolo. El grupo que le tocó en el Round Robin, junto a Davydenko (7º), Soderling (9º) y Nadal (2º), podría parecer sencillo por más que los supuestos expertos lo tildaran de grupo de la muerte. Ganó remontando al ruso, a la postre campeón, perdió estrepitosamente contra el sueco y se lo jugó todo contra el español, al que ganó bien pero quedó eliminado por la suma de juegos y pasaron Soderling como primero y Davydenko como segundo del grupo. Como Murray, habiendo ganado dos partidos y perdido solo uno, se quedó sin semis y dió carpetazo a un relativamente buen año, un 2009 donde quizás no ganó torneos importantes pero en aprtidos sueltos contra los gallitos obtuvo más buenos resultados que malos.
Tenista de una simpatía desbordante, Djokovic se gana tanto a los demás tenistas como al aficionado del tenis por los ojos, y me explico: tiene durante los partidos dos gestos superelocuentes, dos tics que le otorgarn un estigma de buen chaval. Cuando el rival le gana un punto de una manera brillante o cuando el otro hace un tantazo bestialmente bonito y efectivo, Novak no duda en aplaudir ese tanto y lo hace instintivamente, sin mirar quien es o no el rival, y sin reparar en la fase del partido o importancia del tanto en contra suya. Eso le confiere un punto de honestidad brutal, de un fair-play descomunal. Y el otro gesto al que me refiero, tampoco lo hace nadie a menudo, y es abrazar efusivamente a su contrincante en la red una vez terminado el partido cuando el mismo 'Nole' ha sido derrotado, reconociendo muchas veces así el mérito y gran partido realizado por su oponente.

Muy conocido también por sus bromas e imitaciones, con el paso de los años se ha ido asentando en esta faceta y al adquirir el rango de tercera mejor raqueta del mundo, se prodiga menos en estas 'payasadas', las cuales sustituye por elocuentes gestos y verborreas continuas con los integrantes de su banquillo. Es un alternativa muy seria al número 1, del cual siempre ha estado alejado porque en 2008 Nadal fue imparable y en 2009 Federer también pareció un ciclón. Le falta hacer algo más serio con Serbia en la Davis y saber dosificar su tenis, tanto en la cuantía de torneos disputados al año como serenar y apuntalar ese tenis tan magistral que ha demostrado llevar dentro, como en varias palizas y recitales inflingidas a Nadal (semis Cincinnati'09 y París'09) o Federer (semis Miami'09 o final Basilea'09).

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